6. Historia
de la música en la Iglesia
I.- ¿Porque conservar
y estudiar la historia y Tradición de la Iglesia
?
Alguien pudiera preguntarse
que sentido tiene estudiar la historia de la música
en la Iglesia , sobre todo en un mundo donde lo mas nuevo
parece ser siempre mejor: “¿Para que quieres
el modelo XYJ-4500 si ya salió el XYJ-4600-Turbo,
que viene con mas memoria RAM, trae coprocesador matemático,
tarjeta de video y treinta mil millones de pixeles…? ¡El
XYJ-4500 ya quedó obsoleto!!”
Nuestro mundo moderno tiene la tendencia
de desechar lo viejo argumentando que es “obsoleto” y
reemplazarlo por lo nuevo que es “mejor”. ¿Recuerdan
ese anuncio de Windows Office 2003, donde todos en la
oficina traen cabezas de dinosaurios? ¡!Que ridículo!!
Los personajes representan usuarios de Office 2000 ,
es decir que compraron, 2 o 3 años antes, un producto
por bueno y moderno, y ahora lo tienen que cambiar, porque
si no tienen “cabeza de dinosaurio”, “están obsoletos” y
prácticamente “en peligro de extinción”.
De ese mismo modo, pero con aun mayor
falta de respeto, se trata también a los ancianos,
nuestros mayores y sus ideas, argumentando que “ya no
sirven para nada”, y “sus ideas son anticuadas”. E incluso
a los padres de familia se les ridiculiza en las caricaturas
de los niños, pintándolos como tontos,
obsoletos e ignorantes.
Lamentablemente, con esta actitud la
humanidad comete muchos errores VIEJOS, por desechar
la sabiduría de los antiguos, y desatender las
prevenciones de los que ya han vivido antes que nosotros.
Hay “teólogos modernos” (pseudos
cristianos) que pretenden saber mas sobre Jesús
que sus mismos apóstoles y que los escritores
de los libros del Nuevo Testamento, rechazando todo hallazgo
nuevo que respalde lo que allí se dice y acogiendo
cualquier tontería que diga algo “diferente y
nuevo”. Recuerdo que cuando comenzó a salir a
la luz el descubrimiento del libro la “Didaché” o “Enseñanza
de los Apóstoles”, un escrito que efectivamente
se remonta a la época de los apóstoles
(se calcula que es del año 70) y puede haber sido
escrito por ellos incluso antes del evangelio de San
Juan. Poco o nada se habló de la Didaché en
los libros, en la TV o los periódicos, y curiosamente,
la Didaché no solo ratifica lo que enseña
el Nuevo Testamento, sino que establece explícitamente
lo siguiente: “ No matarás al hijo en el vientre
de su madre ”. (es decir, no provocarás un aborto!!)
Nadie de estas revistas y “teologos modernos” pseudo
cristianos le prestó atención a esas palabras,
pero en cambio, sale un libro apócrifo y legendario
que a modo de fábula contradice en algo la enseñanza
de la Iglesia (“el evangelio de Judas Iscariote”) y lo
ponen en primera plana los periódicos.
Pero, ¿que dice la Sagrada Escritura
sobre esto? En la segunda carta a Timoteo, San Pablo
le dice lo siguiente:
II Timoteo 4, 3-4 “Porque vendrá un
tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina
sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones,
se harán con un montón de maestros por
el prurito de oír novedades ; apartarán
sus oídos de la verdad y se volverán
a las fábulas.”
La palabra “prurito” significa “comezón”,
y son la “comezón de oír novedades” y las “fábulas” lo
que alimenta el negocio de muchas televisoras, libros
(el “Código da Vinci”), periódicos y revistas.
Nosotros en cambio, debemos de hacer
lo mismo que le dice San Pablo a Timoteo:
II Timoteo 1, 13-14 Ten por norma
las palabras sanas que oíste de mí en
la fe y en la caridad de Cristo Jesús. Conserva
el buen depósito mediante el Espíritu
Santo que habita en nosotros.
El “buen depósito” se refiere
a la enseñanza que San Pablo había transmitido
a Timoteo. En otras traducciones le dice “guarda el tesoro ”.
Esto también se lo dice en su primera carta:
I Timoteo 6, 20-21: Timoteo, guarda
el depósito . Evita las palabrerías profanas,
y también las objeciones de la falsa ciencia
; algunos que la profesaban se han apartado de la fe.
II ¿Acaso es la música
parte de ese “tesoro” que hay que guardar?
El Concilio Vaticano II, en la constitución
Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia afirma
que: “La tradición musical de la Iglesia universal
constituye un tesoro de valor inestimable
, que sobresale entre las demás expresiones artísticas,
principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras,
constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia
solemne” .
Todo el Capítulo VI de esta
Constitución de la Iglesia está dedicado
a la música sacra.
Para darnos una idea de lo que es una “Constitución”,
así como las Constituciones de los países
son la máxima ley y ponen por escrito lo que el
país “ES”, así de importantes son las Constituciones
de la Iglesia , entre ellas la Sacrosantum Concilium
, dedicada a la acción litúrgica de la
Iglesia , porque afirma lo que la Iglesia “es” en particular
en su vida litúrgica.
III. ¿Como estudiar
la tradición musical de la Iglesia ?
Con actitud de oración y respeto:
Debemos acercarnos a esta tradición musical como
quien se acerca a un tesoro de valor inestimable, que
está a nuestro alcance y que Dios nos quiere regalar
para nuestra santificación.
Buscando comprender el contexto histórico:
Al comprender el contexto histórico de este tesoro,
podemos captar mejor su sentido, y de ese modo valoramos
mas.
IV. Primeros Siglos
Los primeros cristianos ya tenían
un repertorio de Salmos, himnos y cánticos espirituales,
y los usaban cada vez que se reunían. (Efesios
5, Col 3) Desde el principio la música estuvo
unida a las oraciones de los fieles cristianos, y cantaban
incluso cuando iban al martirio. Los historiadores de
la época dicen que a los cristianos los acusaban
de que “solían reunirse en días determinados
antes de la aurora para cantar un himno a Cristo como
a Dios. Y el procónsul romano de Bitinia, dice
que ni siquiera en tiempo de persecución cesaba
la voz del canto de la Iglesia (y lo confirma Tertuliano),
cuando narra que en la reunión de los cristianos
perseguidos se leen las Escrituras, se cantan salmos
, y se tiene la catequesis.
Muchos de estos himnos y cantos están
en los escritos del Nuevo Testamento, embebidos dentro
de las mismas cartas de San Pablo, de San Juan, etc… confiriéndoles,
al ponerlos allí, el formar parte de la Palabra
de Dios. Algunos de estos himnos son:
Filipenses 2, 5 ss: “Cristo, siendo
de condición divina, no retuvo ávidamente
ser igual a Dios…
Efesios 5, 14 ss: “Despierta tú que
duermes, y levantate de entre los muertos y te iluminará Cristo”
Colosenses 1, 15: “ Él es
imagen de Dios invisible, primogénito de la
creación…”
Apocalipsis 5, 9ss: “ Eres digno
de abrir el libro y romper sus sellos, porque fuiste
degollado, y compraste para Dios con tu sangre, hombres
de toda raza…”
El don de lenguas y el canto en lenguas
en la Iglesia Primitiva :
La Iglesia primitiva era fuertemente
carismática, y se daban en ella los mismos dilemas
que se dan hoy en día en las asambleas carismáticas: ¿Cómo
saber si una palabra profética viene realmente
de Dios? ¿Qué pasa si todo mundo habla
en lenguas y entra a la asamblea alguien que no es iniciado? ¿Cómo
poner orden y paz en la asamblea y al mismo tiempo dar
libertad al Espíritu Santo? Cuando San Pablo instruye
sobre el don de lenguas, vemos que también se
menciona el canto en lenguas como una expresión
propia de la oración de San Pablo y de las asambleas.
Dice en I de Corintios 14, 12ss: “ Así pues,
ya que aspiráis a los dones espirituales, procurad
abundar en ellos para la edificación de la asamblea.
Por tanto, el que habla en lengua, pida el don de interpretar.
Porque si oro en lengua, mi espíritu ora, pero
mi mente queda sin fruto. Entonces, ¿qué hacer?
Oraré con el espíritu,[es decir en lenguas]
pero oraré también con la mente. Cantaré salmos
con el espíritu ,[es decir en lenguas] pero
también los cantaré con la mente … ¿Qué concluir,
hermanos? Cuando os reunís, cada cual puede
tener un salmo , una instrucción, una revelación,
un discurso en lengua, una interpretación; pero
que todo sea para edificación [de la asamblea].
Aquí vemos que el “cantar salmos
con el espíritu” y “cantar salmos con la mente” eran
dos formas de cantar que había en las asambleas.
De aquí surge con espontaneidad los primeros himnos
cristianos, que su línea melódica tendría
la influencia de la cultura judía y griega, pero
sobre todo la inspiración del Espíritu
Santo.
No sabemos mucho de las melodías
que se usaban. Como no había notación musical,
las líneas melódicas se transmitían
oralmente de una comunidad a otra, y seguramente habría
muchas versiones musicales de un mismo canto, que pasaban
de generación en generación, y algunas
se irían perdiendo, aunque se conserva la letra.
Se sabe que los versículos se
cantaban con la misma melodía, ya sea alternando
entre dos grupos, ya sea sin alternancia, o con la respuesta
consistente en una aclamación del auditorio: es
decir, en forma de canto responsorial . También
sabemos que los fieles respondían con un aleluya
al canto del salmo hecho por el diácono.
Yo me imagino a los cristianos, - como
en el libro de Quo Vadis -, cantando escondidos en las
catacumbas, orando y adorando a Dios, y que sus cantos
eran a la vez una alabanza a Dios y un testimonio de
su fe cristiana.
Estos cantos, al ser escuchados por
la gente que se acercaba, movía a algunos a su
conversión al cristianismo, (como sucede con San
Agustín) y a otros les servía para saber
donde estaban escondidos, atraparlos y llevarlos a la
muerte!. ¡Con razón la palabra “mártir” significa
testigo!
Además de los himnos que vemos
en el Nuevo Testamento, los primeros cristianos entonaban,
con una nueva comprensión , los Salmos del Antiguo
Testamento, y fueron ellos quienes descubrieron allí muchas
referencias a Cristo, el Mesías, el Siervo doliente,
el Rey, el Hijo de Dios.
En la Carta de San Atanasio (Arzobispo)
a Marcelino sobre la interpretación de los Salmos,
vemos como San Atanasio, cuenta de “un anciano que, salterio
en mano”, amorosamente le va explicando la presencia
profética de Cristo en los Salmos, citando no
menos de 20 salmos distintos donde hay alusiones proféticas
a Cristo, su encarnación, su naturaleza divina,
su pasión, su resurrección, su ascensión
a los cielos, que está sentado a la diestra del
Padre y que juzgará a las naciones.
Como Cristo y los apóstoles
eran judíos, los primeros cristianos y sus cantos
reciben mucha influencia de la liturgia judía,
en donde toda la liturgia es cantada . Esto queda plasmado
en las formas de cantar y responder, de “salmodiar” la
liturgia, etc… También algunas palabras de sus
oraciones llegaron hasta nuestros días en hebreo: “Aleluya”, “Hosanna”, “Amén”,
etcétera, y de palabras griegas: “Kirye Eleison”,
etc… También la liturgia cristiana toma elementos
de las celebraciones y les incorpora el sentido cristiano:
Por ejemplo, en la fracción del pan, es decir
la eucaristía, también llamada la “cena
del Señor” podemos descubrir ciertas semejanzas
con la celebración del Sabath, (Sabado) - la celebración
del día del Señor -, que celebran las familias
judías al caer la tarde del viernes y del Seder,
la cena de la Pascua Judía. Como dice el evangelio,
esa noche de Pascua Jesús y los apóstoles “ cantan
los himnos ” (Mateo 26,30) , y como Jesús
les dijo a sus apóstoles “hagan esto en memoria
mía”, ellos lo siguieron haciendo, incorporando
los cantos también.
Como ya mencionábamos en la
charla “la música en la vida del pueblo de Dios”,
del nivel básico, los padres de la Iglesia de
los primeros siglos hablan mucho sobre los cantos, sobre
que se debe evitar y que se debe promover por medio del
canto.
San Jerónimo
“Debemos cantar, salmodiar y alabar
al Señor más con el espíritu que
con la voz . Esto es lo que se dice cantando y salmodiando
en nuestros corazones a Dios.
Oigan esto los muchachos, oigan
esto los que tienen el oficio de salmodiar en la Iglesia
: a Dios no hay que cantar con la voz, sino con el
corazón : ni hay porqué cuidar la garganta
con dulces medicamentos, a imitación de los
actores de teatro; más bien hay que atender
a cantar a Dios con el temor, con las obras y con el
conocimiento de las Escrituras . Aunque alguno sea,
como se suele decir, un “kakófonos”(es decir
que canta “feo”), con tal de que tenga buenas obras,
para Dios es un buen cantor . El siervo de Cristo cante
de tal forma que no se goce en la voz, sino en las
palabras que canta”.
Comentario a la Epístola
a los Efesios 3,5: Pg. 26, 561-2 .
San Juan Crisóstomo
… Porque no cantamos para los hombres,
sino para Dios, que puede escuchar aún a nuestros
corazones y penetrar en los secretos de nuestra alma.
“Es necesario explicar el uso de
los salmos y porqué los decimos bajo la forma
de canto: Dios ha unido la melodía a las verdades
divinas , a fin de inspirarnos por el encanto de la
melodía un gusto muy vivo por estos himnos sagrados… Las
respuestas que cantamos, no una sola vez, ni dos, ni
tres, sino muchas veces, recordadlas con interés
y entonces serán para vosotros de gran consuelo. ¡ Mirad
qué tesoros nos acaba de abrir un solo verso
! Yo os exhorto a no salir de aquí con las manos
vacías, sino a recoger las respuestas como perlas,
para que las guardéis siempre, las meditéis
y las cantéis a vuestros amigos ”.
Comentario sobre el salmo 41:
Pg. 55,156-166.
San Agustín
Canta con regocijo, pues cantar
bien a Dios es cantar con regocijo . ¿Qué significa
cantar con regocijo? Entender por qué no puede
explicarse con palabras lo que se canta en el corazón
. El júbilo es cierto cántico o sonido
con el cual se significa que da a luz el corazón
lo que no puede decir o expresar. ¿Y a quién
conviene esta alegría, sino al Dios inefable?
Es inefable aquel a quien no puedes dar a conocer,
y si no puedes darle a conocer y no debes callar ¿qué resta,
sino que te regocijes, para que se alegre el corazón
sin palabras?
¿Son suficientes las palabras
para nuestra alegría? ¿Será la
lengua capaz de explicar nuestro gozo? Si pues las
palabras no bastan, ¡bienaventurado el pueblo
que sabe alborozarse! ¡Oh pueblo feliz! ¿Crees
que entiendes el regocijo? Que sepas por qué te
alegras de aquello que no puede expresarse con palabras.
El motivo no debe dimanar de ti, para que quien se
gloríe, se gloríe en el Señor.
No te alboroces en tu soberbia, sino en la gracia de
Dios. Comprende que es tanta la gracia, que la lengua
no es capaz de explicarla, y habrás entendido
qué es alborozo o regocijo. Pensad en aquellos
que se regocijan, en cualquier clase de canto y veréis
de qué modo, entre los cánticos modulados
con la voz, se regocijan rebosantes de alegría
cuando no pueden declararlo todo con la lengua . Luego,
si estos se regocijan por el gozo terreno ¿nosotros
no debemos dar gritos de alegría, regocijarnos
por el gozo celestial, que ciertamente no podemos expresar
mediante palabras?
Comentarios sobre los Salmos .
Vemos claramente una característica
en los cantos de los primeros siglos: Estaban llenos
de júbilo, había en ellos gran unidad entre
la letra cantada y la disposición del corazón.
San Agustín, Obispo, anima a su pueblo a “dar
gritos de alegría” en medio de los cantos, cuando
las palabras no pueden expresar el gozo celestial. Es
evidente la participación de todo el pueblo en
el canto. En sus confesiones, San Agustín también
dice que los cantos “le conmovían hasta las lágrimas”,
no por los sonidos sino por las verdades contenidas en
los cantos. Esto nos habla de que también los
cantos estaban llenos de unción espiritual, tocaban
los corazones.
Me encanta lo que dice San Jerónimo “Oigan
esto los muchachos , oigan esto los que tienen el oficio
de salmodiar en la Iglesia …” y luego les dice que no
se fijen tanto en tomar medicinas dulces para la voz,
sino en cantar a Dios con temor , con obras y con conocimiento
de las Escrituras”.
El canto tenía una finalidad
catequética, como lo dice San Juan Crisóstomo,
era una forma agradable y atractiva de meditar la palabra
de Dios y las verdades de la fe, que de otro modo hubiera
sido muy árida o difícil para la mayoría
de la gente. Los rabinos aprendían y memorizaban
la Biblia cantando los versículos, al punto que
hasta la fecha algunos de ellos no pueden recitar un
texto bíblico si no es acompañándolo
de la línea melódica con que lo aprendieron.
Así fue también en la Iglesia Primitiva.
V. Evolución al Gregoriano
y a la Polifonía
La Iglesia va cambiando de contexto
cultural y de espiritualidad a medida que pasa el tiempo
y también los cantos se van ajustando a ese contexto
cultural y espiritualidad. A causa de la clandestinidad
de la Iglesia hasta el siglo IV, no había unidad
de principios litúrgicos y muchos detalles que
hoy nos son familiares no existían en la liturgia
ni en los cantos. Los jefes de las comunidades eran libres
de improvisar en muchos casos, lo cual motivó diferencias
entre las iglesias locales e incluso muchas herejías
. A partir de la libertad de la Iglesia , cuando es establecida
como la religión oficial del Imperio Romano, la
orientación cambia. Las iglesias de Occidente
tenderán a una unificación progresiva,
buscando precisamente evitar los errores y herejías,
mientras que Oriente continúa con sus costumbres
locales como en el pasado. Por eso encontramos actualmente
numerosos ritos en Oriente, mientras que en Occidente
el rito romano es mayoritario en Europa.
Aunque el canto Gregoriano tiene su
origen en los cantos de las sinagogas y conserva de estos
los conceptos de Antífonas, Responsorios, Cantilación
(leer un texto acompañado de una línea
melódica) Salmodia, etc…, el mundo occidental
romano va imponiendo la tradición escrita a la
anterior tradición meramente oral, y se van estableciendo
los ritos y liturgias cada vez mas ordenadas y documentadas.
La primera compilación de estos es realizada por
San Juan Crisóstomo en el Siglo IV. Después,
Justiniano (482-565) marca el siguiente hito en el proceso
de recopilación y fijación del repertorio,
al regular las modalidades de la liturgia en su imponente
basílica Santa Sofía, en Estambul), y Andrés
de Creta, un siglo más tarde, fija las reglas
de un nuevo género: el Kanon.
Hacia el año 600 el Papa San
Gregorio comenzó el proceso de unificación
de la liturgia que llevaría al establecimiento
del canto gregoriano como parte central de la liturgia.
San Gregorio Magno se ocupo en unificar la liturgia de
la iglesia occidental según el modelo del rito
romano, y en seleccionar y compilar melodías que
tuvieran las características de este rito para
que fueran incluidas en un antifonario y con el propósito
de que fueran utilizadas uniformemente en todas las iglesias
del occidente. También se intereso en la formación
de cantores, promoviendo la creación de un grupo
coral, conocido como ‘schola cantorum'.
Con el paso del tiempo, la música
de la liturgia promovida por San Gregorio llego a ser
conocida como canto gregoriano, y se convirtió en
el rito oficial aceptado por la iglesia. Sin embargo,
el establecimiento de este rito fue obra de mas de una
generación, y aunque San Gregorio fue quien inició el
proceso de unificación, fue al paso de los siglos
que el canto gregoriano llego a tomar el lugar que ocupa
en la actualidad. Uno de los mas importantes promotores
del canto gregoriano fue el emperador Carlomagno, quien
se ocupo de llevar el rito a las diferentes partes de
Europa.
Por un largo tiempo durante la Edad
Media , se llevo a cabo un proceso de inclusión
y expansión que promovió el rito gregoriano
y que contribuyo a la desaparición de otros ritos
europeos que habían existido hasta ese momento,
incluyendo los ritos Ambrosiano de Milán, el celta
de Irlanda, los ritos mozarabes de la península
ibérica tales como el rito toledano, y el rito
galiciano. Al mismo tiempo que se llevaba a cabo el proceso
de expansión del rito romano, también se
realizaba la obra de creación y compilación
de obras escritas según el espíritu y las
características del canto gregoriano.
El sistema de notación
musical: Un invento benedictino
La proliferación de piezas nuevas
creó la necesidad de idear un sistema de notación
que pudiera ser utilizado para facilitar tanto la memorización
como la promoción de obras. El primer sistema
de notación, que comenzó a ser utilizado
alrededor del siglo IX, estaba basado en acentos y silabas
que llegaron a ser conocidos como neumas. Este sistema
era imperfecto porque no lograba registrar todos los
sonidos o cambios de sonido que ocurrían en las
melodías.
El segundo sistema de notación,
que ocurrió como la siguiente etapa en la historia
de la notación musical fue la de pautado musical,
que fue creado por Guido De Arezzo, monje benedictino
italiano que vivió a finales del siglo X. Guido
creo la primera pauta que utilizaba cuatro líneas,
así como la notación de las notas musicales,
ut, re, mi, fa, sol, la. Guido les dio nombres basados
en las primeras silabas de un himno a San Juan Bautista:
UT queant laxis
RE sonare fibris
MI ra gestorum
FA muli tuorum,
SOL ve polluti
LA bii reatum,
S ancte I oannes
Debido a que la silaba ‘Ut' era cerrada,
lo que dificultaba el solfeo, este nombre fue remplazado
por ‘ Do ', que es una silaba abierta.
Sin embargo, en algunas partes de Francia el nombre ‘Ut'
sigue siendo utilizado. El sistema pautal de Guido se
expandió rápidamente en el siglo XI, y
continuó desarrollándose hasta convertirse
en el pentagrama que conocemos en la actualidad. Cuando
se decidió añadir la séptima nota
a la octava, se creo su nombre usando las primeras letras
de las dos palabras de la ultima línea del himno, ‘Sancte
Ioannes'.
Evolución del Gregoriano
El canto gregoriano siguió desarrollándose
al paso de los siglos. Sus características principales
habían sido monodia, es decir, que todos los cantores
entonaban la misma melodía, y la ausencia de acompañamiento
musical. En el transcurso de la Alta Edad Media, sin
embargo, se desarrollo la polifonía, que es considerada
como una ‘deformación' del canto gregoriano. En
este nuevo estilo se sobreponían diferentes voces
a una melodía básica, utilizando sistemas
de acordes y contrapuntos para crear un equilibrio. Para
facilitar la creación de polifonía, se
creo el compás, una medida de tiempo que establecía
el ritmo de una pieza. La polifonía se convirtió en
un muy complejo sistema de voces que promovía
tanto el talento musical del cantor individual como la
improvisación de todo el grupo, y llego a ser
considerado como un elemento de solemnidad en la liturgia.
Diferentes cambios y deformaciones
en el canto gregoriano siguieron ocurriendo hasta después
de la Edad Media y los inicios del Renacimiento. Una
vez mas, fue necesario delimitar las características
de la liturgia y establecer reglas para proteger la pureza
del rito. El Concilio de Trento, que se llevo a cabo
desde 1545 hasta 1563, se ocupo en establecer limites
para la liturgia y recobrar la pureza original del canto
gregoriano. Esto se llevo a cabo mayormente al definir
los elementos que forman parte de la liturgia, al encargar
recopilar las obras que serian nuevamente aceptadas como ‘Kanon',
y en rechazar aquellas que no fueran consideradas como
litúrgicas. Por ejemplo, la iglesia decidió que
solamente se conservarían cuatro ‘secuencias'
en la liturgia oficial, cuando que hasta entonces habían
existido muchas mas.
A partir de esos años comienza
también la incorporación del órgano
de tubos y de algunos otros instrumentos, principalmente
de cuerdas. A partir de entonces, el órgano de
tubos ha llegado a ocupar una parte central de la música
en la liturgia, hasta nuestros días.
VI. La música en las
iglesias Protestantes
A partir de la Reforma de Lutero, surgen
diversas corrientes cristianas que se conformaron en
comunidades cristianas o iglesias, cada una con alguna
postura particular hacia el uso de la música en
el culto a Dios.
La música tuvo un papel muy
importante en la difusión del protestantismo,
por lo que es valioso para nosotros estudiar su historia:
Nuestros hermanos separados han caminado por una senda
distinta a la nuestra, han tenido algunos aciertos y
cometido algunos errores que conviene conocer, para,
como dice San Pablo, “examinarlo todo y quedarnos con
lo bueno”.
Las iglesias protestantes desarrollaron
su riqueza musical de una manera bastante diferente a
la de la tradición católica. Un poco antes
de las reformas del siglo XVI, ya era tradición
de la población alemana el traducir himnos del
latín a la legua vernácula, y el utilizar
melodías populares con letra sagrada, pero esta
costumbre no entraba a los templos, se quedaba en la
devoción popular de los hogares. Durante la obra
de la Reforma , y en los años siguientes, Martín
Lutero se preocupó mucho por el papel que la música
desempeñaba para la oración de los fieles,
y se dedicó a desarrollar aun mas obras que estuvieran
al alcance de la gente común: escritas en alemán,
con lenguaje sencillo y sin ornamentos y con las melodías
populares que mucha gente ya conocía (a esta práctica
se le denomina “contrafactura”), introduciendo esta música
a los templos y predicaciones.
Lutero estaba interesado en que la
música resultara atractiva para la gente común,
los campesinos y especialmente los jóvenes. No
le importaba tanto el origen de las melodías,
sino más bien el que los cantos comunicaran las
verdades de la fe. Se dice que esta visión para
la música religiosa fue una de las cosas que mas
actuó a favor de la difusión del pensamiento
protestante, ya que mucha gente se sintió interesada
en las ideas que existían detrás de la
música accesible y popular. El mismo Lutero escribió muchos
de los himnos y canciones que continúan siendo
cantados en la actualidad.
Sin embargo, este uso de melodías
populares y de algunas letras e instrumentos utilizados
por la Iglesia Católica causó descontento
en algunos protestantes, entre ellos Juan Calvino, quien
fue líder de la reforma de algunas iglesias de
Inglaterra, Escocia y Ginebra. Calvino creía que
los instrumentos musicales habían sido solamente “tolerados” en
el antiguo testamento y que no se debía cantar
ninguna cosa que no formara explícitamente parte
de la Biblia. Creía que la alabanza debía
ser simple, y se opuso a cantar con acompañamiento
musical, por partes, y a cualquier texto que no fuera
el de los Salmos.
Mucha gente lo siguió, se destruyeron
muchos órganos de tubos en los templos protestantes
(por considerarlos “demasiado católicos”) y se
descartaron muchas formas de expresión artística
que Lutero había promovido. A lo largo de mas
de un siglo, muchas iglesias siguieron fielmente las
creencias de Calvino con respecto a la música,
y sus salmos, escritos en forma métrica, fueron
la única música utilizada en la alabanza,
y eran inmensamente populares entre la gente común.
Estos Salmos, que llegaron a ser conocidos
como el “Salterio de Ginebra”, eran el producto de la
traducción de Clemente Marot, francés,
quien se refugio en Ginebra, y la obra de Luis Bourgeois,
de Ginebra, quien acomodó la métrica a
melodías populares, y quien era el encargado de
a música en la iglesia de hugonetes que dirigía
Calvino.
Los Salmos fueron traducidos e llevados
a otras regiones de protestantes (Escocia, Inglaterra,
Francia, Suiza, Alemania, Holanda y Dinamarca.) Una vez
que se volvieron populares, estos salmos adquirieron
carácter sagrado para los calvinistas, y nadie
estaba autorizado a hacerles cambios.
La situación de la música
siguió de la misma manera, hasta finales del siglo
diecisiete, cuando Isaac Watts llevó a cabo una
renovación de la música religiosa por medio
de la introducción de los himnos. Los salmos métricos
de Calvino habían perdido su frescura, y eran
de poca belleza estética y poética debido
a la rigidez de la métrica. Watts sintió la
necesidad de introducir nuevas formas de música
en el culto, y comenzó a escribir himnos, muchos
de los cuales siguen siendo utilizados actualmente. Por
eso, a Watts se le conoce como el padre de la himnología
inglesa, y fue considerado “radical” por utilizar material
no solamente de los salmos, sino también del nuevo
testamento, y preocuparse por la belleza lírica
de las composiciones, valiéndose de la poesía.
Al principio Watts se enfrento con
el rechazo de la gente de su tiempo, que tenían
muy en alto el valor de la tradición, y a quienes
les resultaba difícil abrirse a nuevas formas
de alabanza. A través del tiempo, sin embargo,
los himnos fueron ganando aceptación y popularidad,
hasta convertirse en parte de la tradición, que
no podría ser fácilmente suplantada.
A principio del siglo dieciocho, los
hermanos John y Charles Wesley jugaron un papel muy importante
en la renovación de la iglesia inglesa. La religión
y moralidad habían decaído, y muchas iglesias
estaban sin vida. Los hermanos Wesley, fundadores del
metodismo en Norteamérica, reformaron la vida
de la iglesia, y Charles en particular se preocupo por
renovar la música de alabanza. Charles desarrollo
muchos himnos, particularmente himnos que hablaran de
la evangelizaron y la experiencia cristiana, y el contenido
de sus obras era mas subjetivo que objetivo, en contraste
con el trabajo de Watts.
Charles también se distinguió por
utilizar la música popular de la época,
tanto de la opera como de el folclor ingles. Los himnos
de los Wesley contribuyeron enormemente a la difusión
del metodismo, ya que hacían uso de lenguaje sencillo
y música que la gente ya conocía.
En Norteamérica, las canciones
de “Country Gospel” vinieron a ser el producto de distintas
renovaciones y avivaciones que ocurrieron a lo largo
del siglo dieciocho y principios del diecinueve en diferentes
partes de los Estados Unidos. En Massachussets, empezando
en 1734, ocurrió un “Gran Despertar” gracias a
la predicación de Jonathan Edwards, quien introdujo
los salmos métricos y los himnos de Watts y Wesley.
Al paso de los tiempos, estos fueron modificados para
que fueran mas accesibles para la gente común,
o las masas de la ciudad. Nuevos cantos fueron compuestos
que reflejaran el estilo popular, y las letras de los
himnos de Watts y Wesley se ajustaron a nuevas melodías
de estilo popular, como baladas, marchas y melodías
de marineros. Algunos hicieron compilaciones de estas
nuevas obras y los convirtieron en himnarios, como fue
el caso de los Bautistas Rurales en 1766. Una nueva generación,
que correspondió al “Segundo Gran Despertar”,
desearon un cambio de estilo, e hicieron las letras de
los himnos mas simples para que pudiesen ajustarse a
música movida y que pudiera bailarse, con influencias
de la música del pueblo afro americano.
Este desarrollo de la música
evangélica preparó el terreno para la creación
de la música Country Gospel del siglo diecinueve,
que fue el producto del trabajo de D. L. Moody e Ira
Sankey. Moody fue un predicador estadounidense de gran
fama, quien atraía grandes multitudes y obró para
la conversión de muchos. Moody escogió a
Sankey para que dirigiera la música que él
utilizaba. Sankey utilizaba un estilo muy popular, con
raíces en las melodías folklóricas
inglesas, escocesas e irlandesas. Moody y Sankey introdujeron
el uso de himnos en las iglesias escocesas en un viaje
que realizaron al Reino Unido, aunque al principio se
enfrentaron con algún rechazo por parte de las
autoridades, por considerarlos irreverentes, utilizando
música “del mundo”, instrumentos “del diablo” (Sankey
usaba un armonio, un pequeño órgano de
pipas), y letras que no venían de la Biblia. Sin
embargo, con el paso del tiempo, la música de
Sankey fue aceptada.
Otro grupo protestante que también
se valió de la música para difundirse fue
el Ejercito de Salvación, fundado por William
Booth en la segunda mitad del siglo diecinueve en Inglaterra.
Booth había sido un ministro protestante, pero
viendo como las masas no eran alcanzadas por las labores
de la iglesia anglicana, se mudó a los barrios
pobres de Londres para trabajar con la gente común
en 1865. Booth promovía la música en su
movimiento porque entendía que era la mejor manera
para tocar el corazón de la gente. Los grupos
del Ejercito de la Salvación utilizaban toda clase
de instrumentos, como violines, violas, cellos, trompetas
y otros metales, así como percusiones y baterías
de diversos tambores y platillos. Los grupos musicales
del Ejercito de Salvación, conocidas como las “Bandas
Aleluya”, se volvieron inmensamente populares y atrajeron
a mucha gente de la clase obrera a convertirse. Booth
utilizaba melodías seculares, les cambiaba la
letra, y usaba mensajes sencillos y fáciles de
memorizar en sus canciones, ya que la mayoría
de la gente con la que se encontraban no conocían
las melodías de los himnos tradicionales y no
podían leer. La música de Booth se encontró con
fuertes criticas por parte del clero anglicano de la época
victoriana, quienes se oponían al uso de música
de origen mundano, pero Booth creía firmemente
que en la tarea de la evangelización la música
era un elemento clave para poder hablar de Dios, y que
por la naturaleza la música y los instrumentos
musicales no eran “propiedades del diablo”, sino de Dios.
Con el tiempo, el Ejercito de Salvación
logró aglutinar a miles de almas, y su labor humanitaria
y proselitismo religioso se han expandido a mas de 85
países en el mundo.
Como vemos, nuestros hermanos separados
promovieron el uso de la lengua vernácula en el
canto muchos siglos antes que nosotros los católicos,
y tuvieron una gran eficacia en sus métodos de
adaptación musical a la cultura del tiempo, es
decir a la inculturación. Llama la atención
la oposición que recurrentemente se presentaba
entre lo nuevo y lo tradicional, el uso de textos bíblicos
y no bíblicos, el uso o no de las formas musicales “modernas” y
de los instrumentos. También destaca el hecho
de que varias veces esta oposición fue radicalizada
y hasta satanizada, como aquel episodio de la quema de órganos
de tubos en los templos de los seguidores de Calvino.
Que podemos aprender?...
Podemos identificar en este “debate
de 5 siglos” de nuestros hermanos separados elementos
comunes a los “puntos de equilibrio” que dieron lugar
a la renovación litúrgica impulsada en
la Iglesia Católica a partir del Concilio Vaticano
II. En este Concilio pusimos las bases para un mejor
equilibrio entre participación y solemnidad:
1) Incorporamos a nuestra
liturgia y a nuestros cantos la lengua vernácula,
pero a la vez seguimos usando liturgia y cantos en latín
cuando sea lo mas apropiado y solemne;
2) Promovemos la participación
del Pueblo en el canto, pero a la vez intentamos no perder
la belleza artística de nuestra música
histórica;
3) Preservamos la riqueza
de nuestra tradición musical (canto gregoriano)
pero a la vez promovemos la composición de cantos
dignos y hermosos en lengua vernácula;
4) Incorporamos a nuestra
liturgia y la música los elementos valiosos de
nuestra cultura (inculturación) pero evitamos
elementos inadecuados o pecaminosos;
5) Privilegiamos los
cantos basados en la Biblia y en los escritos de los
Padres de la Iglesia y de los santos por encima de los
cantos basados en la “inspiración personal”
A partir del Concilio Vaticano II,
una preocupación importante de la Iglesia Católica
ha sido lograr la incorporación de la lengua vernácula
y a la vez la conservación de la pureza del canto
gregoriano, especialmente por medio de la teoría
musical y recopilación de obras oficiales por
medio de la preservación de manuscritos.
A lo largo de los siglos diversos músicos
han deseado volver a la belleza del canto original, rechazando
deformaciones y conservando la pureza y sencillez de
la monodia, un ejemplo excelente de esta belleza son
los cantos y oraciones de Taize, que se inspiran en la
sencillez de ese “canto original”.
VII. La música católica
en la actualidad litúrgica
En la actualidad, la Iglesia sigue
considerando el canto gregoriano como el rito oficial
de la liturgia, el canto propio de la iglesia occidental,
y continúa promoviendo su uso en latín,
recomendando la creación de ‘scholas cantorum'
en la medida de lo posible.
Sin embargo, también reconoce
y promueve el papel de otros modos musicales, en la medida
en que sean acordes a la liturgia. Como dice San Pio
X: “ Cuanto mas sea la música servidora de
la liturgia, mas SAGRADA la música será”.
En este sentido, si la liturgia requiere
la participación de los fieles en alguna de sus
partes, será mas sagrada la música que
promueva dicha participación que aquella que la
desaliente, siempre que dicha música cumpla con
los demás criterios de idoneidad (véase
la charla “Como escoger cantos de la Misa ” del nivel
intermedio).
La “cadencia y secuencia” de la liturgia
sigue estando hermanada íntimamente con las características
del canto gregoriano, siendo los ejemplos más
importantes el sagrado oficio, también conocido
como la liturgia de las horas, y el rito oficial de la
misa.
VIII. La música católica
en la actualidad evangelizadora
La música es un instrumento
muy valioso para la evangelización y sabemos que
fuera del templo también debe resonar nuestro
canto en conciertos y predicaciones para atraer a la
gente a Cristo. El tipo de música para la misión
evangelizadora debe ser “nueva en sus formas, métodos
y fervor”, como lo es la Nueva Evangelización
, y sin embargo eso no significa que pueda o deba desenraizarse
de nuestros valores musicales “litúrgicos” históricos
como si no existieran. Claro que no vamos a predicar
en latín, porque nadie nos entendería en
la calle, pero los elementos “litúrgicos” de nuestros
cantos deben de estar allí presentes: a) Privilegiando
la Biblia y los escritos de los santos sobre nuestra
inspiración personal, b) tomando los elementos
buenos de la cultura y desechando los elementos nocivos
o pecaminosos, c) promoviendo la participación
de los fieles y d) sin perder la belleza artística
de nuestros cantos.
Existen cantos
que no son apropiados para la liturgia de la misa
y otros que no son apropiados para la evangelización
en la calle, y debemos tener la sabiduría
y sensibilidad para distinguir cuales cantos deben
usarse en cada contexto.