| NIVEL
INTERMEDIO
10. Música y Liturgia III: La Música
Sacra
(Documentos) 
Llegamos por fin a la charla
que nos dispone a estudiar los Documentos de la Iglesia.
Recuerdo que al final de la charla de “La
música al servicio de la Liturgia” puse un cuento
que comienza diciendo: “Un día se encontraron
un liturgista "muy tradicionalista" con un músico
católico "de guitarrita"...
La historia va contraponiendo, de modo bastante
exagerado, las actitudes y disposiciones del cantor, que se
remite a la Biblia, con las del liturgista, que solo se remite
a “los documentos”.
El final
del cuento es el siguiente:
Dice
el guitarrista:
“Tu si quieres sigue estudiando tus documentos, yo mientras
voy a hacer lo que dice la Biblia. Ah! y te sugiero que ajustes
los documentos para que se apeguen mas fielmente a lo que
enseña la Palabra de Dios! Cuando tus documentos se
ajusten más a la Biblia, entonces me regalas una copia
y te prometo que los estudiaré.
El liturgista
se quedo rascándose la cabeza y revisando sus notas
y documentos, mientras que el guitarrista entraba al templo
alegremente cantando y bailando, alabando a Dios.
Les confieso
que yo siempre me he identificado mas con el guitarrista que
con el liturgista, y supongo que también la mayoría
de ustedes. (Jejeje) Pero como me dijo mi querido hermano
Cesar Augusto Solórzano Ramos, de Colima:
Fede:
Yo creo, con todo respeto, que incluir esa anécdota
del guitarrista y el liturgista puede tener consecuencias
desfavorables, pues como sabes, en nuestros días a
muchos jóvenes de los coros no les interesa mucho leer
normas o sugerencias para la música, y si estos jóvenes
realizan su ministerio de forma pobre e indigna pareciera
que les estas diciendo que continúen así entonces
donde estará la gloria y el respeto a su padre y Señor?
Pues bien, Cesar Augusto tiene mucha razón,
porque realmente los Documentos de la Iglesia, vistos en su
contexto histórico y cultural, se apegan fielísimamente
al espíritu de alabanza y honra a Dios que vemos en
la Palabra de Dios, de modo que ha llegado el momento para
junto con todos ustedes, CUMPLIR NUESTRA PROMESA DE ESTUDIAR
LOS DOCUMENTOS.
No se trata de cualquier documento, sino
de verdaderos tesoros de enseñanza que nos instruyen
en el espíritu y la actitud de reverencia y amor de
nuestro servicio como cantores.
Recuerden
que en el cuento, ustedes y yo (el guitarrista) le dijimos
claramente al liturgista de la anécdota “TE
PROMETO QUE LOS ESTUDIARÉ”… de
modo que vamos hacerlo!!!
Ahora bien, para hacerlo de manera adecuada
es importante tomar algunas pautas que presento a continuación.
I.
Como estudiar los documentos?
I.1
Actitud de Oración y respeto
Cuando leemos los escritos de los santos, lo hacemos comenzando
con una oración, luego nos disponemos y entramos a
leer imaginándonos que es ese santo quien personalmente
nos habla y nos instruye. Hagamos lo mismo cada vez que vayamos
a leer alguno de estos documentos, porque han sido escritos
por hombres santos: (San) Juan Pablo II (el Grande), San Pió
X, los Santos Padres Conciliares de Vaticano II, etcétera.
No debemos asumir una actitud criticona o rebelde hacia lo
que nos dicen los documentos, porque sería ser criticones
o rebeldes contra lo que nos dicen estos hombres tan santos.
I.2
Comprensión del contexto histórico
Debemos leerlos teniendo muy en cuenta el contexto histórico
en que fueron escritos. Por ejemplo, los escritos del Papa
San Pió X fueron escritos antes del Concilio Vaticano
II, por lo que no tienen todavía incorporados los elementos
de la renovación litúrgica del Concilio.
Al leerlos
comprendiendo el contexto histórico, podremos descubrir
su riqueza y el tesoro que representan, porque los criterios
fundamentales de honor a Dios, amor, y de “tocar la
mejor música” siempre aparecen.
I.3
Visión de Conjunto
Debemos leerlos también con visión de conjunto,
es decir, no se trata de documentos aislados, sino que uno
se construye por así decir, encima del anterior, para
ir formando un cuerpo de enseñanza.
I.4
Dedicarle tiempo a cada uno
A cada documento hay que tratar de leerlo pausadamente, con
calma, pero en lo posible tratar de leerlo completo y “digerirlo”.
Debemos evitar la tentación de ir solo a buscar “que
permite” o “que prohíbe” el documento
en cuestión, y sobre todo pedirle a Dios que nos transmita
la VISION ESPIRITUAL que contiene cada documento, para que
forme nuestro criterio y nos de profundidad de comprensión
del hermoso ministerio que tenemos en la música litúrgica.
II.
Los documentos
Al empezar a buscar diversas fuentes para tener ejemplares
en archivo electrónico, me encontré con un magnifico
compendio que realizó nuestro hermano Luís Fernández,
de la 2° Comunidad Neocatecumenal en la Parroquia Santa
Catalina Labouré, en Madrid. Luis Fernández,
cantor de la comunidad, ha venido recopilando los documentos
“desde su juventud”, y nos hace una magnifica
presentación de ellos. Además de los documentos
oficiales ha incluido algunos excelentes de charlas de su
comunidad, extractos de escritos y otras cosas que enriquecen
muchísimo el compendio. Me he permitido separarlos
en archivos diferentes para quienes no tienen una conexión
de Internet muy rápida, y el INDICE viene abajo para
poderlos accesar.
El compendio
completo hecho por Luis, de 199 páginas, también
lo pueden encontrar y bajar en la siguiente dirección:
http://www.archimadrid.es/laboure/docs/Orientaciones.pdf
Dicho esto, hermanos, los dejo con Luis Fernández:
III.
Presentación de Luis Fernández
Quisiera comenzar esta breve presentación
con temblor, al considerarme indigno del don que he recibido
del Señor en el Camino Neocatecumenal: ser cantor de
la comunidad donde he vivido desde mi juventud la renovación
de mi Bautismo. Un carisma purificado tras una intensa y necesaria
noche oscura, que me llevó a tener presente, siempre
que me pongo delante del atril, las palabras del rey David:
“¿cómo pagaré al Señor todo
el bien que me ha hecho?”. Cuántas veces mi guitarra
me ha preservado de tantos peligros; me ha sacado de una crisis;
me ha hecho llorar; me ha devuelto la alegría; me ha
llevado a una intimidad más profunda con nuestro Señor
Jesucristo. Si mi libro de cantos hablara podría desnudar
mi intimidad como si de una confesión se tratara.
Posiblemente con muy poca intuición,
pero con gran avidez por descubrir los tesoros de la música
sagrada en la tradición de la Iglesia, he ido recopilando
a lo largo de estos años una serie de documentos pontificios,
desde San Pío X a Juan Pablo II, juntamente con algunos
comentarios de los Santos Padres o de autores reconocidos
como el Padre Farnés o Dietrich Bonhoeffer, y algunas
catequesis y comentarios de los iniciadores del Camino Neocatecumenal,
Kiko Argüello y Carmen Hernández; todos ellos
me han permitido iniciar este viaje de descubrimiento. Los
he ido leyendo y releyendo una y otra vez; con gran alegría
he sido alcanzado por las palabras contenidas ellos, repletas
de sabiduría, llenas de intención y con una
indescriptible unidad, como si de una misma fuente hubiesen
salido las riquezas que encierran.
Como no citar la transmisión oral,
impregnada del Espíritu Santo, que he ido recibiendo
a través de mis catequistas en las distintas convivencias
y pasos del camino. Cuantos regalos hemos recibido a través
de la inspiración musical que el Señor ha suscitado
tantas veces a Kiko Argüello poniendo música a
un salmo, a una Palabra de la Escritura o a un poema de San
Juan de la Cruz.
No es
de extrañar que el Concilio Vaticano II, refiriéndose
a la música sagrada proclamara su dignidad al dedicarle
un capítulo entero en la constitución Sacrosanctum
Concilium sobre la sagrada liturgia afirmando que: “La
tradición musical de la Iglesia universal constituye
un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás
expresiones artísticas, principalmente porque el canto
sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria
o integral de la Liturgia solemne”. Y la música
sagrada en general, y su sensibilidad en particular, ha sido
y sigue siendo hoy un medio a través del cual Dios
se sirve para impregnar en el hombre su Amor; de esta forma
penetra zonas profundas que solo el alma reconoce, manifestando
el hombre con su respuesta, con el canto, el reconocimiento
debido a su creador.
Cuando
decidí unificarlos en un pequeño mamotreto de
orientaciones para mi propia formación, apareció
sobre mis manos este trabajo que tal vez pudiera ayudar a
otros hermanos a valorar con más estima el servicio
que hacemos en la Iglesia y en la comunidad; a conocer con
mayor profundidad aquello que la Iglesia universal ha manifestado
a través de los siglos como fundamental al respecto
de la música sagrada. Es un elemento más que
tal vez contribuya a nuestra formación; iluminar, si
cabe, nuestra misión, que no es otra que ser un instrumento
al servicio de la comunidad. Ser cantor no es un privilegio,
no es un título, no es un puesto de honor en las asambleas;
ni siquiera lo son nuestras virtudes para el canto. Solo la
experiencia de la Fe que viene de la escucha constante de
la Palabra, la Eucaristía y la vida de la Comunidad
puede hacer que nuestra voz, nuestra música, esté
afinada con los deseos del Padre que ama a todos los hombres
y que desea que le conozcan. Ya decía San Basilio:
“¡Oh sabio invento del Maestro, que ideó
un arte para a la vez cantar y aprender cosas útiles;
pues de esta forma los preceptos quedan impresos con más
fuerza en el alma! En verdad, difícilmente permanece
lo que se ha aprendido de mala gana: lo que por el contrario
se ha recibido con gusto y suavidad, dura con más firmeza
en nuestro espíritu”.
Como no reconocerse en las palabras de San
Ambrosio: “Se canta el salmo y hasta los corazones de
piedra se ablandan. Vemos llorar a los pecadores más
obstinados, doblegarse a los más recalcitrantes”;
como una exultación, como un eco, una vivencia, un
testimonio vivo de su experiencia existencial, que no está
distante de la nuestra. Estas páginas pretenden solo
abrir una ventana a este tesoro; y queda mucho más
por descubrir.
Con este espíritu podéis acercaros
a estas páginas, que no requieren una lectura continuada;
podéis leerlo en el orden que os resulte más
atractivo y volver a su lectura cuando consideréis
que os puede aportar ayuda a vuestras inquietudes.
Quisiera concluir con las palabras de Juan
Pablo II en su mensaje dirigido a los artistas: “No
todos están llamados a ser artistas en el sentido específico
de la palabra. Sin embargo, según la expresión
del Génesis, a cada hombre se le confía la tarea
de ser artífice de la propia vida; en cierto modo,
debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra”.
Tal vez, con nuestro canto, podamos colaborar un poco a esta
tarea.
Que nuestro servicio como cantores, como
los últimos, ayude a los otros a recrear cada día
la belleza que está encerrada en la liturgia de nuestra
vida.
Luis
Fernández
2ª Comunidad Neocatecumenal
Parroquia Santa Catalina Labouré – Madrid
Índice
Los
documentos se encuentran en formato "PDF" por lo
que solo podran ser accesados si tenemos instalado el Acrobat
Reader. si aun no cuentas con el descarga la version gratuita
dando un click aquí
1.
EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA SOBRE LA MÚSICA SAGRADA
1.
Mensaje del Concilio Ecuménico Vaticano II dirigido
a los Artistas incluido en elmensaje final del concilio dirigido
a la Humanidad, 8 de Diciembre de
1965
2. Motu Proprio
"Tra le Sollecitudini" de San Pío X sobre
la Música Sagrada, 22 de Noviembre
de 1903
3. Carta Apostólica "Divini
cultus sanctitatem" de Pío XI sobre la Música
Sagrada, 20 de diciembre de 1928
4. Instrucción del Papa Pío
XII sobre la Música Sagrada, 25
de Diciembre de 1955
5. Instrucción "Musicam
Sacram" de la Sagrada Congregación de Ritos y
del Consilium sobre la música en la sagrada liturgia.
Pablo VI, 5 de marzo de 1967
6. Constitución Apostólica
"Laudis Canticum" de Pablo VI, 1
de Noviembre de 1970
2. EL MAGISTERIO DE JUAN PABLO II SOBRE EL ARTE, LA MÚSICA
SAGRADA Y LA ORACIÓN DE LOS SALMOS
1.-
Carta de Juan Pablo II a los Artistas, 4
de abril de 1999
2.- Discurso de Juan Pablo II a los
participantes en el Congreso internacional de música,
27 de enero de 2001
3.- Los Salmos en la Tradición
de la Iglesia, 28 de marzo de 2001
4.- La Liturgia de las Horas, oración
de la Iglesia, 4 de abril de 2001
5.- La Liturgia de las Vísperas,
8 de octubre de 2003
6.- La estructura de las Vísperas,
15 de octubre de 2003
7.- Quirógrafo de Juan Pablo
II sobre la música sacra en el centenario del Motu
Proprio«Tra le sollecitudini», 22
de noviembre de 2003
3. LA MÚSICA SAGRADA
1.-
Sobre la dignidad de la música sagrada, de la Constitución
Pastoral "SACROSANCTUM CONCILIUM"
del Concilio Ecuménico Vaticano II
2.- La música sagrada en el
Catecismo de la Iglesia Católica
3.- Nota histórica sobre la
Música Sagrada
4.- Nota histórica sobre el
Canto Gregoriano
5.- Apuntes sobre Formación
Musica
4.
EL CARISMA DEL CANTOR AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
1.-
El servicio de cantor en el Camino Neocatecumenal.Catequesis
de Kiko Argüello en la II convivencia de cantores en
Madrid, marzo 1978
2.- El Carisma del Salmista-Cantor.
Apuntes de una catequesis de Kiko Argüello en la convivencia
de cantores en Roma, el 16 marzo
de 1980
3.- La vocación del Cantor
en la tradición hebrea
4.- El espíritu de David, rey
de Israel, vive por siempre
5.- Sobre la forma de cantar en la
comunidad y de como hacer este servicio
5. SOBRE LA INTERPRETACIÓN DE LOS SALMOS Y LA FORMA
DE SALMODIAR
1.-
Introducción al rezo de los salmos, de las "Moniciones
y oraciones sálmicas" del Padre Farnés,
Barcelona, 1978
2.- Carta de San Atanasio, arzobispo,
a Marcelino sobre la interpretación de los salmos
3.- Algunos comentarios de los Padres
de la Iglesia sobre la interpretación de los salmos
y la forma de salmodiar

Si
tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente
direccion: info@jesed.org
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