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NIVEL
INTERMEDIO
8. Música y Liturgia I: La misa y sus partes
¿Por
qué cantamos en Misa?
Recuerdo
hace unos meses una discusión sobre si podíamos
o no celebrar la misa sin el canto. Era interesante ver que
las posturas personales iban desde decir que la música
es totalmente innecesaria hasta decir que era totalmente imprescindible.
Seguramente no somos los únicos que tenemos estas dudas
y opiniones, por lo que la Iglesia, muy sabiamente, nos enseña
que es lo que hay que hacer.
Eso es
lo que a mí me da tranquilidad: Cuando dos hermanitos
tienen un diferendo de opinión, la mamá viene
a poner las cosas en su lugar y a dar a cada quien lo que
le corresponde.
Así
pues, lo importante es ir mas allá de una opinión
personal y ver cual es el plan de Dios y de la Iglesia para
la música en la Misa.
Es por
eso que en esta charla vamos a hacer muchas referencias a
lo que enseñan los diferentes documentos de la Iglesia
sobre el canto.
Es importante
comenzar reflexionando que desde su fundación la Iglesia
ha estado cantando en todas sus celebraciones. También
en la Biblia (en el Apocalipsis) leemos que la Iglesia triunfante
canta. Dice el Apocalipsis: “Y cantan un cántico
nuevo diciendo: “Digno es el Cordero, que ha sido degollado…”.
Yo no se si en la Iglesia purgante (la que esta en el Purgatorio)
se cante también o no, pero no quisiera tener que irlo
a averiguar. Prefiero unirme por medio del canto a la Iglesia
triunfante.
Si alguien
no quiere cantar, puede ir a la Iglesia purgante, a ver si
allí puede estar un rato sin cantarle al Señor.
(¡No se crean, es una broma!)
Algunas
de las palabras, tonos, e instrumentos han cambiado a lo largo
de la historia, pero desde la Resurrección de Cristo
(y aún antes) aquellos que se reunían para la
adoración a Dios estaban instruidos para cantar. Incluso
Jesús cantaba, como nos lo cuenta el evangelio.
La Constitución
de la Sagrada Liturgia nos dice cual es el valor de la música
en la liturgia:
"La tradición musical de la Iglesia Universal
es un tesoro de valor inestimable, mayor aún que cualquier
otro arte. La razón principal de esta importancia consiste
en que el canto sagrado esta muy apegado al texto, y forma
una parte necesaria e integral de la liturgia solemne".
(CSL #112).
La Instrucción
General del Misal Romano (“IGMR”) también
nos dice que el cantar es de gran importancia en la celebración
de la Misa. ¿Por qué? Porque cantar nos hace
parte de una oración comunitaria que es más
antigua y extensa que nuestra propia oración. Es algo
que debemos hacer juntos. Cuando cantamos juntos, oramos de
una manera más fuerte. Además, como Iglesia
Peregrina, nos unimos por medio del canto a la Iglesia Triunfante
(en el cielo).
La IGMR
dice lo siguiente: ".. deberá tenerse cuidado
de que el canto del ministro y el pueblo no esté ausente
en las celebraciones que ocurren en Domingo y los días
festivos de obligación" (IGMR #40).
¿Qué
partes de la Misa conviene cantar? Que partes son opcionales
de cantar?
A veces
no sabemos si hay que cantar absolutamente todo o cantar solo
algunas partes de la misa. Para discernir, dependiendo de
la situación, que partes conviene cantar, la Iglesia
nos proporciona guías llamadas "solemnidades
progresivas." Esto significa que algunas partes
de la Misa son más importantes y significativas que
otras y por lo tanto deben ser cantadas con preferencia.
A.
Lo mas solemne:
Las partes que DEBEN cantarse: La Iglesia nos dice
que las siguientes partes son las mas importantes:
1. Aclamación
del Evangelio (Aleluya) y
2. la
Aclamación de la Oración Eucarística,
que consta de 3:
a. Santo
b. Aclamación Memorial y (el que dice “Anunciamos
tu muerte, proclamamos..”)
c. Gran Amén o Amén Solemne (después
de “por Cristo con él y en él…”)
¿Por
qué estas partes? Porque enfatizan las dos partes más
importantes de la Misa: el Evangelio y la Oración Eucarística,
y estas partes de la Misa nos revelan con sus palabras y sacramentos
la presencia de Cristo. Estas aclamaciones deben ser cantadas
en cada Misa (aún en días de semana). Los textos
para estas aclamaciones están dados por la Iglesia
y no deben ser cambiados.
Ojo:
Dice el misal que si el Aleluya no puede cantarse
se OMITE!! Allí tienes claro que el canto es necesario
e integral!!
En la
practica, muchas parroquias no cantan las aclamaciones 2.b
y 2.c pero es muy importante que caminemos hacia lograr hacerlo!
B.
Los Himnos Procesionales
En orden descendiente en solemnidad tenemos dos himnos procesionales
que es muy importante cantar:
3. El
Canto de Entrada y
4. El Canto de Comunión.
¿Porque
son importantes? Porque el unir nuestras voces en el canto
nos ayuda a experimentar comunión y unión uno
con el otro y con Dios. El Canto de Entrada nos ayuda a convertirnos
en comunidad, y el Canto de la Comunión expresa nuestra
unión con Cristo y unos con otros a través de
la unión de nuestras voces. La asamblea entera es llamada
para cantar estos cantos en Domingos y días festivos
de obligación.
C
El Salmo Responsorial
Siguiendo
en orden de solemnidad tenemos:
5. el
Salmo Responsorial.
El cantar
el Salmo Responsorial puede ser un reto tanto para los ministros
de música como para la asamblea, porque el salmo cambia
cada día. Para facilitar su canto la Iglesia proporciona
la opción de un salmo por estación. Esto permite
que la asamblea aprenda un salmo que puede ser cantado a lo
largo de toda una estación litúrgica. El Salmo
Responsorial deberá ser cantado los Domingos y en las
liturgias de los días de guardar.
D.
Los Cantos Ordinarios
Enseguida en la lista están los llamados “cantos
ordinarios," que se llaman así porque
en todas las misas estan presentes:
6. Kyrie
Eleison/Señor ten Piedad,
7. Gloria/Gloria a Dios,
8. Oración del Señor (Padre Nuestro),
9. Agnus Dei/Cordero de Dios y
10. Profesión de Fe. (Credo)
Estos
pueden ser o no cantados, dependiendo de la solemnidad de
la Misa y de la naturaleza de la estación litúrgica.
La profesión de Fe ya no suele cantarse, porque es
muy largo y dificulta la participación de los fieles.
E.
Cantos Suplementarios Opcionales:
Finalmente,
tenemos cantos suplementarios:
11. Durante
la preparación de las ofrendas (llamado “de
Ofertorio”, pero que en realidad es
“de ofrendas”)
12. El canto de oración después de la comunión.
13. El canto de salida, (que ya no forma parte de la Misa
y no es de suyo “Liturgico”)
14. Las Antífonas: Antífona de entrada, antífona
de comunión.
Estos
deben ser considerados de menor solemnidad y pueden ser o
no cantados.
Vamos
ahora a repasar las partes de la misa y a comentar la finalidad
de cada canto. Entre paréntesis se indica como esta
la Asamblea:
P es
Parados, S es Sentados y R es de Rodillas:
1.
RITOS INICIALES
Entrada
(P):
Mientras
entra el sacerdote comienza el canto de entrada. El fin de
este canto es abrir la celebración, fomentar la unión
de quienes se han reunido y elevar sus pensamientos a la contemplación
del misterio litúrgico o de la fiesta. Se recomienda
que el canto termine cuando el sacerdote llega a la Sede.
Saludo
al altar y pueblo congregado (P)
Cuando
llega, el sacerdote besa el altar. Terminando el canto de
entrada, el sacerdote y la asamblea hacen la señal
de la cruz . A continuación el sacerdote, por medio
del saludo, manifiesta a la asamblea reunida la presencia
del Señor.
Terminado el saludo, el sacerdote o el monitor puede hacer
a los fieles una brevísima introducción sobre
la misa del día. Después el sacerdote invita
al Acto penitencial, que se realiza cuando toda la comunidad
hace su confesión general termina con la conclusión
del sacerdote.
Acto
Penitencial (P)
El Acto
Penitencial consiste en pedirle perdón al Señor
por nuestros pecados. Hay 3 formas de Acto penitencial, y
LAS 3 PUEDEN CANTARSE:
Forma
1: Es la mas común, se recita “Yo
confieso, ante Dios todo poderoso, y ante Ustedes Hermanos…”
y después de esta oración, se canta el “Señor,
ten piedad”.
Forma
2:
También puede cantarse o recitarse: Dice el solista
o el sacerdote: “Tú que has venido a salvar a
los pecadores…” y se contesta “Señor
ten piedad”. , etcétera.
Forma
3: También puede cantarse: Dice “Muestranos
Señor tu misericordia”… y se contesta “Y
danos tu salvación..” Etcétera.
Si no
se canta el “Señor, ten piedad”, al menos
se recita.
Gloria
(P)
Este
es un antiquísimo y venerable himno con que la iglesia,
congregada en el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre
y al Cordero , y le presenta sus súplicas. Si no se
canta, al menos lo han de recitar todos, o juntos o alternadamente.
Si se canta el Gloria, es MUY IMPORTANTE que la letra no sea
mutilada ni modificada respecto del texto litúrgico.
No solo porque un canto dice “Gloria”
en alguna parte ya puede considerarse un canto propio para
esta parte de la misa.
Un criterio
es que si el canto no dice al menos un 85 o 90% de toda la
oración del Gloria tal como viene en el misal, no debe
usarse para la misa. Puede usarse para otra cosa pero no para
la misa.
Oración
colecta (P)
El sacerdote
invita al pueblo a orar; y todos, a una con el sacerdote,
permanecen un rato en silencio. Luego, el sacerdote lee la
oración que expresa la índole de la celebración;
el pueblo la hace suya diciendo “amen.”
2.
LITURGIA DE LA PALABRA
La Eucaristía
es sacramento de toda la vida de Jesús. Mediante las
Lecturas bíblicas nos acercamos a ella: su preparación
( 1º Lectura: Antiguo Testamento), desarrollo ( Evangelio)
y consecuencias ( 2º Lectura: Nuevo Testamento). Formando
parte de la misma Liturgia de la Palabra tenemos los Cantos
interleccionales
Después
de la 1º Lectura (S), sigue un Salmo Responsorial (S),
que se toma del Leccionario. El salmista o cantor del salmo,
desde el ambón o desde otro sitio oportuno, proclama
las estrofas del salmo, mientras toda asamblea escucha è
y además participa con su respuesta.
Es importante que quien proclama el salmo sea un miembro del
CORO, aunque no lo cante, y además, debe salir del
coro y pasar al ambón.
Otro criterio importante del Salmo cantado es que no debe
ser un canto rítmico o métrico, sino Salmodiado,
es decir, no debe ser un canto compuesto rítmicamente
a partir del salmo en cuestión, sino una salmodia “cantilada”,
esto es, con una formula melódica que se repite y que
se aplica directamente a la letra del salmo que viene en el
Leccionario.
A la
2º Lectura (S) sigue el Aleluya(P) u otro canto según
las exigencias del tiempo litúrgico y
después viene la lectura del Evangelio (P).
Como
ya vimos, si el Aleluya no se canta se omite, pero no se debe
recitar.
Cuando
es muy solemne la misa puede volverse a cantar el Aleluya
al terminar la lectura del Evangelio, mientras el sacerdote
regresa al altar y da a besar el Evangeliario al Obispo o
al Presidente de la celebración.
Homilía (S)
Conviene
que sea una explicación de las Lecturas, o de otro
texto del Ordinario, o del Propio de la Misa del día,
teniendo siempre el misterio que se celebra y las particulares
necesidades de los oyentes.
Profesión
de fe (P) o Credo
Con el
Símbolo o Credo el Pueblo da su asentamiento y respuesta
a la Palabra de Dios proclamada en las Lecturas y en Homilía,
y trae su memoria, antes de empezar la celebración
eucarística, la norma de su fe.
Como vimos antes, el Credo puede cantarse, pero no se acostumbra,
porque es largo y difícil de enseñar a cantarlo
a la Asamblea.
Oración
universal (P)
En la
oración universal u oración de los fieles, el
Pueblo, ejercitando su oficio sacerdotal, ruega por todos
los hombres (Papa, Iglesia, Estado, necesidades....).La asamblea
expresa su súplica o con una invocación común,
que se pronuncia después de cada intención,
o con una oración en silencio.
3.
LITURGIA EUCARÍSTICA
Preparación
de los dones (S)
Al comienzo
de la Liturgia eucarística se llevan al altar los dones
que se convertirán en el cuerpo y en la Sangre de Cristo:
es de alabar que el pan y el vino lo presenten los mismos
fieles. Acompaña a esta procesión el “canto
del ofertorio”, que se alarga por los menos hasta que
los dones han sido colocados sobre el altar.
Debe
tenerse cuidado en este último punto: Si el sacerdote
termina de lavar sus manos, debemos terminar lo antes posible
el “canto del Ofertorio”.
Plegaria
eucarística (P)
Este
el centro y el cúlmen de toda la celebración.
Es una plegaria de acción de gracias y de consagración.
El sentido de esta oración es que toda la congregación
de fieles se una con Cristo en el reconocimiento de las grandezas
de Dios y en la ofrenda del sacrificio.
Los principales elementos de que consta la Plegaría
eucarística pueden distinguirse de esta manera:
a)
Acción de gracias (que se expresa sobre
todo en el Prefacio.
b)
Santo:
con esta aclamación toda la asamblea, uniéndose
a las jerarquías celestiales, canta o recita las alabanzas
a Dios.
c)
Epíclesis (R):
con ella la Iglesia, por medio de determinadas invocaciones,
implora el poder divino para que los dones que han presentado
los hombres queden consagradas, es decir, se conviertan en
el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y para que la víctima
inmaculada que se va a recibir en la comunión sea para
salvación de quienes la reciban.
d)
Narración de la institución y consagración
(R):
en ella, con las palabras y gestos de Cristo, se realiza el
sacrificio que él mismo instituyó en la última
cena.
e)
Anámnesis (P): Tambien llamada “Aclamación
después de la Consagración”,
con ella la Iglesia, al cumplir este encargo que, a través
de los Apóstoles, recibió de Cristo Señor,
realiza el memorial del mismo Cristo, recordando principalmente
su bienaventurada pasión, su gloriosa resurrección
y la ascensión al cielo. En esta parte es donde la
Asamblea responde, DE PREFERENCIA CANTANDO, con las palabras
siguientes, dependiendo de la fórmula de Anámnesis
(hay 3 diferentes) que haya usado el sacerdote:
1. «Anunciamos
tu muerte, proclamamos tu resurrección; ¡ven,
Señor Jesús!»
2. «Cada
vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz,
anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas».
3. «Por
tu cruz y resurrección nos has salvado».
f)
Oblación (P): la asamblea ofrece al
Padre la víctima inmaculada, y con ella se ofrece cada
uno de los participantes.
g)
Intercesiones (P): con ellas se da a entender
que la Eucaristía se celebra en comunión con
toda la Iglesia, celeste y terrena, y que la oblación
se hace por ella y por todos sus miembros, vivos y difuntos.
h)
Doxología final (P): en ella se expresa
la glorificación de Dios y se concluye y confirma con
el amen del pueblo, llamado el “GRAN AMEN”, y
que también debe ser cantado!!
Rito
de la comunión
Ya que
la celebración eucarística es un convite pascual,
conviene que, según el encargo del Señor, su
Cuerpo y su Sangre sean recibidos por los fieles, debidamente
dispuestos, como alimento espiritual.
a)
La oración dominical (P): se pide el
pan de cada día, con lo que también se alude,
para los cristianos, el pan eucarístico, y se implora
el perdón de los pecados. El embolismo, que desarrolla
la última petición, pide para todos los fieles
la liberación del poder del mal.
b)
El rito de la paz (P): con que los fieles
imploran la paz y la unidad para la iglesia y para toda la
familia humana y se expresan mutuamente la caridad antes de
participar de un mismo pan. Existe la costumbre de cantar
durante el rito de la paz, lo cual no está previsto
en los documentos de la Iglesia. En todo caso el sacerdote
es el que puede dar permiso para que así se haga, pero
es MUY IMPORTANTE que no se revuelva este momento con el Cordero
de Dios.
c)
El gesto de la fracción del pan(P):
realizado por Cristo en la última Cena, en los tiempos
apostólicos fue el sirvió para denominar la
integra acción eucarística. Significa que nosotros,
que somos muchos, en la comunión de un solo pan de
vida, que es Cristo, nos hacemos un solo cuerpo (1 Co 10,17)
d)
Inmixión o mezcla (P): el celebrante
deja caer una parte del pan consagrado en le cáliz
[originariamente era un trozo del pan consagrado en otra comunidad
el domingo anterior: signo de comunión entre las diversas
comunidades cristianas]
e)
Mientras se hace la fracción del pan y la Inmixión,
los cantores o un cantor cantan el Cordero de Dios:
Esta invocación puede repetirse cuantas veces sea necesario
para acompañar la fracción del pan. La última
vez se acompañará con las palabras danos la
paz. Para COMENZAR a cantar el Cordero de Dios, debemos fijarnos
en el Sacerdote: Cuando el toma la patena t comienza la fracción
es CUANDO HAY QUE COMENZAR a cantar el Cordero de Dios.
f) Preparación
privada del sacerdote.
g) Luego,
el Sacerdote muestra a los fieles el pan eucarístico.
h) Es
muy de desear que los fieles participen del Cuerpo del Señor
con pan consagrado en esa misma Misa. Comulgar es la mejor
forma de participar del sacrificio que se celebra.
i) Mientras
el sacerdote y los fieles reciben el Sacramento tiene lugar
el canto de comunión, canto que debe expresar, por
la unión de voces, la unión espiritual de quienes
comulgan, demostrar, al mismo tiempo, la alegría del
corazón y hacer más fraternal la procesión
de los que van avanzando para recibir el Cuerpo de Cristo.
Si no hay canto, se reza la antífona propuesta por
la Misal.
Es importante
que el canto de Comunión sea Cristocéntrico,
es decir, que hable del encuentro con Cristo. No importa que
sea una fiesta o solemnidad de cualquier otra cosa, nunca
debe de sustituirse el canto de comunión por un canto
que no sea Cristocéntrico.
j) Terminada
la distribución de la comunión, el sacerdote
y los fieles, si juzgan oportuno, pueden orar un rato recogidos.
Si se prefiere, puede también cantar toda la asamblea
un himno, un salmo o algún otro canto de alabanza.
(Canto después de la Comunión)
k) En
la oración después de la comunión, el
sacerdote ruega para que se obtengan los frutos del misterio
celebrado. El pueblo hace suya esta oración con la
aclamación “Amén.”
4.
RITO DE CONCLUSIÓN (P)
El rito
final consta de saludo y bendición sacerdotal, y de
la despedida, con la que se disuelve la asamblea, para que
cada uno vuelva a sus honestos quehaceres alabando y bendiciendo
al Señor.
Aquí
puede cantarse un canto de salida, que como ya dijimos es
opcional y no forma ya parte de la Misa. Suele aprovecharse
para algún canto mariano, un canto de la fiesta o solemnidad
que se celebra o algún otro canto rítmico y
alegre basado en los salmos o de inspiración personal.
Si
tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente
direccion: hugo.villegas@jesed.org
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