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NIVEL
INTERMEDIO
7. Evangelizando con la Música: Conciertos
I.
Visión
Espiritual
I.
Anécdota:
Recuerdo cuando estaba en la India, por cuestiones de mi trabajo,
y que Jésed Ministerio de Música solo había
dado 2 conciertos, organizados por nosotros mismos. Habíamos
participado en 3 o 4 concursos de la canción vocacional,
obteniendo buenos lugares, habíamos también
servido en el Encuentro Internacional de Sacerdotes, haciendo
equipo con otros ministerios, pero nadie nos había
invitado a dar ningún concierto, y yo sentía
muchas dudas en mi corazón de si realmente Dios quería
que nosotros “dieramos conciertos” o si Dios era
solo un pretexto para un afán de sobresalir y pararnos
en un escenario. Me venía a la mente aquella lectura
de “Si tu mano te es ocasión de pecado córtatela”
y pensaba si aquello de dar conciertos no era una cuestión
de soberbia. Y estaba leyendo una biografía de San
Juan Bosco, que de joven tocaba el violín y que un
día lo rompe y no lo vuelve a tocar en su vida, porque
no era acorde con su ministerio sacerdotal…
Recuerdo que me puse de rodillas y tome la
guitarra por el mango, dispuesto a romperla contra el suelo
y jamás volverla a tocar. Le dije al Señor:
Señor, si la guitarra me es ocasión de soberbia,
de afán de vanagloria, y tú no quieres que la
toque, yo la rompo aquí mismo y no la vuelvo a tocar….
Hablame Señor… Señor? Señor?
No oí ninguna voz del cielo que me
dijera “rompela” ni tampoco “no la rompas”…
pero sentí en mi corazón que Dios tomaba mi
ofrenda y mi disposición y que Él se encargaría
de purificar mi corazón.
Semanas
después, atropellaron a mi hijo Federico, y tuve que
regresar de emergencia de la India a México. Dios salvó
a mi hijo de una manera verdaderamente milagrosa; una bola
que tenia en la cabeza por el golpe de la camioneta que lo
atropelló le desapareció al llegar al hospital
y los médicos no se explican que pasó. Yo le
dije al Señor: “Señor, no has querido
tomar la vida de mi hijo, toma la mía!!”. A los
pocos días me llamó Martha Reyes para invitarnos
al Festival Hosanna 94, y a la semana siguiente, el Obispo
de Linares nos invitó a un encuentro de jóvenes,
y luego a León, Acapulco… y en tan solo 6 meses
dimos 19 conciertos, lo que para mí fue la respuesta
de Dios a esa entrega que yo le había hecho, porque
antes nadie nos había invitado a dar ningún
concierto.
A partir
de entonces, cada invitación es para mí un mandato,
y es como si dijera: “Los deseos de la Iglesia
son órdenes para mí”, no me es
posible decir que no.
II.
La Lámpara sobre la mesa
Jesús dijo a sus discípulos
que una lámpara no se pone debajo de la mesa, sino
sobre ella, para que alumbre toda la casa, y que así
debemos ser nosotros: Somos luz del mundo y sal de la tierra,
por lo que tenemos una vocación evangelizadora que
podemos también realizar por medio de la música.
No todos
los ministerios están llamados a “dar
conciertos” como una parte regular de su servicio,
pero todos estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe,
y en ese sentido debemos estar abiertos y ser preactivos en
servir al Señor por este medio. Yo creo que llegado
el tiempo, tu ministerio puede descubrir si Dios le está
llamando a un servicio en particular. Participar en concursos
puede ser bueno para conocer y ser conocido, pero nuestro
énfasis NUNCA debe estar en ganar concursos, sino en
servir al Señor y a la Iglesia.
También en esta área debemos
ser humildes y dóciles, pues existe el riesgo de querer
llamara la atención, disfrazado de un “celo por
el evangelio”. Es difícil que nuestras intenciones
sean siempre 100% puras, Dios sabe que tenemos tentaciones
de fama y éxito, pero no por eso estamos incapacitados
para servirle a él.
Dentro
de nuestro corazón se libra todos los días una
batalla espiritual, en donde debemos hacer todo para que Dios
venza a Satanás, para que en nuestro corazón
el amor venza al egoísmo, la luz y la verdad venzan
a las tinieblas y a la mentira. Dios quiere instrumentos puros
para derramar su gracia sobre su pueblo, y además,
para poder brillar con la luz de Dios hay que arder con el
amor de Dios, de lo contrario será un “fuego
fatuo”, una bengala efímera de fuego
artificial, que además se destruye y ya no sirve.
III.
Oración
Nadie
puede dar lo que no tiene, y por eso, si hemos de dar un concierto
para hablar de Dios debemos orar, impregnarnos de Dios. Orar
antes, durante y al final del concierto. Orar e invitar a
orar a quienes asisten al concierto. La oración es
el aspecto de preparación mas importante para un concierto,
y sin oración el concierto estará vacío.
Los invito ahora a que oremos por nuestros
conciertos católicos. Cuando leas esta charla, posiblemente
algunos hermanos músicos están preparandose
o estan dando un concierto.
“En el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo, Amen: Señor, te pedimos
que unjas nuestras voces e instrumentos, que toques los corazones
de todos los que van a escuchar nuestros conciertos, que dispongas
tú sus corazones para recibir tu palabra en los cantos
que vamos a entonar en ellos. Utilízanos como instrumentos
en tus manos, tócanos y que podamos resonar en tu templo
espiritual. A los que están lejos de ti, que nuestros
conciertos les acerquen mas y mas a un encuentro contigo,
y a los que están cerca de ti, que nuestros conciertos
enciendan en sus corazones un mayor fervor y que les lleve
mas profundamente a entregarse a ti…
Por Cristo, Nuestro Señor, …
Amén
Santa Teresita del Niño Jesús,
ruega por nosotros
Recuerda que es muy importante que durante
el concierto también estés orando o en una actitud
orante, porque toda la gracia y la unción de Dios nos
viene porque estamos en esa disposición de oración.
Cuando estamos en el concierto, nos “concertamos”,
es decir, nos reunimos con otros hermanos y hermanas para
cantarle al Señor, (de alli viene la palabra concierto:
concertar). Y también nos unimos a los ángeles
y santos en el cielo, a miles y miles de millones que le alaban
y que cantan en presencia del Señor.
IV
El mensaje
Algo muy importante es que el mensaje y el
lenguaje musical del concierto esté orientado a tocar
los corazones de quienes escuchan. Para eso es necesario ver
que personas vienen al concierto: Son muchos jóvenes?
Son consagrados? Ya han recibido el Kerigma? Son cristianos
comprometidos o no? Cual es su trasfondo cultural? Que tipo
de música les gusta y desearían escuchar?
En función de eso es la selección
de cantos y los estilos musicales que vamos a escoger, así
como el tono de nuestras intervenciones habladas. Es importante
que no seamos muy “rolleros” y que queramos hablar
demasiado, sino que debemos dejar que el mensaje de los cantos
sea una parte importante del concierto, sobre todo si nuestros
cantos están inspirados en la palabra de Dios.
A veces las personas esperan algo de la música
y nosotros debemos llevarles mas adentro, mas allá
de lo que ellos esperan o de lo que preferirían. Por
ejemplo, vas a un evento de jóvenes, y ellos solo quieren
que los pongas a bailar:
“Cuando el reloj marca la UNA, las
calaveras salen de su tumba,
chumbalacachumbala cachumbalá, chumbalacachumbalacachumbalá,
Cuando el reloj marca las DOS, las calaveras miran su reloj,
chumbalacachumbala cachumbalá, chumbalacachumbalacachumbalá,
Cuando el reloj marca las TRES…
Y de hecho estas calaveras siguen hasta el
mediodía, (las DOCE) y luego vuelven a comenzar…
Todos los jóvenes están muy animados y empiezan
a gritarte muy contentos: “Las Calaveras, las calaveras”…
Pero esto no es lo que el Señor quiere
que tú les digas a los jóvenes, el Señor
quiere que los confrontes y les digas que ellos son profetas,
y eso quizá NO es lo que ellos quieren oir!!
A quien vas a hacer caso: al Señor
o a las calaveras chumbalacachumba?
Con mucha amabilidad, agarras y les dices
algo que los lleve mar adentro, y luego les cantas Jeremías
1, y les hablas con la autoridad de la palabra de Dios. No
se trata de que no haya momentos de “animación”,
sino que todo el concierto debe ser Cristocéntrico,
incluso la danza y los saltos, deben ser hechos en el Espíritu,
no en la carne, y para ello tenemos que educar a nuestros
hermanos que nos escuchan y decirles como Jesús: “No
tengáis miedo”, y llevarlos mar adentro en la
alabanza, en la adoración y en la reflexión
de su vocación y de su radicalidad.
Una vez que las personas han respondido a
Dios, una vez que han orado y entregado su vida y su vocación
al Señor, una vez que Dios ha encendido en ellos el
fuego del Espíritu, el fervor y la semilla ha quedado
sembrada, puedes llevarlos de allí a la celebración
gozosa, a la danza, a saltar y correr, pero todo ello como
una respuesta de júbilo por esa entrega y esa oración,
no como una pachanga de las calaveras.
Y que creen? … jejeje, Resulta que las calaveras no
están invitadas a nuestro concierto, porque Cristo
ya venció a la muerte!! Amén!!!
Visión
Logística
V.
La Comunicación efectiva
Cuando Jesús predicaba, se iba a un
monte que tenía forma de un anfiteatro, porque quería
que todos lo escucharan. En otra ocasión se subió
a una barca, para poderse hacer oír. Jesús sabía
que para poder transmitir el mensaje era necesario también
ser escuchado con claridad.
Por eso nosotros también debemos asegurarnos
que nuestra comunicación es efectiva, es decir, que
todos los elementos que intervienen para dar el mensaje son
favorables. Cuales son esos elementos?
•
Elementos sonoros: El equipo de sonido, la
música y las letras, el ruido exterior, etc…
• Elementos visuales:
El escenario y la escenografía, la presencia escénica
del grupo, las luces, etc…
• Elementos sensitivos:
La comodidad de asientos, temperatura y humedad ambientales,
disposición física del auditório, olores…
• Otros elementos:
Cansancio o aburrimiento de la audiencia, hora del día,
noticias del entorno.
Como
ves, hay muchas cosas que pueden influir en la eficacia de
la comunicación, y hay que tenerlas todas en cuenta.
Recuerdo una vez que nos tocó dar un concierto en un
auditorio muy bueno, pero fue después de una misa y
de un retiro que habían durado todo el día.
Empezamos a tocar casi a las 10:00 p.m. El sonido era excelente,
el lugar tenía clima, las luces, todo perfecto…
La gente
se empezó a salir, simplemente porque estaban cansados
y porque tenían que llegar a sus casas. De 2,000 personas
que había al comenzar solo quedaron 100 o menos!
Lo malo
es que la gente se salía a “hurtadillas”
en medio de las canciones y con una cara de “ya me tengo
que ir, disculpen ustedes, con permiso…”.
Lo correcto
hubiera sido hacer solo un canto de “oración
de la noche” e invitar a la gente a retirarse
con una bendición final del sacerdote. Luego, decir
“los que gusten quedarse, habrá algunos cantos
mas dentro de 5 minutos”.
Ahora vamos a hablar brevemente de los elementos
citados arriba:
El
Equipo de Sonido: Como se explica en las charlas
de “Fundamentos de Sonorizacion”,
este elemento es muy importante. Sobre todo hay que hacer
prueba de sonido (“SoundCheck”) antes de empezar
a cantar, para que el ingeniero pueda regular los volúmenes.
La
Música y las Letras: Es importante
que la música y las letras sean entendibles para el
público. Es como dice San Pablo: Con los griegos me
hice griego, con los romanos me hice romano, para alcanzarlos
a todos para Cristo. Así nosotros, debemos escoger
cantos que hablen en el lenguaje musical de quienes nos escuchen.
Las letras deben ser entendibles, y es muy recomendable que
la gente las pueda ir aprendiendo. De ser posible, conviene
proyectarlas en la pared con una computadora y un proyector,
para promover la participación.
Es conveniente que tengas una lista de cantos
en un lugar visible, y que todos los miembros del grupo sepan
cual es el orden de los cantos que se van a entonar y en cuales
de ellos habrá presentación o predicación.
No conviene hablar antes de todos y cada uno de los cantos,
porque se vuelve muy pesado, conviene hablar cada dos o tres
cantos, y quizá que no hable uno solo sino que se turnen
para presentar cada quien un grupo de cantos.
También es importante tener la flexibilidad
de cambiar los cantos a entonar en medio del concierto, si
el líder siente que Dios le inspira a meter algún
otro canto, o si se ve una circunstancia en la gente que amerita
un cambio. No debemos ser rígidos o acartonados en
la lista de cantos a entonar.
Conviene
hacer la selección de los cantos una vez que hemos
“tomado el pulso” de la audiencia;
esto es: ya que sabemos que tipo de gente viene al concierto
y cual es su situación, si están cansados o
frescos, si son jóvenes comprometidos o personas mayores,
etc…
Esta elección puede hacerse incluso
en la oración previa antes de subir al escenario, pero
deben Ustedes hacer 2 o 3 copias de la lista de cantos, con
LETRA GRANDE, y ponerlas en un lugar visible, por ejemplo,
en el suelo o en un atril.
El
Ruido Exterior: A veces nos invitan a tocar
en una kermesse parroquial, y mientras estas hablando o cantando
puedes oír la música y el ruido de la kermesse.
Es importante decir a los organizadores que eviten este tipo
de situaciones donde hay mucho ruido exterior, tocando de
preferencia en el interior del templo y no al lado de la rueda
de la fortuna o de la lotería. Recuerdo una vez que
nos invitaron, y cuando estaba predicando entre dos cantos
sucedió algo muy cómico: Había un juego
de lotería al lado nuestro, de modo que se escuchaba
algo así:
- “Cristo te ama, y quiere que tú
también lo ames a él”
- “!!El diablito!!!
- El Señor venció al pecado y a la muerte!
- “!!El barril!!!”
- Entregale tu vida al Señor…”
- “!!La Calavera!!!
Claro
que la gente se distraía y no podía poner atención!!
Escenario
y Escenografía (e iluminación):
Es importante que el escenario sea visualmente
atractivo, es decir, que sea digno, limpio, bien iluminado,
y que tenga símbolos y emblemas que transmiten el mensaje
del Señor.
Si la
gente no te ve es difícil que te ponga atención,
y por eso debes ponerte en un lugar visible del escenario,
no detrás de las flores. A veces por “falsa
humildad” queremos escondernos en una parte
no visible del escenario, pero eso no es correcto. Recuerda
que “el día de la fiesta, el mas solemne, Jesús,
puesto en pie gritó con fuerte voz: “El
que tenga sed que venga a mí…” Yo
estoy seguro que Jesús se puso de pié en un
lugar muy visible del Templo, donde todos lo pudieran ver,
porque lo que tenía que decir era muy importante.
Nosotros nos ponemos en un lugar visible
del escenario, no porque seamos importantes, sino porque el
mensaje que tenemos que dar es MUY importante, y nosotros
solo somos mensajeros, heraldos del Rey, pero tenemos el mandato
de decirles a todos el mensaje y que todos lo escuchen, para
lo cual debemos captar su atención.
Respecto a la iluminación, debe ser
buena, suficiente, colorida pero discreta y útil para
el mensaje, al servicio del mensaje y no del mensajero: Debemos
evitar luces estrambóticas que mareen a la gente, o
muy sofisticadas y complejas.
Si hay
un sistema de pantallas, debemos evitar que las cámaras
hagan muchos “close ups” de nuestra
persona en las pantallas, mas bien debemos pedirles que proyecten
imágenes relacionadas con el mensaje: por ejemplo,
partes de películas de Cristo, o de los santos, paisajes,
lecturas de la biblia, imágenes del Santísimo,
etc…
Presencia
escénica del Grupo
Recuerdo que en la clausura de las Olimpiadas
subieron unos cantantes muy expresivos. Uno de ellos en especial,
se puso a correr hacia atrás dando grandes saltos,
y luego pas!! Que se cae!
Obviamente
estaba tratando de tener una gran “presencia
escénica” y le resultó contraproducente…
después de eso siguió cantando, pero ya mas
mesurado en sus saltos.
Nosotros debemos estar en el escenario con
una actitud de oración y a la vez involucrando todo
nuestro cuerpo en el mensaje orante que estamos transmitiendo.
No se vale quedarse parado con la cara crispada por los nervios,
o los puños cerrados. O los brazos cruzados, porque
la gente recibe eso como parte del mensaje, y percibe nerviosismo,
tensión, preocupación, etc... Cuando estamos
en el escenario, no solo nuestra voz sino todo nuestro cuerpo
transmite el mensaje: Postura, gestos, miradas, las manos,
los pies, y hasta la ropa!
Es muy importante que todo transmita amor, alegría,
devoción y oración. Usa las manos, levántalas
cuando alabas, júntalas cuando adoras, cierra tus ojos
y ponte a orar delante de la gente. Que no te de pena!!
Recuerda
que todo nuestro cuerpo transmite la disposición del
corazón. Recuerda que una de las virtudes del Salmista
era la “agradable presencia”
(véase la charla Las Virtudes del Salmista) y que también
con nuestra disposición corporal alabamos al Señor
y expresamos el gozo y la devoción.
Establece
contacto visual con el público. Háblales a ellos,
dirígete a ellos cuando digas palabras como “Alaben
al Señor”. Utiliza tus manos, sin ser
exagerado ni ampuloso en tus expresiones.
Recuerda: Cuando una persona está
orando, se le nota. Cuando una persona pretende que esta orando,
también se le nota. Y esto es especialmente cierto
cuando está en un escenario. Por eso, sé auténtico
y no seas un “actor”.
Elementos
sensitivos: Cristo escogía lugares
cómodos y frescos para predicar, y procuraba que la
gente estuviera a gusto. En eso nosotros también debemos
contribuir, y si notamos que hace mucho calor, o mucho frío,
debemos tomar eso en cuenta en el concierto. Por ejemplo,
hay cantos que se pueden danzar, y si hace mucho frío
ayudan a que la gente tenga menos frio. Una vez dimos un concierto
en Guadalupe y Calvo, Chihuahua, al aire libre, y estábamos
a Cero °C . Lo que hicimos fue ponerle a los muchachos
muchos cantos para bailar, y así estuvieron mas cómodos.
Obviamente en un lugar muy caluroso hay que poner poquitos
cantos para bailar, y quizá buscar que haya un receso
para que la gente y el lugar se refresquen.
Otro elemento son las sillas y la disposición.
Si el lugar es muy grande y la gente es poquita, invítalos
a acercarse. Una vez un amigo dio un concierto en un auditorio
grande y había muy pocas personas, quiza 15 o 20. Entró,
y se sentó de espaldas al público, y empezó
a cantar. Luego volteó y les dijo “Ah! Allí
están, vénganse para acá, el concierto
es de este lado”. Y la gente subió al escenario
y el concierto lo hizo en un pequeño círculo
a su alrededor.
Otros
elementos: Si
la gente está muy cansada de un largo evento, NO SEAS
CRUEL! Dales oportunidad de retirarse sin que se sientan apenados:
Invita a retirarse a todos aquellos que “ya
se tienen que ir” y luego quédate con
los que realmente quieren escucharte. Haz la oración
de ir a dormir, y que reciban la bendición para el
camino.
Otro aspecto importante son las noticias
del entorno. Usa las noticias del entorno para sazonar tu
conversación en el concierto. Dice San Pablo: Que su
palabra sea amena, grata, sazonada con sal”.
Se refiere a esa cordialidad de que tu predicación
sea amable, cercana y coloquial, no demasiado formal o rígida.
Cuéntales algún chiste, has una comparación
de la vida cristiana con los acontecimientos recientes. Por
ejemplo, si ganó cierto equipo de futbol local y la
gente está triste, puedes decirles que Cristo ya ganó
el partido mas importante de la historia y que le metió
un golazo al diablo. Y que lo mas importante es el amor de
Dios.
Consejos Finales
Nunca olvides que Dios nos llama a ser instrumentos
de su amor, mensajeros y testigos de su misericordia, y que
de eso se trata un concierto: De transmitir el amor de Dios,
de llevar a la gente a orar en su presencia por medio del
canto y de que Dios les toque y les sane en sus corazones
por medio de la música.
A veces conviene que invites a las personas
al frente a hacer una oración de entrega a Cristo,
a veces conviene que les animes a danzar, a veces necesitas
guardar silencio y que Dios hable a los corazones. Todo eso
lo dicta y lo impulsa el Espíritu, y para ello debes
ser dócil y obediente a Él.
Nunca olvides que solo somos instrumentos
en manos de Dios, Él es el que hace la obra,
Él es quien toca los corazones.
Acuérdate
de calentar la voz (vocalizar) y tomar mucha agua antes del
concierto. Cuando termine el concierto, no tomes agua fría!
Toma agua al tiempo y cúbrete la garganta para que
te dure muchos años.

Si
tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente
direccion: hugo.villegas@jesed.org
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