| NIVEL
BÁSICO
9. Taller de
composición básica 
I. Preparación
En
la charla de Fundamentos de Composición, decíamos
que un verdadero canto espiritual es fruto de un encuentro
con Dios, fruto de la oración y del deseo de expresarle
a Dios nuestro amor, y que por eso, el primer paso para la
composición de un canto nuevo es necesariamente la
oración y la intimidad con Dios. Por eso, el primer
paso obligado en nuestra preparación a la composición
es la oración. En un ambiente de oración, sucede
en nosotros lo que dice el Salmo 45, 2:
"Bulle
mi corazón de palabras graciosas;
voy a recitar mi poema para un rey:
es mi lengua la pluma de un escriba veloz."
Es interesante lo que pone la Biblia en este mismo Salmo 45,
1 donde describe como se canta y que tipo de canto es:
Salmo
45,1: "Del maestro de coro. Según la melodía:
"Lirios..." De los hijos de Coré. Poema.
Canto de amor."
El
ambiente es de poesía, de canto de amor, y se canta
según cierta melodía. Todo evoca un ambiente
de oración e intimidad con Dios que debemos mantener
cuando componemos.
También dijimos en la charla de "Fundamentos
de Composición" que entre mas conozcamos y
escudriñemos las escrituras, los salmos, los libros
litúrgicos y los escritos y poemas de los santos, mas
nos impregnamos del espíritu de oración y gratitud
de la Iglesia, y enriquecemos nuestras fuentes, lo cual hace
mas hermosa nuestra composición.
Así
pues, el otro paso muy importante de preparación para
este taller es estudiar las fuentes de composición,
leer, leer, memorizarse versículos de la Biblia, escudriñar
las escrituras, etcétera.
II.
¿Cómo componer un canto nuevo!!?
Después
de prepararnos (oración, estudio) y de empaparnos de
las fuentes de composición, estamos listos para hacer
lo que dicen los Salmos: Sal 149,1 "¡Aleluya! ¡Cantad
a Yahveh un cantar nuevo: su alabanza en la asamblea de sus
amigos!"
Hay muchas formas y métodos, pero vamos a usar uno
en particular a manera de ejemplo.
II.1
Entramos en oración: Señor, te pido que
nos inspires para que llenemos tu santuario de alabanzas,
pon en nosotros un canto nuevo, que podamos expresarte el
amor que te tenemos por medio del canto. Que llevemos a otras
personas al encuentro contigo por medio de los cantos que
hagamos. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amen.
II.2
Escogemos un tema: Vamos cada quien a tomar una lectura
bíblica para componer el canto. Yo escojo la siguiente:
Apocalipsis 5, 9: "Y cantan un cántico nuevo diciendo:
"Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque
fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres
de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho
de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan
sobre la tierra."
II.3
Estudiamos y oramos sobre el Texto y el Contexto: En seguida
buscamos cada quien otros textos que se relacionen con la
lectura, para ayudarnos a ampliar la comprensión del
tema. Yo encontré esto textos de Apocalipsis: "Los
144,000 cantan un cántico nuevo al cordero
"
y este otro: "Yo lloraba, porque nadie había sido
encontrado digno de abrir el libro y romper sus sellos
"
y este otro "Ya no llores mas, mira ha vencido, el Leon
de la Tribu de Judá
él es digno de abrir
el libro y romper sus sellos"
Ya que
tenemos el texto y el contexto del cual vamos a componer,
oramos concretamente para que el Señor nos de la gracia
para transmitir el mensaje de estas lecturas, que son Palabra
de Dios, y que por ello, son como una extensión del
Verbo de Dios, Jesucristo!
Señor,
inspíranos para transmitir con el canto lo que tú
quieres transmitir por medio de tu Palabra. No permitas que
nuestro canto deje sin expresar lo que tú quieres expresar
a tu pueblo por medio de estas lecturas, antes bien, que la
música sea un medio para que tu Palabra penetre a los
corazones como espada de dos filos!
Amen.
II.4
Versificamos el Texto y Contexto. Algunos textos, como
los salmos, ya están versificados. Si nuestro texto
no lo está, lo acomodamos en frases cortas, mas o menos
del mismo número de sílabas, y que tengan cadencia,
ritmo y de ser posible, rima. Es válido cambiar algunas
palabras sin alterar el sentido. Acordémonos que estamos
trabajando con la Palabra de Dios, tratémosla con mucho
respeto. Es válido "poetizar" la Palabra,
usar un lenguaje místico-poético, hacer parabolas,
etc
pero siempre respetando y honrando el sentido de
la Palabra.
En seguida
voy a versificar el texto (y contexto) que yo escogí.
Cada quien versifique el que escogió:
¿Quien
es digno de abrir
el libro de la salvación?
¿quien es digno de romper
los sellos que le retienen?
Yo lloraba
desconsolado
Por no saber la respuesta
Yo ya no tenía esperanza
Hasta que escuché una voz:
¡Ya
no llores mas,
ha resucitado
El cordero degollado
Es ahora el Leon de la tribu de Juda!!!
Le cantamos
un cántico nuevo
Al cordero degollado de Dios
El es digno de abrir el libro
Y los sellos de la salvación
Te cantamos
un cántico nuevo
Oh, cordero degollado de Dios
Pues compraste con tu sangre preciosa
A hombres de toda raza, pueblo y nación
Y delante
de tu trono,
Postrados en adoración,
Te ofrecemos en ofrenda amorosa
Nuestra vida y nuestro corazón.
Amen!!!
Como pueden ver, el texto ha quedado mas o menos "versificado"
y tiene incluso una cierta cadencia natural. En algunas
partes necesita "pulirse", que es lo que haremos
en seguida.
II.5
Pulimos el texto versificado. Sigue la difícil
tarea de pulir el texto versificado, esto es, agregar, cambiar
o quitar palabras para que la versificación sea mas
uniforme. Esto lo hacemos contando sílabas, tratando
que todos los versos sean mas o menos del mismo número
de silabas fonéticas. Yo revisé mi texto y me
topé con 3 partes que son muy largas o muy cortas:
El verso: "ha resucitado" es demasiado corto, lo
cambio por "porque ha resucitado". El verso "Es
ahora el Leon de la tribu de Juda!!!" es demasiado largo;
lo cambio por "Es ahora el Leon de Juda!!!" y el
verso "A hombres de toda raza, pueblo y nación"
lo podría cambiar por "A toda raza, pueblo y nación"
pero cambia un poco el sentido, de modo que tambien pudiera
poner "A hombres de todos los pueblos".
En este
punto, dejo las 2 opciones, y la decisión de cual escoger
la tomaré cuando le ponga la música.
II.6
Le damos la Cadencia y Ritmo. Como un paso previo a ponerle
la música, podemos leer en voz alta nuestro texto versificado
con diferentes cadencias o ritmos (como si estuviera haciendo
Rap), para saber si la música va a ser animada o tranquila.
(otro modo de decir esto es si el fraseo será en tiempo
Allegro, andante, largo, etc
) De aquí me surge
la velocidad y la cadencia en la que la música va a
ir. Cada quien haga lo mismo. En mi caso, me da un 110 en
el metrónomo (Moderato), y es en 4/4.
II.7 Escogemos el modo musical. El siguiente paso es
decidir si vamos a usar acordes mayores o menores, y que modo
musical es apropiado para nuestro texto (Cada quien haga lo
mismo con su texto). El mío es un texto exultante,
puede empezar un poco triste, pero luego cambiar a algo alegre
y terminar "explosivo", porque eso es lo que mas
se adapta al texto que escogí y a la progresión.
Empezaré con acordes menores, (La menor, Re menor,
etc
) y luego, al momento en que dice "Hasta que
escuche una voz", haré una transición a
los acordes mayores que le corresponden: Do Mayor, Fa, Sol,
etc
Tambien puedo jugar con el tempo, empezar Andante (90 en el
metronomo) cuando tengo los tonos menores, y luego pasar a
Moderato (110) al pasar a los mayores.
II.8
Ponemos la línea melódica. Como ya tengo
el modo, el ritmo, el texto, incluso una idea de las relaciones
de acordes, escojo un tono al azar y pruebo una línea
melódica. Muchas veces la línea melódica
se construye "prueba y error", pero una vez que
tienes las 2 o 3 primeras frases melódicas de la canción,
las demás van saliendo por relación con la primera.
Aquí es donde influye nuestra cultura musical, nuestros
gustos, nuestro ambiente, etc
pero también la
gracia e inspiración de Dios. Muchas veces yo lo que
hago en este momento es comenzar a orar con el texto delante,
con mi instrumento (en mi caso una guitarra) y en este ambiente
de oración espontánea, le expreso a Dios lo
que dice el texto, y lo voy cantando de diferentes maneras
(como el canto inspirado) hasta que sale una melodía
que tiene la unción espiritual y que expresa lo que
dice la Palabra de Dios. Terminado de hacer esto, escribo
las "pisadas" (es decir los acordes) arriba del
texto y si tengo una grabadora portátil, lo grabo para
que no se me olvide.
III.
Conclusión.
Hemos
terminado de componer un canto, en un método en particular
(hay otros métodos muy buenos, y cada quien se acomoda
mejor en métodos diferentes) Es importante compartir
nuestro canto con los demás hermanos para que nos den
sus impresiones y lo podamos pulir y perfeccionar. Es como
ofrecerle al Señor una flor, un canto nuevo!!
Se hará
famoso y popular? Se llegará a grabar alguna vez? Eso
no importa!!! Hemos obedecido a Dios al cantarle un canto
nuevo, y le hemos alabado, honrado y glorificado! Recordemos
que el propósito de la música es la gloria de
Dios y la santificación de los fieles. En este sentido,
nuestro canto ha dado ya gloria a Dios, y a nosotros nos ha
santificado al componerlo y cantarle al Señor un canto
nuevo.
Pero
servirá para santificar a otros fieles? De eso hablaremos
en otra charla, en el futuro.
Se despide,
en el amor de Cristo, su hermano Federico Carranza, de la
Comunidad Jésed. Gracias por su paciencia y atención
a este pequeño curso, que esperamos dé mucho
fruto para la gloria de Dios.
A ti
Señor, sea la gloria y el honor, por el don de la composición.
Señor, te pedimos que suscites muchos poetas y profetas
en tu pueblo!
Amen

Si
tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente
direccion: hugo.villegas@jesed.org
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