NIVEL
BÁSICO
8. Fundamentos
de composición
I. ¿Por qué componemos cantos nuevos?
La respuesta
nos la da la Biblia: En el Salmo 98, 1 dice: Cantad a Yahveh
un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; Así pues,
cantamos cantos NUEVOS porque el Señor ha sido bueno,
y ha hecho maravillas con nosotros. El canto nuevo tiene un
sentido de espontaneidad y de frescura que toca nuestro corazón
de manera especial.
Otro
ejemplo de esta gratitud, gozo y espontaneidad la vemos en
el Salmo 96, 1 -4:
"Cantad
a Yahveh un canto nuevo,
cantad a Yahveh, toda la tierra,
cantad a Yahveh, su nombre bendecid!
Yahveh ha dado a conocer su salvación,
a los ojos de las naciones ha revelado su justicia;
se ha acordado de su amor y su lealtad
para con la casa de Israel.
Todos los confines de la tierra han visto
la salvación de nuestro Dios.
¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra,
estallad, gritad de gozo y salmodiad!
Si están
bien compuestos, los cantos nuevos nos impulsan a esta exaltación,
A GRITAR DE GOZO!
Cuentan
que cuando se presentó por primera vez el "Mesias"
de Hendel , el Rey estaba presente, y al llegar al famoso
"ALELUYA" que se ha convertido en el sello
de la obra, fue tanta la fuerza de este canto (nuevo para
él), que se puso de pie emocionado. Desde entonces,
se volvió una tradición, que cuando se toca
el "Mesias", al llegar al "Aleluya" la
gente se pone de pie.
Para
que un canto nuevo cause en nuestro corazón el impulso
de alabar a Dios, debe tocarse con rectitud, destreza y en
oración, como nos enseña el Salmo 33, 1 a 3:
Gritad
de júbilo, justos, por Yahveh!,
de los rectos es propia la alabanza;
¡dad gracias a Yahveh con la cítara,
salmodiad para él al arpa de diez cuerdas;
cantadle un cantar nuevo,
tocad la mejor música en la aclamación!
II.
¿Cómo prepararnos para componer un canto nuevo?
Un verdadero
canto espiritual es fruto de un encuentro con Dios, fruto
de la oración y del deseo de expresarle a Dios nuestro
amor: Como dice el Salmo 144, 9: "Oh Dios, quiero
cantarte un canto nuevo, salmodiar para ti al arpa de diez
cuerdas" El corazón desea cantarle al Señor
para expresarle de manera especial su gratitud. Así
pues, el componer un canto nuevo no es un fin en si mismo,
sino un medio para acercarnos a Dios. Por eso, a veces el
canto no surge como un ejercicio racional de composición,
sino fruto de nuestros momentos de oración y reflexión.
En el
tema anterior "Canto Inspirado",
les comentaba lo siguiente: "Mas de la mitad de los cantos
que yo he compuesto son adaptaciones de cantos inspirados
que el Señor me dio en la oración, y creo que
es el caso de muchos otros compositores. Sabemos que muchos
de los cantos mas hermosos que tenemos en nuestros libros
de cantos surgieron como fruto de cantos inspirados. Por eso
suelen ser muy sencillos de letra y fáciles de aprender.
Por eso, hay que promover el canto inspirado!!"
Esto
no quiere decir que solo los que hacemos "canto inspirado"
podemos componer. Tampoco significa que no necesitamos estudiar
las técnicas de composición, el perfeccionamiento,
las fuentes, etc
De ningún modo!
En el
caso de la obra "El Mesias" de Hendel, al
que ya nos referimos, cuentan que Hendel tenia la encomienda
de componerlo en cierto plazo. Cierto día, estando
en oración, tuvo una visión del cielo, y quedó
tan impactado e inspirado por lo que había visto y
oído, que solo tardó una semana en componer
toda la obra. (Normalmente, una obra tan tremenda como esa
hubiera tomado MESES!!) Sin embargo, Hendel sabia escribir
música, conocía las técnicas y modo de
tocar de todos los instrumentos de la orquesta, conocía
de armonía y melodía, etc
la obra "El
Mesias" fue el fruto de la unión fecunda de ambas
cosas: La inspiración de Dios y la formación
y destreza musical de Hendel.
Así
pues, el primer paso para la composición de un canto
nuevo es necesariamente la oración y la intimidad con
Dios. El es quien pone en nosotros el canto nuevo, como dice
el Salmo 40, 4 "Puso en mi boca un canto nuevo, una alabanza
a nuestro Dios; muchos verán y temerán, y en
Yahveh tendrán confianza". Pero este "primer
paso" debe acompañarse del estudio de técnica
musical, formación doctrinal y conocimiento de las
fuentes de composición, como se explica a continuación.
Hay un
aspecto de preparación que es muy importante. A San
Bernardo (a él se atribuye el "Salve Regina"
y muchos otros himnos) le pedían que opinara sobre
la composición. San Bernardo, antes de aceptar, insistió
en dos cosas: 1. Que la vida del compositor fuera de santidad,
como se esperaría de un PROFETA y 2. Que no se compusiera
algo inútilmente, o de manera trillada e innecesaria.
Un compositor esta llamado a ser santo antes que compositor,
y "poeta y profeta, se nace para alzar la voz!"
III.
¿De dondé nos inspiramos para componer?
III.1
La Letra:
Normalmente, tenemos 3 fuentes de composición a nuestra
disposición: 1) Los Salmos e himnos de la Biblia, 2)
los himnos y poemas de la liturgia y de la tradición
de la Iglesia y de los santos, y 3) las palabras que nacen
de nuestra propia inspiración personal.
Entre
mas conozcamos y escudriñemos las escrituras, los salmos,
los libros litúrgicos y los escritos y poemas de los
santos, mas nos impregnamos del espíritu de oración
y gratitud de la Iglesia, y enriquecemos nuestras fuentes,
lo cual hace mas hermosa nuestra composición. A veces,
por flojera o por creernos muy "inspirados", privilegiamos
nuestra inspiración personal, rechazando el estudio
de las otras fuentes, y decimos cada barbaridad! Sin mala
intención, podemos estar diciendo cosas que contradicen
la doctrina o la sana espiritualidad.
Por ejemplo,
en cierto canto de ofertorio, el autor le ofrece a Dios, junto
con el pan y el vino:
"El
odio de los que mueren sin fe
cansados de tanto luchar"
Obviamente,
esto no puede estar en las ofrendas!!! Yo creo que es un error
poner ese texto en un canto de ofertorio. Un ejemplo mas burdo
seria llamar a Cristo "Padre Cristo", o decirle
a María "te adoramos, María",
etc
Pero hay ejemplos mas sutiles de mal gusto o de
error doctrinal o simplemente de falsa piedad:
"desde que voy junto a ti, no sé porque la gente
llorará
andando de tu mano, que fácil
es la vida, andando de tu mano, el mundo es ideal"
Obviamente
quien escribió esto no hablaba muy en serio, o no sabia
de que hablaba, porque habla de caminar sobre espuma y rosas,
y de no comprender el sufrimiento de la gente, como si no
existiera la Cruz y la persecución al seguir a Cristo!
Debemos
privilegiar las fuentes probadas (las 1 y 2 de arriba) y si
hacemos un canto de nuestra propia inspiración, debemos
someter el texto a una revisión cuidadosa, haciendo
ajustes de ser necesario.
Anécdota:
Recuerdo que mi hermano de Jésed, Miguel Martinez había
compuesto "Los Cantores", y en la segunda estrofa
decía:
"benditos los hijos de Levi, siervos del Señor,
generación tras generación,
y de ellos, aun mas los cantores, con sus odas, himnos y oraciones".
Me pasó
la letra para revisarla y yo le pedí que cambiara lo
de "y de ellos aun mas los cantores", porque
se entiende que los cantores somos mas benditos que los levitas,
cosa que no es cierta
le cambió a "y
de ellos también los cantores".
Siempre
me divierte pensar que hubiera opinado algún levita
que hubiera escuchado la primera versión!!
Siempre
es bueno leer y orar con la Biblia, la liturgia de las horas
y leer los escritos de los santos, para enriquecer nuestra
visión de lo que vamos a componer. Muchos de los cantos
de Jésed están basados en textos de estas fuentes,
y como la Palabra de Dios tiene poder, y "es como espada
de dos filos", este poder espiritual toca y mueve los
corazones.
III.2
La Música: También para la música
existen "fuentes" o referencias que nos pueden ser
de gran utilidad al momento de componer. Ciertamente el canto
inspirado surge con una "música nueva", pero
es diferente si se acompaña con piano, con guitarra
o con flautas, o si es "a capella". (Yo creo que
el canto Gregoriano nació siendo canto inspirado a
capella)
En cualquier
caso, tanto en una composición sistemática y
metódica como también en el canto inspirado,
el Señor inspira la música dentro del marco
cultural de la persona, y pone en la música el lenguaje
cultural de la comunidad que usará el canto para acercarse
a Dios. Por ejemplo: los modos armónicos y melódicos
en la India son muy diferentes que en Occidente. Cuando yo
visité la India y fui a misa, me llamó la atención
que todos los cantos estaban compuestos en el lenguaje musical
de su cultura, así, quienes escuchaban y cantaban entraban
en oración por este medio. Así pues, es normal
que nuestras composiciones tengan el sello y el sabor de nuestro
ambiente cultural, es decir, que estén inculturadas.
En la
medida en que conocemos mas variedad de música, mas
fuentes musicales de composición tendremos a nuestro
alcance.
III.
Las flores y los frutos de nuestra composición
Muchas
veces, al terminar de componer un canto, esperamos que suceda
con él una especie de milagro editorial: "Llegará
un productor o artista famoso y nos pedirá el canto
para grabarlo en su próxima superproducción
que llegará a todo el mundo". O bien, lo presentaremos
en un súper concurso y ganará toda suerte de
premios y honores.
En realidad esto no es en absoluto importante, y la mayoría
de las veces no sucede. Lo importante es que nuestro canto
nuevo rinda gloria a Dios y sea para santificación
de los fieles, como ya dijimos antes.
Algunos
"cantos nuevos" que yo he compuesto se han
quedado escondidos en mi corazón por mucho tiempo,
y los sigo usando solamente para mi oración personal.
Son cantos "íntimos" que solo Dios
y yo conocemos. Otros, han dado frutos que yo no esperaba.
Recuerdo que cuando compuse el canto "Aquí
hay un muchacho", nos gustó tanto, que quisimos
participar con él en el Festival de la Canción
Vocacional de Monterrey, México. El año que
lo presentamos, hubo como 60 canciones, en 4 eliminatorias.
De allí se escogerían 14 para la final. ¡No
pasamos a la final, y "perdimos" desde la
eliminatoria! Al principio nos entristecimos, porque creímos
que el canto había "muerto". Pero años
después, el canto se volvió muy popular en muchas
ciudades, y dio los frutos que Dios quería de él,
tocando muchos corazones.
Debemos
ver nuestro "canto nuevo" como una flor que le ofrecemos
al Señor, una serenata, un canto de amor. En México
se dice "echarle flores" cuando se alaba
a una persona. Al Señor hay que echarle flores, con
nuestro canto y alabanza.
(También
Santa Teresita usaba esa expresión: "arrojar
flores"). No debemos preocuparnos de lo demás,
sino solo ocuparnos de arrojarle flores al Señor con
un canto nuevo.
De cuando
en cuando, alguna de esas flores recibe de Dios el misterio
de una fecundidad espiritual, y se trasforma en un fruto,
que no solo adorna y glorifica a Dios, sino que alimenta al
pueblo, la Iglesia, y le nutre, transmitiéndole la
vida de la gracia.
Ciertos
cantos adquieren esa fecundidad espiritual, sin que nosotros
los hayamos promovido, sino porque así lo quiere el
Señor.
Por eso,
no debemos afanarnos por popularizar nuestros cantos, simplemente
debemos regalarlos a Dios y a nuestros hermanos. Dios se encargará
del resto, y si él lo quiere, alguno de nuestros cantos
dará frutos especiales y tocará muchos corazones,
además del nuestro.

Si
tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente
direccion: info@jesed.org
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