Crepúsculo es una de las películas más taquilleras de 2008. Recaudó alrededor de 70 millones de dólares en su primera semana de estreno en Estados Unidos, y en México obtuvo más de 31 millones y medio de pesos en su primer fin de semana de exhibición. También ha sido un éxito en países como España, Alemania, Japón y Brasil.
Esta historia de amor entre un vampiro y una adolescente, se basa en la novela del mismo nombre, escrita por Stephenie Meyer, que es uno de los libros más vendidos en los últimos años, traducido a 20 idiomas. Se han creado miles de videos relacionados, que circulan por la red, así como blogs y sitios web en donde los jóvenes intercambian información acerca del tema.
¿Por qué Crepúsculo se ha convertido en una de las películas más atractivas para el público adolescente, principalmente femenino, de todo el mundo?
A simple vista, es una variante más de Romeo y Julieta, una historia de amor entre dos jóvenes enamorados que no pueden estar juntos porque pertenecen a mundos distintos. Pero si reflexionamos sobre su contenido, encontramos un subtexto en el que vale la pena detenerse para analizar la vida que los adolescentes llevan actualmente y preguntarnos si es esto lo que queremos para ellos.
Un primer punto es el de la familia. La película muestra una situación que, desgraciadamente, es cada vez más común en el mundo: la de las familias desintegradas. Los padres de Bella, el personaje principal, están divorciados. Reneé, la madre, se ha vuelto a casar y viaja constantemente al lado de su nuevo esposo.
El padre de Bella, Charlie, vive solo en un pequeño poblado de Estados Unidos, donde llueve la mayor parte del año y rara vez sale el sol. Bella, de 17 años, decide ir a vivir con él para que su mamá pueda rehacer su vida. Esta decisión la deprime, pues han pasado la mayor parte de su existencia juntas, y le duele tener que separarse de ella, pero decide hacer el sacrificio.
La relación de Bella con sus padres es superficial. A ambos les hace creer que es feliz y les miente constantemente para que no descubran su relación con un ser fantástico, un vampiro llamado Edward. Esto no se le dificulta porque no existe comunicación real entre ella y sus papás.
Las mentiras y los pretextos resultan una salida cómoda para todos y permiten que Bella viva una doble vida; al igual que muchos jóvenes en la actualidad que esconden secretos como la drogadicción. La relación entre Bella y sus padres se va diluyendo en la película, al igual que en muchos hogares.
Otro tema a considerar es el del amor. Los sentimientos entre adolescentes pueden llegar a ser tan fuertes como los que se muestran en Crepúsculo, en donde los personajes principales sienten una pasión tan obsesiva, que están dispuestos a todo.
En el caso de Bella, hasta de entregar su alma y volverse inmortal para poder estar eternamente al lado de Edward. Para ella no hay nada ni nadie más importante que él, su idolatría llega a ser tan grande que pasa por alto el dolor de quienes la rodean, y reniega de su propia existencia.
La idea les resulta romántica a los espectadores, pero realmente es trágica, porque el amor verdadero debe ser alegre. El que ama busca que la otra persona sea mejor cada día, y el amor que muestra Crepúsculo, y que muchos jóvenes viven, no se basa en buscar lo mejor para el otro sino para uno mismo, es el egoísmo de querer tenerlo todo y de la manera en que uno quiera. Los suicidios entre adolescentes aumentan cada año, y muchos de ellos son causados por un desengaño amoroso.
Gran parte de los jóvenes que ven Crepúsculo, encuentran en la película al hombre perfecto, al modelo que hay que seguir o buscar; un ser que lo puede todo, un semidios que sabe cómo actuar y qué decir en todo momento, atractivo, culto –su melodía favorita es Claro de Luna de Debussy–, sensible, inteligente; perfecto... Pero los seres humanos no somos así y este tipo de películas puede despertar en nuestros hijos falsas expectativas con respecto a la vida real de un adolescente.
Prohibirles que vean ésta o cualquier otra película no soluciona el problema. Ellos la verán de cualquier forma, hasta “tres veces en una misma semana”, me dijo una quinceañera. Lo mejor sería verla con ellos y platicar sobre lo positivo o negativo que en ella se pudiera encontrar, así como lo real y lo falso que presenta, para que puedan desarrollar la capacidad de analizar la información que reciben, y seleccionar aquello que consideren adecuado para ellos, o no.
No se trata de criticar un tema o una película, sino de ser conscientes de que, como padres, debemos estar al pendiente de las necesidades de nuestros hijos, de sus dudas y sus preocupaciones. La comunicación dentro de la familia es indispensable para desarrollar bases en los jóvenes, que les permita tomar las decisiones correctas.
Por: needtoefl@yahoo.com.mx
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