Karol Wojtyla entra como una ráfaga de viento en las costumbres y en el estilo de vida de la curia vaticana: Wojtyla anuncia: "la Iglesia debe ser universal. Los hombres tienen más necesidad de testimonios que de maestros: Tienen necesidad de hechos, de acciones y no de palabras! (...) trabajaremos juntos porque la religión no está confinada a la sacristía, sino que llega hasta donde el hombre vive y sufre!".
A través de una impresionante producción e imágenes espectaculares "Karol: un papa que nunca dejó de ser hombre" nos muestra el pontificado de Juan Pablo II. Con libertad narrativa y espíritu documental seguimos los pasos del Pontifice con el más fuerte significado e impacto simbólico que logró penetrar en los corazones de la humanidad.
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