El cuidado de las etapas finales de una enfermedad es siempre difícil, pero esta situación es particularmente dolorosa cuando el paciente es un bebé o un niño. Cinco niños, nos enseñan cómo han conseguido mantener una vida con esperanza, amor y paz, aún sabiendo lo que tendrán que pasar y cómo se preopcupan por sus padres e interactúan con sus hermanos. Este programa plantea los nuevos caminos de atención, a través de equipos capacitados para enfrentar no sólo la enfermedad, sino sus consecuencias emocionales y el manejo del dolor en niños, ayudando a los padres a aprender a comunicarse y proporcionarles la comprensión y el apoyo que requieren, además de la mejor calidad de vida que sea posible.
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