El
día 11 de Febrero de 1858, tres niñas del pueblito de Lourdes, Francia,
juntaban leña cerca de una gruta cuando una de ellas, Bernardette Soubirous,
cayo súbitamente de rodaillas antes algo que sólo ella podía ver.
Los rumores no se hicieron esperar: ¿Acaso la pequeña Bernardette -tan
pobre, enfermiza y siempre atrasada en la escuela- había realmente
visto a una Señora del Cielo y recibido un importante mensaje? El párroco
no le creyó, el jefe de la policía quería arrestaría y el pueblo pensaba
que la niña se había vuelto loca; hasta que sucesos inexplicables comenzaron
a ocurrir. Por fin, la Señora reveló su nombre Bernardette:
"Yo soy
La Inmaculada Concepción".
Bernardette, La princesa de Lourdes, relata la asombrosa visita en
la cual la Reina del Cielo dejó a la humanidad una fuente de salud
de cuerpo y alma.
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