El
joven Ben-Hur y Messala eran grandes amigos. Les encantaba competir
en sus carrozas... Un buen día, Messala partió de Jerusalén para ir
a Roma a estudiar y convertirse en guerrero romano. Cuando regresó,
algunos años después, ambos habían crecido y eran ahora hombres...
pero ya no eran amigos.
Messala injustamente apresó a la familia de Ben-Hur y a él lo mandó
prisionero a las galeras. Pero el sobrevivió... y regresó, no sólo
para buscar a su familia, sino a Messala también.
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