El primer gran éxito popular del cine misionero en España. Saenz de Heredia, un maestro del melodrama, dirigió con bastante acierto esta historia del misionero Santiago que llega a un puesto de vanguardia en la India y se encuentra con un pueblo oprimido por el traficante de turno: ese hombre al que hay que convertir a golpe de perdón y olvido.
Santiago muere víctima de una epidemia, pero no antes de que Dios le dé el consuelo de una vocación nueva y nativa que ocupará el puesto del misionero español.
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