|
28.
Nunca es demasiado tarde
(Una historia
que nos enseña a abrile las puertas de nuestro corazón
a Cristo)
En
1977 pensaba que era una persona con éxito. Después
de todo, poseía el 50% de un negocio muy exitoso.
Tenía un doctorado. Estaba casado y tenía
tres hijos. Pensaba que había hecho todo esto con
mi propia capacidad y sabiduría. Parecía como
si podría lograr hacer cualquier cosa si solamente
trabajaba suficientemente duro. Mi conocimiento y la fortaleza
de mi voluntad propia, mis títulos y mis éxitos
en los negocios eran cosas muy importantes para mí,
y los puse delante de cualquier otra cosa.
Pero mi hijo de 20 años tenía otras prioridades.
Alan trató de compartir conmigo acerca de lo que
Jesucristo significaba para él, pero yo estaba convencido
que no necesitaba a Jesús. Como ingeniero químico,
trato de probar o desaprobar la existencia de Dios, de la
igual forma como pruebo reacciones químicas en el
laboratorio. La conclusión de este examen había
salido sin resultados, así es que ignoré a
Dios.
Fue entonces cuando Alan se enfermó seriamente y
fue llevado al hospital. Su corazón había
cesado de latir. Me paré fuera de la sala de emergencia,
luchando con el dolor y la angustia que estaba sintiendo,
y el sentimiento de ser incapaz de hacer algo. Me di cuenta
que no podía hacer nada. Mi hijo estaba luchando
entre la vida y la muerte, y no había nada que pudiera
hacer al respecto. Ni siquiera sabía cómo
rezar.
Alan sobrevivió a un arresto cardíaco, pero
se quedó en el hospital por un largo tiempo, sufriendo
de una infección seria en la cabeza. Me dijo muy
dulcemente:
- " Sé que es el Plan de Dios. Si el propósito
de Dios es que mi sufrimiento te lleve a conocerlo, entonces
todo lo que estoy experimentando vale la pena"
¡Estaba asombrado! Junto a su cama, cada día
le leía su Biblia. Por primera vez, empecé
a aprender lo que la Biblia realmente era. Y empecé
a aprender acerca de Jesús. La fe de Alan en Jesús,
junto con lo que había leído en la Biblia
me hizo entender que Jesús es real.
Un mes más tarde, le abrí el corazón
a Cristo. Sabía que Dios quería que tuviera
una vida con más significado. ¡Alan estaba
muy contento cuando le conté acerca de mi conversión!
Había orado por mucho tiempo para que su padre pudiera
saber acerca de la vida eterna.
Tres semanas después Alan entró en coma. Por
tres días casi nunca abandoné mi lugar al
lado de su cama, hasta que finalmente dejó su vida
aquí en el mundo para estar con el Señor.
Había esperado con ansia la oportunidad de compartir
mi nueva vida con mi hijo. Sé que lo voy a ver de
nuevo algún día. A pesar de que estamos apenados,
Dios nos dio a mi esposa y a mí una paz y esperanza
que sobrepasa todo entendimiento humano. La Biblia promete
esto en Filipenses 4:7.
La Biblia dice en 2 Corintios 5:17 que si alguno está
en Cristo, "nueva criatura es". Las cosas viejas
han pasado, y las nuevas han llegado. Esto es ahora la verdad
de mi vida. Ahora, Dios es primero, en todo. Los principios
con los cuales tomo decisiones también han cambiado
completamente. Le pido a Dios que me ayude a hacer decisiones
correctas en mis negocios y ya no dependo solamente de mi
conocimiento.
Ed
Becker
|