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26.
La verdadera paz
(Una historia
que nos enseña la importancia de nuestra paz interior).
Había
una vez, un rey que ofreció un gran premio a aquel
artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.
Muchos artistas intentaron, y el rey observó y admiró
todas las pinturas que le presentaron pero solamente hubieron
dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger
entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo
perfecto donde se reflejaban unas placidas montañas
que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo
muy azul con tenues nubes blancas. Todos aquellos que miraron
esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas.
Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre
ellas había un cielo furioso del cual caía
un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña
abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.
Todo esto no se revelaba para nada pacifico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró
tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta
de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí,
en medio del rugir de la violenta caída de agua,
estaba sentado placidamente un pajarito en el medio de su
nido...
Paz perfecta... ¿Cual crees que fue la pintura ganadora?
El Rey escogió la segunda. ¿Sabes porque?
"Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa
estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo
duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en
medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro
de nuestro corazón. Este es el verdadero significado
de la paz.
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