CRISTOMANIA
 
¦ artistas ¦ conciertos ¦ acordes ¦ catálogo ¦ café virtual ¦ archivo ¦ clip art ¦ escríbennos

16. Mi última oración

Cuando me canso de seguir el camino a las estrellas para recoger un poco de luz que llevarles a los hombres y su noche, me busco un sitio en la quietud y te encuentro a Tí, !Dios mío¡ Presto oídos al manantial y te oigo a Tí. Muy hondo en mí mismo y en cuanto me rodea noto un gran misterio.

Dios, para mí estás muy cerca, para mí estás ahí, al alcance de la mano, para tocarte. Estás presente dentro de mí, más que el aire dentro de los pulmones, más que la sangre que me circula por las venas. Dios, Dios mío, yo creo en Tí. De la misma manera que el ciego cree en el sol, y no por que lo vea, sino por que lo nota. Dios mío, con Jesús me has hecho ver cuánto esperas de mí. !Lo mucho que me quieres¡ El amor que me tienes lo has repartido por toda la naturaleza y por entre la gente que me rodea. Eres un dios del amor. Me acaricias con mil manos. Me besas con mil labios. Me alimentas con mil frutos. Todo cuanto tengo y cuanto soy me lo has dado. Con mil alas me llevas. Donde tú estás, estoy yo como un niño en casa. Dios mío,esta alegría, que tan inmerecidamente puedo disfrutar, es incontenible. En los días de penurias y miedo me haces saber lo que hace siglos ya sabían los profetas, que me llevas sobre tus espaldas. Que me sujetas con dos firmes manos. En los días de debilidad y pecado me dejas siempre en el corazón la melancolía, como una herida profunda, que sólo restañará cuando vuelva a tener el corazón en tus manos. Dios, lo que me has dejado dicho me lo explica todo, es un consuelo que no muere y que no me abandona nunca: lo que me has dejado dicho, bien hondo en el corazón: "No me habéis elegido vosotros; he sido yo quien os ha elegido" Dios mío, fuiste tú quien me quiso primero. Me has querido desde que existo. Con una paciencia infinita que has mantenido a tu servicio. Yo sólo soy un pedacito de cristal y tu amor tiene que brillar desde su interior para los hombres Un pedacito de cristal, cubierto más de una vez por el polvo de cada día, manchado por las tormentas de la vida. Pero siempre has vuelto a lavar setenta veces siete, en la lluvia cálida de Tu misericordia, y lo has vuelto a poner delicadamente dentro de Tu sol, para que vuelva a actuar más luminoso que nunca en el eterno juego de amor que se juega entre Tú y los hombres.

Dios, de los añicos sabes componer los espejos del amor. Díos mío, me has dado todo. Dame una cosa todavía: un corazón agradecido.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10
cristomania10@hotmail.com


Papas de poesía Papas de poesía Las cartas
Reflexiones de Rafa
Chistes
Fresas con crema
Oraciones Reflexiones Letras de canciones