| Disculpen mi manera de expresarme pero no me he podido sentir bien después de ver como agradieron a un vagabundo...
(Ir de "guay" por la vida... así lo decimos en España)
Hay animales que se disfrazan de persona. Y puestos a adoptar una nueva imagen, eligen la de “persona guay”, porque aparenta ser de una buena posición social. Las “personas guays”, a los que la palabra persona les queda muy grande, se preocupan por mostrar una vestimenta que les identifique con la última moda, porque ellos son modernos aunque no sepan lo que ello significa. Es un tipo de gente que se considera superior a otros por naturaleza. Es un don que sólo ellos poseen.
Esa superioridad de la que se sienten orgullosos, excluyen y critican a los que no están en su estatus de guay. Ser chico y llevar el pelo largo no es ser guay, es ser una persona sucia. Para ser guay debes llevar el pelo corto escondido bajo una capa de productos químicos de origen desconocido, pero que se intuye que no distan mucho de ser derivados de la goma arábica y del petróleo. Llevar esa pasta en la cabeza es un buen comienzo para ser guay, lo que conlleva, como no podría ser de otro modo, ser una persona muy aseada.
Pero no hagáis mucho caso a este ejemplo, porque podría estar pasado de moda y puede que ser guay ahora sea algo distinto. Como por ejemplo perforarse el cuerpo, aunque quienes lo hagan se atrevan a ridiculizar las costumbres de algunas tribus africanas de las que creen ser superiores; más avanzados y civilizados, entre otros detalles en los que prefiero no ahondar porque se me revuelve el estómago.
Lamentablemente (o quizás no), para mantener el estatus de guay es necesario un alto poder adquisitivo, pues ya se sabe como son las modas que vienen y van. Pero si una antigua moda vuelve, es muy importante adaptarla, para demostrar que no estás usando la misma ropa ni los mismos complementos que te pusiste hace cinco años. Eso denotaría que no tienes los ingresos económicos necesarios para ser guay, y pasarías a ser un cualquiera de esos que van por ahí.
Dicen que “la cabra tira al monte”, y puede que sea cierto. El animal no aguanta mucho tiempo en un disfraz que le resulta incómodo. Y es que estaba recordando a mucha gente guay, y en particular al guay cuya superioridad sobre el resto de mortales le permitió escupir a un vagabundo que le pedía una moneda...
Oye... ¿quieres ser guay?
"Los
comentarios de Meri" es
una columna que se actualiza 30 DÍAS.
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