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Cuando
comienzan los grupos de oración en el 1972, varios jóvenes
respondieron al llamado de ayudar con la música en los
Círculos de Oración. Los primeros círculos
fueron animados musicalmente por Francisco Otaño, Ramón
Ocasio y Angel Marrero con el apoyo del P. Ricardo Mc Laughli,
Redentorista, En ese momento se incorpora al grupo S. Sister Carol
Dwyer y Sister Jeanne Bunn de las Hermanas de Notre Dame. En el
1975 entran al Ministerio de Música Aguas Buenas, Vilma
Rivera, Sarita Hernández y Pedro Pérez, quienes
son los que más tiempo han permanecido en el grupo (25
años).
Nuestro
ministerio fue el primer ministerio de música creado en
Puerto Rico, ya que antes sólo habían coros que
animaban las liturgias dominicales. La proliferación de
ministerios de música en nuestro pueblo, la Isla y América
Latina es uno de los frutos
más grandes que hemos tenido.
La
influencia del poder del Señor a través de la música
de nuestro ministerio hizo posible que ambos himnos fueron publicados
en el "Song of Praise" de Ann Arbor, Michigan. Este
himnario era en inglés, siendo estos dos himnos los únicos
en español.
Todo
el trabajo que hacemos lo hacemos para el Señor y es importante,
pero nuestro compromiso primordial es el cantar en la Liturgia
de nuestra Parroquia todos los sábados a las 7:30 PM, lo
que hemos hecho por más de 20 años. Si podemos hacer
los arreglos para que otro grupo nos sustituya en esta misa, visitamos
otras parroquias para celebrar Liturgias, encuentros, misiones,
conciertos. Cantamos en bodas, en velorios, en fin, en cualquier
actividad donde el Señor nos llame y la comunidad lo necesite.
Del
grupo actual, más de la mitad tiene 15 años o más
de servicio en el Ministerio, una estabilidad que sólo
se logra de la mano del Señor. El Señor nos ha llamado
a compartir nuestras experiencias con otros ministros de música
a través de retiros que se celebran desde el 1997 en Casa
Cristo Redentor en Aguas Buenas. De este retiro han surgido invitaciones
para llevarlo a cabo en Arecibo, Vega Baja y otras parroquias
en la Isla.
Mirando hacia
atrás vemos que nuestro logro más grande es el poder
servir a toda la comunidad parroquial, a otras comunidades, a
otras diócesis; lograr que todos "a una voz canten
un himno al Señor."
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