CRISTOMANIA
 
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Julio del 2003 Primera quincena

"¡QUÉ GRANDE ES DIOS! ¡QUÉ AMABLE ES DIOS!"

Regularmente no acostumbro dormir en los aviones, pero en esta ocasión me venció el sueño y la fatiga. Mi preocupación comenzó a agudizarse cuando el piloto mencionó que debíamos sujetar el cinturón de seguridad porque en unos minutos aterrizaríamos en el aeropuerto de Ámsterdam; ¡no era posible!, habían dado la indicación de mi siguiente vuelo de conexión y en ese instante el miedo y la duda se apoderaron de mí.

Los europeos son muy callados y su actitud no muestra mucha amabilidad, en el momento en que decido preguntar a una azafata, a mi paso aparece una religiosa, aprovecho la oportunidad para preguntarle si ella viaja a México y para mi sorpresa me responde: -Sígueme, he hecho este viaje una gran cantidad de veces. No te preocupes.

A su lado permanecí y tal vez como una atención le pedí ayudarle con su equipaje, elegí una bolsa que parecía un poco grande y difícil de llevar. Así estuvimos juntos por un largo tiempo mientras nuestro vuelo era nombrado por los altavoces del aeropuerto. Ya entradas en charla le comenté a la religiosa: - Le voy a decir que estar en un aeropuerto como este me daba mucho miedo, perder el avión o simplemente no encontrar la conexión de mi vuelo.

Abordamos el avión y siguiendo con nuestra charla le dije: - Hermana, le pedí mucho a Dios para que no me dejara solo en este lugar y mire nada más fue una bendición encontrarme con usted.

La respuesta no se hizo esperar:- Yo no te he traído...fue Dios, abre la maleta con la que me ayudaste.

Al momento de abrirla mi sorpresa fue muy grande porque en su interior se encontraba una pieza muy antigua de un Niño Jesús que era transportada a una parroquia de la ciudad de México.

Mi hermana Gaby fue protagonista de esta historia y cada vez que la cuenta sus ojos se llenan de lágrimas y emoción porque fue testigo de un acto que no tiene nada de casual, ella sabe que Dios le acompañó y no solo eso, la llevó de la mano a su destino.

¡Qué grande es Dios!, ¡Qué amable es Dios!, sabe lo que necesitamos en el momento en que lo necesitamos; se trata de creer firmemente en Él.

Escríbeme a rafasalomon@hotmail.com, es un gusto intercambiar opiniones.

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