|
reflexiones
de Rafa
enero
de 2001 Segunda semana
"No
soy digno de que entres en mi casa"
Las
puertas de mi casa están abiertas de par en par para todo aquel
que traiga paz y tranquilidad. ¿Te imaginas que llegara un telegrama
hasta tu casa? diciendo:
Iré a visitarte Atte. Dios
Seguramente
comenzarías a arreglar tu casa y limpiarías todos los rincones,
acomodarías todas las cosas que hay en tu hogar para reflejar
la armonía y por supuesto tratando de agradar a tu invitado por
quien te esmerarías en cada detalle.
Pero
detengámonos unos segundos; no es un invitado más, se trata de
Dios. Es nuestro Padre, va a entrar en el espacio donde tu acostumbras
descansar, leer, llorar; entrará en el lugar donde alguna vez
pensaste que nadie conocería.
Dios
entrará con su infinita calma y bondad a tu casa. Seguro se sentará
y te escuchará. Le ofrecerás lo mejor de acuerdo a tus posibilidades
y después de tanto amor pensarás:
NO
SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA
El
pensamiento anterior es el resultado de una experiencia real.
A nuestro hogar han llegado un par de ángeles, mensajeras del
amor. Ellas son muestra de cuánto se puede amar a Dios hasta entregar
sus vidas completas.
Dos hermanas religiosas han aceptado la invitación y se han quedado
unos días en nuestro hogar. Sin duda con su presencia dan paz
y bien.
Seguro
que el telegrama del que hablé al principio llegó y Dios nos pidió
hospedaje.
Mientras
escribo es media noche y mi corazón se llena de un gozo muy particular
y escucho dentro de mí la frase :
NO
SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA
Indudablemente
Dios está aquí con nosotros y personalmente le digo:
PERO
UNA PALABRA TUYA BASTARÁ PARA SANAR MI ALMA.
|