COVERS
Y PRÉSTAMOS EN LA MÚSICA CATÓLICA
Hay
dos problemas que afectan la pureza y la belleza
de la música cristiana culta o popular, litúrgica
o de inspiración religiosa. La primera la
utilización continua de covers o en otras
palabras, el reencauche de la música tradicional
con ritmos y sonidos modernos; y en segundo lugar
el continuo uso de préstamos o sustratos
de la música profana a la música cristiana.
En
el primer caso, algunas inquietudes técnicas
que tienen los artistas cuando inician un proceso
de grabación musical religioso son: ¿
Grabo temas religiosos conocidos o inéditos?
¿Con el repertorio seleccionado podré
recuperar la inversión de la producción
discográfica?
Algunos
creen que no deben iniciar con temas inéditos,
porque primero se tienen que "dar a conocer"
con temas aprobados y entonados por el pueblo cristiano.
Esta idea de los covers obedece más a una
sociedad capitalista que ve el arte como un bien
de consumo y que ha perdido el verdadero sentido
evangelizador de la música religiosa. Este
criterio económico que muchos anteponen frente
a la búsqueda de la autenticidad musical
y al gozo que da cantarle a Dios con una voz propia,
con un estilo y una personalidad que identifique
el artista en un mundo tan comercial y tan desafiante
como el nuestro, no es sino una muestra de miedo,
duda y desconfianza ante el Poder de Dios, que escucha
con agrado nuestra alabanza cuando se hace de corazón.
En
este sentido, Guillermo Acosta Barbosa expresaba
"hay poca iniciativa de muchos grupos de no
componer, si no de seguir cantando "covers",
sin salir de los mismos cantos de eternidades".
Hoy vemos como de una melodía tradicional
existen diferentes versiones de artistas, en variados
ritmos y arreglos sonoros.
Sin
embargo, debo subrayar que hay artistas que graban
covers no por un interés comercial, sino
por el valor textual y musical de los cantos que
interpretan con gran propiedad y que han movilizado
su corazón.
Además,
por conservar y valorar los temas que se han quedado
en la memoria cristiana y que hacen parte del inmenso
patrimonio artístico de la Iglesia Católica.
Como vemos, son motivaciones de covers diferentes,
pero finalmente no dejan de ser solamente interpretaciones,
versiones diferentes de una misma melodía.
En
Segundo lugar, otro factor que daña la pureza,
la belleza y la originalidad musical religiosa es
la continua mezcla de la " música
de Dios y la música del mundo",
como las llaman hoy .
"El
origen dudoso y ciertamente mundano" de
algunas obras musicales utilizadas en la liturgia
como lo menciona Pedro Guerrero, es un hecho que
se viene repitiendo desde el renacimiento. Una de
estas manifestaciones es la parodia musical, una
práctica que utiliza melodías populares,
o clásicas del momento y le adapta un texto
religioso. Entre las parodias renacentistas podemos
distinguir la misa L´Homme Armé, e
incluso ciertas misas de esa época se atrevieron
a llevar el título de canciones populares,
como A la sombra de un zarzal y Princesa de Amorío.
Mezclas que ocasionaron un ambiente crítico
para el arte musical, para la liturgia de la Iglesia
y que fueron censuradas por la jerarquía
eclesiástica.
Más
adelante, podemos distinguir otras mezclas en el
período romántico. Por ejemplo, Schumanm
compuso su gran Réquiem, inspirado en el
Fausto de Goethe. Igualmente del mismo período,
se reconoce el Ave María de Franz Schubert,
una obra que adaptó un texto cristiano a
una melodía popular que el mismo compositor
le había dedicado a una amiga.
Otra
mezcla que sacraliza la música profana, las
podemos identificar en la Sinfonía Fantástica
de Berlioz compuesta en 1830 y que incluyó
el Dies Irae. Al igual que en algunos fragmentos
del Parsifal de Richard Wagner. Obras que adquirieron
un aire casi religioso debido a su lenguaje, a su
intención y a sus tiempos lentos.
Por
otra parte, la música cristiana también
sufre ayer como hoy una desacralización,
debido al uso indebido de tecnicismos musicales
que dominan el panorama artístico del momento.
El resultado son obras religiosas frías,
carentes de un profundo sentimiento y de un contenido
espiritual. En la música culta se puede citar
el Stabat Mater dolorosa de Rossini, composición
romántica que refleja un espíritu
más musical, que cristiano
Y
retomando las parodias, hoy también tenemos
muchas adaptaciones y sobre todo mezclas de estilos
profanos en la música popular cristiana.
El "Santo" con la musica de "Help"
de los Beatles, o el "Padre Nuestro"
con la melodía de Paul Simon "The
Sound of Silence", según lo anotaba
Fernando Delgado, son algunos ejemplos.
En
consecuencia, vemos que hoy coexisten las obras
puras en su forma y contenido, con las obras parodias
construidas sobre textos, melodías o estilos
profanos preexistentes, porque finalmente las melodías
se quedan grabadas en la memoria colectiva de los
fieles y para los fieles con poca o ninguna formación
musical, basta el sentimiento hacia la obra sin
importar su procedencia.
Es
indudable que los continuos préstamos que
usamos los músicos entre la música
secular y la música cristiana, alteran la
sensibilidad artística de los compositores
ante lo divino, influyen de una u otra forma en
los gustos estéticos de los católicos
y reflejan la falta de innovación en la producción
de las obras religiosas. Podemos asegurar que cada
momento musical que vivimos, debe ser objeto de
estudio y de renovación para cada uno de
nosotros como artistas y para la Iglesia Católica.
Si
tienes algún comentario lo puedes enviar
a la Familia musical CONTACTO: Ocba@epm.net.co