CRISTOMANIA
 
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Febrero del 2003

"EL ARTISTA SOLIDARIO"

"SEREMOS RECONOCIDOS COMO DISCÍPULOS DE CRISTO POR EL AMOR QUE DAMOS A LOS DEMÁS"

Dentro de nuestra vida musical misionera recuerdo con afecto a muchos que nos han acogido en sus hogares en diferentes partes, pero entre ellos, no se me olvida el amor que recibimos de dos familias romanas cuando fuimos a cantar al III Encuentro Mundial de las Familias con el Santo Padre. Fue un momento en el cual sentimos la gracia y el amor de Dios a través de la familia Castellucci y la familia Mancinelli. Ellos compartían con nosotros lo que tenían como verdaderos hermanos en Cristo.

Por tal motivo hoy quiero hacer una reflexión acerca de la solidaridad y la caridad cristiana que son una expresión de nuestro encuentro personal con Dios.

El amor que podamos dar a los demás, es lo único que prueba que somos amados por Dios. La construcción del Reino de Dios nos convoca a superar las barreras creadas por las clases sociales, las barreras geográficas, las denominaciones de los grupos artísticos y los movimientos dentro de nuestra misma religión... De nada nos sirven las grabaciones, los conocimientos musicales, los viajes, la tecnología que usamos, si realmente no existe un compromiso con los demás. La música que cantamos y lo que hacemos por los demás se devuelven como el eco. Recibimos el eco de nuestra voz y de nuestras acciones.

¿Eres generoso con tu trabajo artístico? ¿Te has sacrificado 100% por el otro? Ya muchos músicos de Dios hemos compartido como vivimos problemas financieros para poder cubrir las deudas que traen las producciones artísticas y hasta algunos sacrificamos la familia y las comodidades de salud, alimento, entre otros, por cantarle Dios y por predicar la Buena Nueva. Pero nos anima el saber que "Dios ama al que da con alegría".

Jesús se presenta ante nosotros de muchas formas, ¿Le has respondido? ¿Le has ayudado a aquellos que lo necesitan? A veces lo que creas más insignificante puede cambiar la vida de otro.

Vicente Morales le decía a la comunidad musical "ayudémonos todos, a hacer lo que Él nos pide". No hace falta una catástrofe natural, o un acto de terrorismo, o un acontecimiento especial como lo narraba al comienzo para practicar la caridad. Lo podemos hacer todos los días con nuestros amigos, nuestra familia, nuestros vecinos, con los compañeros de trabajo, en fin con toda la gente que nos rodea; así es como predicamos con ejemplo.

Igualmente, como comunidad católica no nos olvidemos de intercambiar ideas ante cualquier acontecimiento, para descubrir juntos los valores más importantes de nuestro que-hacer evangelizador musical.

Es triste ver como en muchos casos cada artista trata de salir adelante solo, como una rueda suelta, a la deriva. Estos músicos crecen en una posición egoísta diciendo "mi ministerio", " mis músicos", " mi banda", " mi gente", viendo cada uno por sus problemas y proyectos, sin preocuparse por los demás, sin darse a la sociedad. Empecemos por conocer a los demás grupos, de acercarnos y de ayudarnos mutuamente como comunidad artística de Dios.

No nos dejemos absorber por el trabajo diario, no nos de pena o miedo darnos a los demás, abrir nuestro corazón a los demás. Dar, dar y dar , solo de esta manera olvidamos el amor propio para entregarnos al servicio de Dios y del otro. Con pequeñas manifestaciones de amor a Dios y a los demás podemos desterrar el odio y el egoísmo que nos rodea logrando la convivencia fraterna.

Muchos hemos experimentado el amor de Dios a través del hermano y de otro lado, muchos también hemos sentido la alegría de servir y de donarnos a los demás de otras maneras.

Querido músico de Dios, ilumina tu vida cristiana con la solidaridad, el servicio y la alegría. Cuando eres solidario haces el bien y creces con tu hermano que trabaja con el mismo instrumento, de esta manera crecemos todos musical y espiritualmente.

Entre muchas formas, puedes ser solidario si:

Si le das la mano a tu hermano más necesitado con los frutos que obtienes del arte musical.

Si escuchas y respondes generosamente a la voz de tu hermano que te pide ayuda.

Si sabes leer, interpretar y cantar los hechos que afligen tu entorno local y mundial.

Si te comunicas con el alma, con la fuerza que da solo el Espíritu de Dios. Si eres tú el que suena a través de tu voz o de los instrumentos, para llevar vida y amor a quien lo necesita.

Si sientes y comprendes el dolor del otro como algo propio, además de expresarlo en tu música.

Si eres la voz que canta la verdad por los humildes, por aquellos que no se pueden expresar. Si denuncias y condenas las injusticias.

Si te dejas tocar por una obra artística y por su mensaje de esperanza, amor y paz.

Si das placer y alegría con lo haces.

Si tienes algún comentario lo puedes enviar a la Familia musical CONTACTO: Ocba@epm.net.co

cristomania10@hotmail.com



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