"EL
ARTISTA SOLIDARIO"
"SEREMOS
RECONOCIDOS COMO DISCÍPULOS DE CRISTO POR
EL AMOR QUE DAMOS A LOS DEMÁS"
Dentro
de nuestra vida musical misionera recuerdo con afecto
a muchos que nos han acogido en sus hogares en diferentes
partes, pero entre ellos, no se me olvida el amor
que recibimos de dos familias romanas cuando fuimos
a cantar al III Encuentro Mundial de las Familias
con el Santo Padre. Fue un momento en el cual
sentimos la gracia y el amor de Dios a través
de la familia Castellucci y la familia Mancinelli.
Ellos compartían con nosotros lo que tenían
como verdaderos hermanos en Cristo.
Por
tal motivo hoy quiero hacer una reflexión
acerca de la solidaridad y la caridad cristiana
que son una expresión de nuestro encuentro
personal con Dios.
El
amor que podamos dar a los demás, es lo único
que prueba que somos amados por Dios. La construcción
del Reino de Dios nos convoca a superar las barreras
creadas por las clases sociales, las barreras geográficas,
las denominaciones de los grupos artísticos
y los movimientos dentro de nuestra misma religión...
De nada nos sirven las grabaciones, los conocimientos
musicales, los viajes, la tecnología que
usamos, si realmente no existe un compromiso con
los demás. La música que cantamos
y lo que hacemos por los demás se devuelven
como el eco. Recibimos el eco de nuestra voz y de
nuestras acciones.
¿Eres
generoso con tu trabajo artístico? ¿Te
has sacrificado 100% por el otro? Ya muchos
músicos de Dios hemos compartido como vivimos
problemas financieros para poder cubrir las deudas
que traen las producciones artísticas y hasta
algunos sacrificamos la familia y las comodidades
de salud, alimento, entre otros, por cantarle Dios
y por predicar la Buena Nueva. Pero nos anima el
saber que "Dios ama al que da con alegría".
Jesús
se presenta ante nosotros de muchas formas, ¿Le
has respondido? ¿Le has ayudado a aquellos
que lo necesitan? A veces lo que creas más
insignificante puede cambiar la vida de otro.
Vicente
Morales le decía a la comunidad musical "ayudémonos
todos, a hacer lo que Él nos pide".
No hace falta una catástrofe natural, o un
acto de terrorismo, o un acontecimiento especial
como lo narraba al comienzo para practicar la caridad.
Lo podemos hacer todos los días con nuestros
amigos, nuestra familia, nuestros vecinos, con los
compañeros de trabajo, en fin con toda la
gente que nos rodea; así es como predicamos
con ejemplo.
Igualmente,
como comunidad católica no nos olvidemos
de intercambiar ideas ante cualquier acontecimiento,
para descubrir juntos los valores más importantes
de nuestro que-hacer evangelizador musical.
Es
triste ver como en muchos casos cada artista trata
de salir adelante solo, como una rueda suelta, a
la deriva. Estos músicos crecen en una posición
egoísta diciendo "mi ministerio",
" mis músicos", " mi banda",
" mi gente", viendo cada uno por sus problemas
y proyectos, sin preocuparse por los demás,
sin darse a la sociedad. Empecemos por conocer a
los demás grupos, de acercarnos y de ayudarnos
mutuamente como comunidad artística de Dios.
No
nos dejemos absorber por el trabajo diario, no nos
de pena o miedo darnos a los demás, abrir
nuestro corazón a los demás. Dar,
dar y dar , solo de esta manera olvidamos el amor
propio para entregarnos al servicio de Dios y del
otro. Con pequeñas manifestaciones de amor
a Dios y a los demás podemos desterrar el
odio y el egoísmo que nos rodea logrando
la convivencia fraterna.
Muchos
hemos experimentado el amor de Dios a través
del hermano y de otro lado, muchos también
hemos sentido la alegría de servir y de donarnos
a los demás de otras maneras.
Querido
músico de Dios, ilumina tu vida cristiana
con la solidaridad, el servicio y la alegría.
Cuando eres solidario haces el bien y creces con
tu hermano que trabaja con el mismo instrumento,
de esta manera crecemos todos musical y espiritualmente.
Entre
muchas formas, puedes ser solidario si:
Si
le das la mano a tu hermano más necesitado
con los frutos que obtienes del arte musical.
Si
escuchas y respondes generosamente a la voz de tu
hermano que te pide ayuda.
Si
sabes leer, interpretar y cantar los hechos que
afligen tu entorno local y mundial.
Si
te comunicas con el alma, con la fuerza que da solo
el Espíritu de Dios. Si eres tú el
que suena a través de tu voz o de los instrumentos,
para llevar vida y amor a quien lo necesita.
Si
sientes y comprendes el dolor del otro como algo
propio, además de expresarlo en tu música.
Si
eres la voz que canta la verdad por los humildes,
por aquellos que no se pueden expresar. Si denuncias
y condenas las injusticias.
Si
te dejas tocar por una obra artística y por
su mensaje de esperanza, amor y paz.
Si
das placer y alegría con lo haces.
Si
tienes algún comentario lo puedes enviar
a la Familia musical CONTACTO: Ocba@epm.net.co