"POR
INICIATIVA PROPIA O POR OFICIO"
(1 - Corintios 9 17-18)
Voy
a referirme a un aspecto de la existencia, que toca
la realidad actual del músico de Dios. Una
dimensión social que quisiera abordar desde
un punto de vista humano y cristiano. El trabajo
remunerado musical religioso.
La
remuneración en especie o dinero y la misión
evangelizadora musical.
Unos
piensan que el trabajo musical religioso remunerado
es un pecado, como lo expresaba un sacerdote a la
comunidad católica musical de la red. Pecado
porque los que reciben una paga están cometiendo
simonía e idolatría.
"La
simonía se define como la compra o venta
de cosas espirituales". Palabra que se
deriva de Simón el Mago, quien quiso comprar
el poder espiritual del que vio dotado a los apóstoles
y al que Pedro le respondió: " Vaya
tu dinero a la perdición y tú con
él, pues has pensado que el don de Dios se
compra con dinero" (Hechos 8,28)
El
sacerdote llamaba la atención porque muchos
artistas ya se creen los amos y señores de
los bienes espirituales en sus comunidades. Y anotaba
las siguientes expresiones usadas por algunos artistas
como: "mi ministerio, mis seguidores, mis
músicos para confirmar este hecho"...
Además, hacía un llamado por la cantidad
de seminarios, congresos, eventos musicales religiosos
que se promovían en los medios, según
su parecer con fines lucrativos, más que
por evangelizar. En ese sentido, recordaba que no
se podía servir a Dios y al dinero, porque
caemos en la falta grave de la idolatría.
El
religioso concluía que la evangelización
musical debía ser gratis, pues tiene su fuente
en Dios. Si "gratis lo recibisteis, dadlo
gratis" ( Mateo, 10, 8).
Y
recordaba que lo único a lo que tienen derecho
los músicos que le cantan a Dios es a la
alimentación así como la comunidad
cristiana les daba de " comer y de beber a
los apóstoles que iban de visita, al igual
que atendía a la mujer creyente que viajaba
con ellos.
De
acuerdo con lo anterior: ¿Como formar nuestra
conciencia? ¿Es pecado cobrar por los servicios
y/o productos musicales religiosos? ¿Debemos
renunciar como servidores musicales de Cristo a
ser mantenidos por la Iglesia?
Es
verdad que algunos evangelizadores musicales perdieron
su espíritu y su misión debido a que
manejan su ministerio musical como un negocio personal,
en beneficio de sus propios intereses. Han hecho
de la música cristiana católica o
protestante, una empresa en la cual no ven al hermano
como un alma para Dios, sino como el cliente, el
" target", o el "público
objetivo" de sus productos musicales religiosos.
Caso que va en contra del primer mandamiento de
Dios.
Generalización
a la cual los músicos católicos se
pronunciaron dignificando su trabajo y exponiendo
su condición económica y social. Así
se diferencian los artistas que dedican su tiempo
completo o parcial a la evangelización y
los que cantan gratis al Señor o "donantes"
como los llama el productor Albert Coppo. Todos
con preocupaciones de la vida cotidiana y con muchos
sacrificios para cubrir sus necesidades primarias.
En
consecuencia, haré una breve referencia a
estas condiciones que viven hoy los artistas:
A
los primeros, los que dedican su tiempo completo
o parcial como evangelizadores musicales a cambio
de una remuneración en especie o dinero:
Si
nuestro trabajo sagrado consiste en cantarle al
mundo la esperanza y la verdad de Cristo, ¿Será
pecado recibir un salario, una remuneración,
o una paga para nuestro sustento y para revertirlo
en bien de los demás?
En
la 1ª Carta a los Corintios San Pablo dice:
"¿ No saben que los que sirven en el
templo comen lo que fue sacrificado en el templo?
Y los que sirven al altar, ¿No reciben su
parte del altar? Del mismo modo, el Señor
ha ordenado a los que anuncian el Evangelio que
vivan también del evangelio". 1. Corintios
9 (13-14)
Es
claro que muchas comunidades se preocupan por mantener
materialmente a sus músicos y de darles una
formación espiritual y musical de acuerdo
con las circunstancias y el ambiente de cada tiempo
y lugar, pero otras no poseen los recursos.
Según
la historia de la música, desde el período
barroco la Iglesia ha fomentado abiertamente la
presencia permanente de coros, grupos, y orquestas
en sus celebraciones religiosas con el fin de atraer
y conmover a sus fieles.
En
la actualidad la mayoría de templos tienen
sus ministros y ministerios de música, a
los cuales les aseguran un sustento económico
a cambio de cantar durante las diferentes manifestaciones
religiosas.
E
igualmente desde principios del siglo XVIIII vivimos
el auge de los conciertos de música religiosa
fuera del templo, primero en toda Europa y hoy en
todo el mundo. Conciertos creados inicialmente para
disfrutar de la música sacra cuando se cerraba
la ópera durante el calendario litúrgico
en la época de la Semana Santa y hoy como
una forma eficaz de evangelizar la cultura.
Todavía
hay quienes se escandalizan porque un músico
de Dios cobra - ya sea poco, o mucho- por sus servicios
o sus productos, puesto que ignoran los altos costos
que conlleva realizar cada proyecto musical, o adquirir
los recursos técnicos... entre otros.
Retomando
las palabras de San Pablo si los músicos
de Dios "siembran riquezas espirituales,
¿Será mucho que cosechen los recursos
materiales" para su subsistencia"?
Hemos visto con alegría que cuando el artista
de Dios difunde los bienes espirituales con amor,
fe, voluntad y razón; cuando hace honor al
Señor con un trabajo austero y honrado; cosecha
los recursos necesarios para desarrollar sus obras,
confirmando las palabras de Cristo: " Buscad
primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas
se os darán por añadidura" (
Mat, 6,33)
No
obstante, San Pablo hace mención a estos
músicos cuando afirma que si se cobra por
anunciar el evangelio no tendría ningún
mérito porque lo estaría haciendo
"por obligación". Es decir,
se estaría "cumpliendo con un oficio",
con un trabajo.
En
este caso, ¿La música no es un uso
del mundo, un trabajo más del hombre? Al
cumplir con este trabajo, bendito y sagrado, que
Dios nos regala no estamos colaborando en la "Obra
de Dios" "en el perfeccionamiento
de su creación" ( TRABAJO. 378 Catecismo
de la Iglesia Católica).
¿Acaso
con el trabajo musical religioso no estamos desarrollando
los talentos que el Señor nos regala para
bien de todos?
¿Acaso
cuando cantamos con amor a Dios, no estamos sirviendo
a Cristo y a nuestros hermanos?
La
Biblia nos habla de comer y de vivir del evangelio,
pero describe... ¿Cómo obtenemos los
alimentos, el vestido, el techo? No, porque el que
conoce a Dios no se preocupa por esas cosas. Porque
nuestro Padre sabe que necesitamos todo eso".
Mateo 6 ( 25-33)
Bach,
quien influyó en toda la música occidental,
dejó un legado de 189 corales, 196 cantatas
religiosas, 25 cantatas profanas, 7 motetes, 5 misas,
2 pasiones, 3 oratorios, entre otros. Sus obras
son el reflejo de su interior, son la expresión
de su fe y de su amor a Cristo, pero también
son el producto del deber con su trabajo musical,
del cumplimiento de un oficio digno.
Para
terminar la reflexión sobre los músicos
de Dios de tiempo completo, o parcial remunerados,
debo advertir que la música es una profesión
como cualquier otra que requiere estudio, tiempo
y recursos económicos que sólo se
adquieren mediante el trabajo y en la cual el artista
puede formar la virtud de la solidaridad. Y "la
solidaridad se manifiesta en primer lugar en la
distribución de bienes y en la remuneración
del trabajo". Catecismos de la Iglesia
Católica 1940.
Por
otra parte, tenemos a los músicos "donantes",
que cantan gratis, o a los que cantan "por
iniciativa propia". Músicos benditos
de Dios que renuncian a los derechos que les da
el evangelio, de ser mantenidos por la Iglesia.
Esta es una muestra de desprendimiento que hoy muchos
cubren con otros trabajos - arquitectos, médicos,
ingenieros, educadores, publicistas, comunicadores...
- para sostener a su familia. Así, como trabajó
San Pablo por un tiempo fabricando tiendas de campaña
y predicando la palabra de Dios. ( Leer hechos 18,3).
Cuando
la donación musical es sincera, es realmente
una ofrenda ante los ojos de Dios. Hablo de sincera,
porque muchos regalan su trabajo y caen en faltas
graves contra Dios, porque su intención es
quitarle el puesto al hermano que está en
x capilla, por envidia, o por obtener reconocimiento
humano. Pero, cuando los músicos cantan el
evangelio verdaderamente gratis... ¡¡Felices
porque no se dejan "impresionar por las promesas
del mundo, sino que gastan su vida en una labor
artística muchas veces ingrata, y perseveran
como si vieran lo que todavía no se puede
ver"!!! ( Heb 11,27)
Queridos
hermanos son dos opciones: cantar gratis sin esperar
recompensa, o cantar la palabra de Dios valiéndome
de los derechos que reconoce el evangelio. Leer
1. Corintios 9 (1-23)
Hermanos
renovemos el don que recibimos de Dios. Oremos para
que Dios nos de el discernimiento de la realidad
económica y social que vive el músico
de Dios para encarnarse en ella como verdaderos
ministros de Jesucristo. Que el Espíritu
Santo nos ayude a perseverar en nuestra opción
de vida musical como un medio de comunicación
para nuestro encuentro con Dios. Que su espíritu
nos fortalezca y nos de un buen juicio. Que el Espíritu
Santo nos ayude a valorar nuestro trabajo día
a día.
Finalmente,
lo que hagamos, hagámoslo "todo para
Gloria de Dios" como decía San Pablo.
"Dios no hace diferencia entre las personas,
sino que acepta a todo el que lo honra y obra justamente
sea cual sea su raza" 10 ( 34-35), su condición
económica y social. O sino, fijémonos
como el Señor sanó a Zaqueo, recaudador
de impuestos y resucitó espiritualmente a
Pablo, el perseguidor.
Queridos
hermanos debemos ser transparentes y vivir en la
austeridad como buenos cristianos. Pongamos "nuestra
confianza en Dios y no en el dinero" (Lc,
12,22; 16,13). Si tu ves que alguien cae con su
trabajo musical religioso en la simonía,
o en la idolatría, hazle ver su falta con
"espíritu de bondad". Oremos
unos por otros para no caer en tentación.
Un
abrazo fraterno para todos mis hermanos que trabajan
cantándole a Dios y a su pueblo. Que nuestro
gran modelo de trabajo y defensor de esta noble
causa artística evangelizadora sea siempre
Cristo, nuestro Señor. En comunión,
Olga Cecilia.
Si
tienes algún comentario lo puedes enviar
a la Familia musical CONTACTO: Ocba@epm.net.co