CRISTOMANIA
 
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Enero de 2002

"La piratería tocó a la música católica"

"Olguita, la empresa se quebró y quiero arreglar las cosas de la mejor forma posible con Ustedes y con todos los proveedores". Esto me dijo don Guillermo Arangure, propietario de una distribuidora de discos en Medellín y Colombia, el cual distribuyó nuestra música religiosa en sus puntos de venta durante 4 años.

"Surtidiscos" fue una distribuidora discográfica que salió afectada debido a la piratería, a la recesión económica del país y a los malos manejos administrativos, de acuerdo con la historia que nos relató don Guillermo.

Días después, me encontré con Alvaro Sánchez, Director Artístico de una empresa fonográfica colombiana reconocida y nos contó cómo lo habían despedido, después de 10 años de trabajo. Seguidamente, mirando al frente del centro comercial donde estábamos ubicados, expresó con preocupación: "¡Esta piratería está acabando con todo!!... vea ese chuzo". Era un vendedor con todo tipo de discos compactos ilegales.

Según Orlando Parra Castro, presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores (Asincol) en Colombia, este flagelo tiene le 50% del mercado y sigue ascendiendo; en el Salvador, la piratería se quedó con el mercado del disco y hasta compró las empresas legales que existían hace 20 años; y en el Perú un 80% de la industria discográfica es manejada por los piratas... El vocero de Asincol explicó que "en todo el mundo, y en América Latina, las ventas bajan entre un 28% y un 30% y la piratería crece al 25% anual". (El Colombiano, Medellín domingo 11 de noviembre de 2001).

La piratería es una realidad que acaba con el trabajo de los productores, de los editores, de los publicistas, de los compositores, de los artistas y de un sinnúmero de gente que lucha por su subsistencia. A causa de la piratería, los productores han bajado la utilización de sus plantas, y los intérpretes y autores han dejado de recibir sus regalías.

El que compra un disco pirata, no sabe que contribuye al desempleo, al quiebre de empresas grandes o pequeñas y al cierre de establecimientos, en forma directa o indirecta.

La piratería ha tocado toda la música, hasta la música religiosa. Se copia la música que más vende y entre los artistas afectados está Martín Valverde, quien en el último concierto que ofreció en Medellín dijo, "que podían piratear sus discos, pero que no podían copiar la unción".

Algunos artistas católicos son indiferentes a la piratería o no creen en ella, como afirmó Jessica de "riosent" - e-mail del viernes 24 de agosto de 2001-. Otros argumentan que si el canto es para Gloria de Dios y para pescar almas, los piratas pueden copiar la música todas las veces que quieran. Y los amigos de la tecnología, opinan que para qué comprar discos, cuando hay nuevas formas de escuchar y de grabar música, como el mp3 y la Internet, entre otros medios de comunicación.

Para concluir, puedo asegurar que este problema nos toca a todos. Si queremos apoyar y promover la industria discográfica católica y a los artistas que evangelizan a través de la música, sólo debemos preferir los productos originales.

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