"CRITERIOS
PARA VALORAR LA MÚSICA RELIGIOSA"
¿Cómo
saber si una canción es inspirada por el
Espíritu Santo?
¿Cómo
afirmar si un autor, compositor o intérprete
está ungido por Dios?
Hace
unos días me escribió un joven diciendo
que la música católica carecía
de unción y que solo escuchaba música
protestante. Por otra parte, otro joven se cuestionaba
si existía un unciómetro para valorar
y para medir la música católica, porque
su trabajo musical no lo habían seleccionado
en una distribuidora católica.
En
el primer caso, me llamó profundamente la
atención porque revela un desconocimiento
del inmenso tesoro artístico y espiritual
de nuestra música católica y en el
segundo, es imposible medir con la racionalidad
humana la espiritualidad del músico de Dios
y de sus obras. Lo primero que llega a nuestros
oídos es la forma musical y las letras que
expresan mediante el arte musical lo que está
por encima del entendimiento humano.
Por
lo anterior, quiero reflexionar desde mi pequeño
punto de vista, qué aspectos debemos tener
en cuenta para valorar e interpretar con todos los
sentidos, la mente y el corazón la música
religiosa.
En
mi concepto, hay tres partes que conforman una obra:
La parte musical, la textual y la espiritual. Las
tres partes son diferentes y conforman una unidad.
Las tres partes se combinan simultáneamente.
Sin ellas es imposible hacer una lectura completa
e inspirada de la música de Dios.
La
música católica ese universo sonoro,
con todas las posibilidades que tiene el hombre
para combinar ritmos, melodías, armonías,
es un mar hoy enriquecido por el sentir, la fe y
el conocimientos de cada autor. No obstante, hoy
se pueden observar dos polos en la música
católica:
Una
música virtuosa, bien elaborada por profesionales
de la música que han regresado al pasado,
al gregoriano puro, a Palestrina... pero cuya interpretación
carece de vida espiritual y otra música espiritual
que nace en las formas populares y folclóricas,
pero que apenas comienza esa búsqueda de
una estética y de una mayor calidad artística,
a partir del Concilio Vaticano II.
La
música virtuosa, como en las palabras, sin
el Espíritu de Dios sería igual que
un cuerpo muerto. Así podemos observar obras
religiosas frías, llenas de tecnicismos,
de experimentaciones artísticas y cuyo lenguaje
carece de vida , carece de la fuerza y de la inspiración
de Dios. O en los autores, compositores o intérpretes
encontramos músicos que cantan por el placer
de cantar, tocan por el placer de tocar, pero que
no tienen su vida, su mente, su cuerpo y su corazón
orientado hacia Dios.
Y
de otro lado, es lógico pensar que sin la
envoltura que es la música, sin la forma
que es lo primero que llega a nuestros sentidos,
también es imposible llevar un mensaje eficaz
evangelizador. En la actualidad existen muchos artistas
buscando el equilibrio, que solo da Dios. Suprema
armonía sonora y espiritual.
De
igual manera, es difícil valorar la música
religiosa, más aún, cuando existe
una explosión de géneros musicales,
de tendencias. Cuando cada persona tiene gustos,
una historia musical y una experiencia en la fe
que lo identifica con algunos ritmos, gustos, sonidos,
entre otros. Ya hay tantos estilos como músicos,
tantos sonidos, tantas opciones musicales religiosas,
que se debe guardar la tolerancia y respetar la
diferencia del otro.
En
la parte musical, el talento artístico debe
estar unido al carisma, a la fuerza que da 9el Espíritu
Santo. Ahora bien, "en atención a tu
conciencia" si crees que tu música es
profesional, es bien elaborada y es un don de Dios
que le ofreces de corazón a nuestro Señor
Jesucristo ¿Quién podría criticarla?
Sigue cantando, escribiendo, componiendo para El,
aunque a los hombres tu música no les suene
por los criterios terrenales que manejan en el momento.
Es
a Dios a quien tenemos que agradar. El fin de la
música religiosa no es buscar nuestros propios
intereses, sino el del otro para que se salve. Aunque
sea a tus amigos, en tu comunidad, en tu trabajo,
alguien te escuchará.
En
la parte textual sabemos que hay canciones escritas
en verso o en prosa, bíblicas, o de inspiración
religiosa que llevan un mensaje. Un mensaje que
hay que estudiar para comprender. En la unidad de
una obra, tanto en su parte escrita, como musical,
siempre se distingue un sentido literal de lo que
el autor quiso decir o afirmar y un sentido espiritual
en la que se Dios se manifiesta a través
de las palabras del autor.
En
el sentido literal las palabras transmiten un significado
que hay que leer de acuerdo con el contexto cultural,
histórico, religioso, económico y
social del hombre.
En
el sentido espiritual las letras deben estar alimentadas
por la Palabra de Dios, para que el soplo del Espíritu
Santo haga de ellas unas letras vivas. Letras escritas
ya "no con tinta, sino con el Espíritu
de Dios viviente" (2 Corintios 3,3) . Letras
cuyo lenguaje tocan las fibras más íntimas
del corazón de los hombres para transformarlos.
En
este sentido, quienes escuchan descubren, por la
gracia del Espíritu Santo, una realidad tangible
a los oídos del hombre, una presencia divina.
Así encontramos hombres que escriben con
la razón y la voluntad, pero a su vez dejan
ver en sus letras almas enamoradas de Dios, que
enseñan a amarlo a través de la música
que El les regaló.
La
espiritualidad es el eje transversal de la música
religiosa, Dios es el centro, el motor, la inspiración
de toda obra que realiza el hombre. Pero, ¿
Cómo saber si una canción es inspirada
por el Espíritu Santo?
En
cierta ocasión en un festival de la canción
católica realizado en Medellín, uno
de los jurados decía que sentía la
unción del artista, porque su piel "se
ponía como de gallina", o se le ponían
lo pelitos de punta. Una apreciación subjetiva
que solo tiene en cuenta el efecto que produce el
intérprete y la obra en los sentidos. Un
juicio valorativo que se queda en el nivel sensitivo
de la apreciación musical, en los sentimientos
que pueda generar. Cuando la música religiosa
también instruye en la doctrina, porque relata
historias, cuenta hechos que suceden para ejemplo
nuestro- (1 Corintios 10,11) y en último
grado lleva a la contemplación de Dios, "sana
y santifica al que canta, y se hace evangelizadora
de los que la oyen".
No
podemos reducir la unción a algo externo,
o a los gustos musicales que dominan el panorama.
Quisiera recordar que en la música católica
existieron muchos hombres inspirados musical y espiritualmente
por Dios y que en su tiempo fueron incomprendidos
por los hombres. Hay cosas que Dios oculta a los
oídos, al tacto, al gusto y a los ojos de
los hombres. Solo Dios conoce el corazón
de los hombres e inspira sus obras. Bach por ejemplo,
uno de los padres de la música Occidental
componía una cantata cada semana por encargo,
para cumplir con su trabajo. Tuvo varias esposas,
y era protestante. ¿Quién puede juzgar
si Bach no fue ungido o si sus obras no fueron inspiradas
por el Espíritu de Dios? ¿O quién
asegura que un Aleluya de Haëndel cantado en
todo el mundo, no tiene el sello del Espíritu
Santo?
Creo
que el tiempo nos ha dado la respuesta. Definitivamente,
fueron autores y compositores llenos de una inspiración
divina, a pesar de sus debilidades humanas o de
escribir, en algunos casos, para cumplir con un
compromiso religioso, económico y social.
Fueron hombres que Dios eligió y de los cuales
se valió para hablarle a la humanidad a través
del arte representativo de una época. Hombres
que Dios usó con todas sus facultades y talentos
para dejar en el mundo sonoro y por escrito, lo
que solo El quiso.
Para
concluir, todos los cristianos católicos
somos ungidos por la gracia del bautismo y de la
confirmación, las canciones que llevan la
palabra de Dios cantada, "dicen lo mismo a
todos, más no obran lo mismo en todos";
porque es El "quien por dentro la verdad enseña,
quien los corazones escudriña, los pensamientos
penetra, las acciones inspira, dando a cada uno
lo que le place". La Imitación de Cristo
página 287.
Oremos
para que el Espíritu Santo ilumine la inteligencia
de los hombres que evangelizan a través del
arte, para que abrace nuestros corazones y nos enseñe
cada día más a servirle a través
de los dones y de los talentos musicales que Dios
nos regaló.
Si
tienes algún comentario lo puedes enviar
a la Familia musical CONTACTO: Ocba@epm.net.co