CRISTOMANIA
 
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Diciembre del 2002

"CRITERIOS PARA VALORAR LA MÚSICA RELIGIOSA"

¿Cómo saber si una canción es inspirada por el Espíritu Santo?

¿Cómo afirmar si un autor, compositor o intérprete está ungido por Dios?

Hace unos días me escribió un joven diciendo que la música católica carecía de unción y que solo escuchaba música protestante. Por otra parte, otro joven se cuestionaba si existía un unciómetro para valorar y para medir la música católica, porque su trabajo musical no lo habían seleccionado en una distribuidora católica.

En el primer caso, me llamó profundamente la atención porque revela un desconocimiento del inmenso tesoro artístico y espiritual de nuestra música católica y en el segundo, es imposible medir con la racionalidad humana la espiritualidad del músico de Dios y de sus obras. Lo primero que llega a nuestros oídos es la forma musical y las letras que expresan mediante el arte musical lo que está por encima del entendimiento humano.

Por lo anterior, quiero reflexionar desde mi pequeño punto de vista, qué aspectos debemos tener en cuenta para valorar e interpretar con todos los sentidos, la mente y el corazón la música religiosa.

En mi concepto, hay tres partes que conforman una obra: La parte musical, la textual y la espiritual. Las tres partes son diferentes y conforman una unidad. Las tres partes se combinan simultáneamente. Sin ellas es imposible hacer una lectura completa e inspirada de la música de Dios.

La música católica ese universo sonoro, con todas las posibilidades que tiene el hombre para combinar ritmos, melodías, armonías, es un mar hoy enriquecido por el sentir, la fe y el conocimientos de cada autor. No obstante, hoy se pueden observar dos polos en la música católica:

Una música virtuosa, bien elaborada por profesionales de la música que han regresado al pasado, al gregoriano puro, a Palestrina... pero cuya interpretación carece de vida espiritual y otra música espiritual que nace en las formas populares y folclóricas, pero que apenas comienza esa búsqueda de una estética y de una mayor calidad artística, a partir del Concilio Vaticano II.

La música virtuosa, como en las palabras, sin el Espíritu de Dios sería igual que un cuerpo muerto. Así podemos observar obras religiosas frías, llenas de tecnicismos, de experimentaciones artísticas y cuyo lenguaje carece de vida , carece de la fuerza y de la inspiración de Dios. O en los autores, compositores o intérpretes encontramos músicos que cantan por el placer de cantar, tocan por el placer de tocar, pero que no tienen su vida, su mente, su cuerpo y su corazón orientado hacia Dios.

Y de otro lado, es lógico pensar que sin la envoltura que es la música, sin la forma que es lo primero que llega a nuestros sentidos, también es imposible llevar un mensaje eficaz evangelizador. En la actualidad existen muchos artistas buscando el equilibrio, que solo da Dios. Suprema armonía sonora y espiritual.

De igual manera, es difícil valorar la música religiosa, más aún, cuando existe una explosión de géneros musicales, de tendencias. Cuando cada persona tiene gustos, una historia musical y una experiencia en la fe que lo identifica con algunos ritmos, gustos, sonidos, entre otros. Ya hay tantos estilos como músicos, tantos sonidos, tantas opciones musicales religiosas, que se debe guardar la tolerancia y respetar la diferencia del otro.

En la parte musical, el talento artístico debe estar unido al carisma, a la fuerza que da 9el Espíritu Santo. Ahora bien, "en atención a tu conciencia" si crees que tu música es profesional, es bien elaborada y es un don de Dios que le ofreces de corazón a nuestro Señor Jesucristo ¿Quién podría criticarla? Sigue cantando, escribiendo, componiendo para El, aunque a los hombres tu música no les suene por los criterios terrenales que manejan en el momento.

Es a Dios a quien tenemos que agradar. El fin de la música religiosa no es buscar nuestros propios intereses, sino el del otro para que se salve. Aunque sea a tus amigos, en tu comunidad, en tu trabajo, alguien te escuchará.

En la parte textual sabemos que hay canciones escritas en verso o en prosa, bíblicas, o de inspiración religiosa que llevan un mensaje. Un mensaje que hay que estudiar para comprender. En la unidad de una obra, tanto en su parte escrita, como musical, siempre se distingue un sentido literal de lo que el autor quiso decir o afirmar y un sentido espiritual en la que se Dios se manifiesta a través de las palabras del autor.

En el sentido literal las palabras transmiten un significado que hay que leer de acuerdo con el contexto cultural, histórico, religioso, económico y social del hombre.

En el sentido espiritual las letras deben estar alimentadas por la Palabra de Dios, para que el soplo del Espíritu Santo haga de ellas unas letras vivas. Letras escritas ya "no con tinta, sino con el Espíritu de Dios viviente" (2 Corintios 3,3) . Letras cuyo lenguaje tocan las fibras más íntimas del corazón de los hombres para transformarlos.

En este sentido, quienes escuchan descubren, por la gracia del Espíritu Santo, una realidad tangible a los oídos del hombre, una presencia divina. Así encontramos hombres que escriben con la razón y la voluntad, pero a su vez dejan ver en sus letras almas enamoradas de Dios, que enseñan a amarlo a través de la música que El les regaló.

La espiritualidad es el eje transversal de la música religiosa, Dios es el centro, el motor, la inspiración de toda obra que realiza el hombre. Pero, ¿ Cómo saber si una canción es inspirada por el Espíritu Santo?

En cierta ocasión en un festival de la canción católica realizado en Medellín, uno de los jurados decía que sentía la unción del artista, porque su piel "se ponía como de gallina", o se le ponían lo pelitos de punta. Una apreciación subjetiva que solo tiene en cuenta el efecto que produce el intérprete y la obra en los sentidos. Un juicio valorativo que se queda en el nivel sensitivo de la apreciación musical, en los sentimientos que pueda generar. Cuando la música religiosa también instruye en la doctrina, porque relata historias, cuenta hechos que suceden para ejemplo nuestro- (1 Corintios 10,11) y en último grado lleva a la contemplación de Dios, "sana y santifica al que canta, y se hace evangelizadora de los que la oyen".

No podemos reducir la unción a algo externo, o a los gustos musicales que dominan el panorama. Quisiera recordar que en la música católica existieron muchos hombres inspirados musical y espiritualmente por Dios y que en su tiempo fueron incomprendidos por los hombres. Hay cosas que Dios oculta a los oídos, al tacto, al gusto y a los ojos de los hombres. Solo Dios conoce el corazón de los hombres e inspira sus obras. Bach por ejemplo, uno de los padres de la música Occidental componía una cantata cada semana por encargo, para cumplir con su trabajo. Tuvo varias esposas, y era protestante. ¿Quién puede juzgar si Bach no fue ungido o si sus obras no fueron inspiradas por el Espíritu de Dios? ¿O quién asegura que un Aleluya de Haëndel cantado en todo el mundo, no tiene el sello del Espíritu Santo?

Creo que el tiempo nos ha dado la respuesta. Definitivamente, fueron autores y compositores llenos de una inspiración divina, a pesar de sus debilidades humanas o de escribir, en algunos casos, para cumplir con un compromiso religioso, económico y social. Fueron hombres que Dios eligió y de los cuales se valió para hablarle a la humanidad a través del arte representativo de una época. Hombres que Dios usó con todas sus facultades y talentos para dejar en el mundo sonoro y por escrito, lo que solo El quiso.

Para concluir, todos los cristianos católicos somos ungidos por la gracia del bautismo y de la confirmación, las canciones que llevan la palabra de Dios cantada, "dicen lo mismo a todos, más no obran lo mismo en todos"; porque es El "quien por dentro la verdad enseña, quien los corazones escudriña, los pensamientos penetra, las acciones inspira, dando a cada uno lo que le place". La Imitación de Cristo página 287.

Oremos para que el Espíritu Santo ilumine la inteligencia de los hombres que evangelizan a través del arte, para que abrace nuestros corazones y nos enseñe cada día más a servirle a través de los dones y de los talentos musicales que Dios nos regaló.

Si tienes algún comentario lo puedes enviar a la Familia musical CONTACTO: Ocba@epm.net.co

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