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octubre
de 2001 Segunda quincena
"La
Música Católica desde el Concilio Vaticano II"
Querido
amigo de Cristomanía, la música es un recurso comunicativo
que afecta en forma directa o indirecta la vida del creyente y
su experiencia religiosa. El poder que tiene la música
de llegar a todos los sentidos, " hace expresar aquello que
es inexpresable con palabras".
Después
de la segunda mitad del siglo XX, la música religiosa está
influida por dos grandes circunstancias: La reforma litúrgica
del Concilio Vaticano II, la cual introdujo unos cambios trascendentales
en la música religiosa cantada e interpretada; y en segundo
lugar, por la tecnología y el consumo masivo de los medios
de comunicación, que han sido un factor clave en las transformaciones
sociales y culturales del nuevo milenio.
En
el primer caso, recordemos que el Concilio Ecuménico Vaticano
II se realizó entre los años de 1962 y 1965. Fue
convocado, en su primera sesión, por el Papa Juan XXIII
y concluido por su sucesor Pablo VI.
Este
acontecimiento marcó significativamente la renovación
de la liturgia, permitiendo que la música fuera parte viva
del carácter práctico y popular, con el fin de lograr
una mayor participación de los fieles en los cantos, propiciar
su protagonismo musical y preservar nuestra identidad musical
católica.
Todos
los documentos emanados del Concilio han tenido implicaciones
para el trabajo de compositores contemporáneos de la música
católica. El cambio más directo fue establecido
por la Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la Sagrada
Liturgia, especialmente en el capítulo VI artículos
112 al 121 que trata la música sagrada:
(S.C.
Art.112). La tradición musical de la Iglesia universal
constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre
las demás expresiones artísticas, principalmente,
porque el canto sagrado, unido a las palabras constituye una parte
necesaria o integral de la liturgia solemne.
Como
explica J. Aldazábal en su escrito El Canto y la Música
en la Celebración, la reforma litúrgica del Concilio
Vaticano II introdujo unos cambios trascendentales en la música
religiosa cantada e interpretada, en estos términos:
- Invitó
a todo el Pueblo de Dios para que tomara participación
activa en el canto.
- Aceptó todas las formas de música auténtica
en la celebración, siempre y cuando tuvieran las cualidades
debidas.
- Definió
el papel "ministerial" del canto, en la celebración.
De
igual manera, se evolucionó en la composición y
en la realización de la música religiosa:
- Introdujo
las lenguas vivas, que originaron un crecimiento en el repertorio
culto y popular.
Simultáneamente,
hubo una desacralización de la música religiosa
que dio como consecuencia:
- La expansión extraordinaria de los instrumentos musicales
utilizados para la música católica, limitada por
siglos al órgano como único instrumento litúrgico.
En su organología se incorporaron diversos instrumentos
acústicos, eléctricos, electrónicos y folclóricos
de cada región, que le dieron otra dimensión tímbrica
y sonora a la música religiosa.
- De
igual manera, se pasó del tradicional género vocal
gregoriano, al canto popular y a la introducción de nuevos
géneros modernos y rítmicos.
- Por
otra parte, la claridad en la estructura misma de la celebración
cambió el género de realización de los diversos
cantos: Del canto polifónico a modo de concierto en la
celebración litúrgica, se pasó al canto del
Gloria, el Credo, o el Santo por el pueblo.
Es
decir, desde el Concilio Vaticano II, la acústica musical,
la sofisticación en el acompañamiento, la introducción
de nuevos géneros musicales y rítmicos, al igual
que la invitación a los fieles en el canto, han sido las
características y los cambios sonoros más relevantes
de la música católica.
Asimismo,
la evangelización a través de la música religiosa
se benefició gracias a la utilización de los medios
de comunicación. La música católica ha crecido
gracias a la difusión y a la promoción que los mass
media han realizado en este campo. Este tema lo ampliaremos en
los próximos artículos.
Por
todo lo anterior, la música popular religiosa se extendió
en infinitas formas musicales propias de cada pueblo, aumentó
su repertorio religioso universal y acrecentó la presencia
de nuevos artistas representativos de cada cultura en Occidente.
Hacia
el futuro, la Iglesia Católica quiere "la ascensión
del fiel a protagonista, a través del ingreso de la música
popular al culto . Es decir, las renovaciones litúrgicas
del Concilio Vaticano II pretenden no solo la participación
de los fieles en los cantos, sino también su liderazgo
en los procesos musicales y en la evangelización católica
a través de este noble arte sonoro.
1.
J. Aldazábal. Canto y música.
Dossier CPL 27. Centre de Pastoral Litúrgica de Barcelona.
Rivadeneyra, 6,7-08002 Barcelona.
2. Concilio Vaticano II: Documentos Completos. Ediciones Paulinas.
Pág. 119.
3.CANTO Y MÚSICA. J. Aldazábal. Dossiers CPL 27.
Edición, Centre de Pastoral Litúrgica. Barcelona.
Páginas 5-15.
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