CRISTOMANIA
 
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Marzo del 2003 Segunda quincena

"EL NAUFRAGO"

El único sobreviviente de un naufragio llegó a la orilla de la playa
de una lejana y deshabitada isla. Todos los días oraba
fervientemente, pidiéndole a Dios que lo rescatara; y todos los
días miraba al horizonte esperando que le rescataran, pero los días
iban pasando y la esperanza se iba apagando.

Cansado y deprimido, eventualmente empezó a construir una
pequeña cabaña con la madera del naufragio para protegerse
de los elementos y proteger las pocas posesiones que con mucho
esfuerzo había encontrado en la isla.

Un día al regresar de andar buscando comida, encontró que la
pequeña cabaña se había quemado, el humo subía hacia el cielo.
Lo peor que le sucedió fue que había perdido hasta las pocas cosas
que tenia. El pobre estaba consternado, desanimado, confundido
y lleno de dolor. Herido, furioso lloró amargamente y le gritó a
Dios diciendo: “¿Cómo puedes hacerme esto?“ Lloró
impotentemente lamentándose de todo lo que le había pasado
y de cómo Dios le había quitado todo, aun sus pocas pertenencias.

Desconsolado se quedó dormido sobre la arena. Al día siguiente,
temprano por la mañana le despertó el sonido lejano de un barco
que se acercaba a la isla. Cuando vinieron a rescatarlo él preguntó
cansado y perplejo a los marineros: ¿Cómo sabían que yo estaba
aquí? Ellos le contestaron: “Vimos las señales de humo que nos
hiciste…”

Esto nos enseña que a veces es fácil desesperarse y enojarse
cuando las cosas nos salen mal. Pero no debemos perder la fe
y la esperanza porque Dios está siempre obrando a nuestro favor
y él está en control de nuestras vidas, aun en el medio del dolor
y el sufrimiento. Todo sucede por alguna razón, nuestro trabajo es
de tratar de comprender porqué.

A veces le pedimos a Dios con exigencia quiero esto, concédeme
lo otro, sin pensar en las consecuencias, y hasta le culpamos por
lo que creemos que son unas desgracias lo que por nuestros
propios meritos echamos a perder o simplemente él no lo considera
que sea lo mejor para nosotros y hacemos una gran tragedia de
nuestros problemas sin mirar lo positivo. El mundo está lleno de
grandes y pequeñas alegrías si exagerásemos nuestras alegrías
como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían
importancia.

Recuerda, la próxima vez que se queme tu pequeña cabaña con las
cosas que tú más atesoras… puede ser simplemente una señal de
humo que surge de la gracia de Dios. Por todas la cosas negativas
que nos pasan, debemos convencernos a nosotros mismos que Dios
tiene un plan y una respuesta positiva para todo.

De todo corazón: meritxellsabate@hotmail.com

cristomania10@hotmail.com



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