CRISTOMANIA
 
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Enero del 2003 Segunda quincena

"LA FORTUNA DE LO ADVERSO"

Aún recuerdo como si fuera ayer, aquellos días en los que la suave brisa del mar solía humedecer mis mejillas indicándome el comienzo de un nuevo día, después de haber sido arrullado por eterno sonar de las olas al tiempo que la cálida caricia del sol unido al refrescante correr del viento me susurraban que había toda una nueva aventura que reclamaba ser recorrida por mi inquieto andar.

En fin ese fue el ocaso de una serie de vivencias que en algún momento de mi vida fueron parte de mi caminar cotidiano, en una isla paradisíaca llena de inimaginables sabores, unos dulces, otros amargos, algunos suaves y eso sí, todos aderezados con una atmósfera de incredibilidad abundante, pero de atracción absoluta...

Toda esta historia dio inicio cuando la tristeza decidió reclutarme dentro de sus filas, en una de sus múltiples facetas: la del desamor. Fue así que tome la decisión de ocupar los ochocientos pesos que tenía ahorrados en un boleto de autobús con destino señalado: Cancún...

Veinticuatro horas nos tomo llegar a aquel rincón caribeño lleno de historias exitosas para aquellos que deciden dejarlo todo y adoptar ese lugar como segunda tierra, y yo, anhelando dejar cosas en el olvido y ser uno más de esos que consiguen los sueños de "progreso y triunfo", me sentí con un gran motivo de vida y un compromiso por delante.

El primer día conocí a un grupo de jóvenes cancunenses que me recibieron como una fraternidad que acoge a uno de sus miembros recién llegados, pues encaje perfecto ya que poseíamos la misma insaciable pasión en común: la música…

Un par de días pase con ellos sin aportar un solo peso al bien común, pero la espera no fue mayor a eso, puesto que al tercer día me encontraba trabajando como cantante dentro del mismo grupo al que ellos daban y que la gente conoció como "deja-voo".

Así que juntos surcamos el caribe a bordo de un ferry que sirve de unión entre la ciudad a la que llegue y aquella hermosa isla la cual a la luz de la luna y con el sonido de un mar en calma que daba la bienvenida…

Nervioso, ansioso y feliz fue mi primer contacto con aquel estilo de vida que sin saber, adoptaría por los siguientes tres meses: el dinero, la fama y una mente inmadura como es la mía fueron mis fieles acompañantes durante esta travesía.

Refiriéndome inicialmente al primero de los tres acompañantes que cite anteriormente, ese en específico me lleno de placeres triviales, llegaba a mí como una cascada que acrecienta su flujo después de una lluvia estrepitosa, así fue que hice del lujo y el exceso invitados íntimos a mi mesa, pues es bien sabido que lo que nunca se ha tenido, cuando llega alguien de la manera en que sucedió conmigo, siempre va de la mano de una mala cultura administrativa y de una mente inundada de ingenuidad e ignorancia, por citar un par de calificativos…

El segundo la fama, hizo de mi un ser superficial, un imán cuyo campo magnético sólo atraía individuos deshonestos, amistades adulteradas y "amores" de un instante breve y fugaz, ¡Y como no esperarlo! Si yo era uno de ellos…

El tercero cumplió con honores su misión de guiarme por la senda impecable hacia una inevitable caída. Caída que fue aún mayor cuando la fama y el dinero ya no eran más huéspedes bajo mi techo, techo que no pudo ser más tiempo mío, puesto que las aguas de abundancia, aquellas que en algún momento regaron mis campos, ahora no lo hacían, por el contrario sufrían una metamorfosis, dando como resultado la sequía, la carencia, desesperación y lo peor la idea de saber que de nueva cuenta era un muchacho igual al que tengo tres meses atrás , sin siquiera un par de monedas en los bolsillos.

Pero no todo fue mi error, influyó también la manera en que el turismo se acrecienta y disminuye conforme a las temporadas vacacionistas…

En fin queridos lectores para no hacer más extenso el uso de la redacción continuare agregando el desenlace de esta historia maravillosa…

La calle, o en este caso la playa, se convirtió en mi hogar y escuela, conseguí ciertos conocimientos en diversos oficios, los cuales me ayudaron a acortar la distancia entre la comida y mi boca, a cambiar el cielo que tenía de techo por uno de concreto y la arena que tenía de cama por una hamaca fresca y dispuesta a premiarme con un descanso bien merecido después de una jornada ardua pero honesta…

Finalmente decidí emprender el regreso al lecho que un día me vio partir sin saber la fecha de mi regreso.

Mi espíritu aventurero, ahora ya había saciado su sed de intrepitud pues recolecto centenares de anécdotas que seguramente usaré cuando la escena melancólica del fuego ardiendo dentro de una chimenea, la compañía de mi futura familia, una cabellera blanca y una conciencia en paz con lo vivido reclamen un momento para compartir lo que al comienzo de este relato definí como: "Mis vivencias"

Ahora finalizaré desglosando un poco el porque del título de estas líneas:

Se resume de una manera muy simple: cuando regrese de mi viaje, me di cuenta de lo hermoso que es tener una familia que nos apoya incondicionalmente, saber que cuando en mi camino se presente una nueva oportunidad como esta, sabré tomar mejor mis decisiones.

¡Vaya! Valore la comida, la buena compañía, inclusive la fachada de apariencia vieja y azotada por el vandalismo urbano que tiene mi casa, pero por otro lado la vida a través de esta experiencia me regalo la fortuna de ser mejor persona, buscadora de la humildad, de una felicidad verdadera fincada en los valores espirituales y no materiales.

Esta verdad no hubiese podido ser comprendida por este servidor de no haber navegado a través de esos mares de enseñanzas de amplia rigidez...

No quiero despedirme sin agregar que el motivo de este artículo tiene dos razones esenciales, la primera, ser un móvil de entretenimiento para el lector y la segunda tratar de compartir la enseñanza que nos deja esta frase que viví en carne propia y en donde los exhorto a crecer, viviendo algo semejante o valorando lo que ya se tiene y que esta con nosotros.

Espero que apreciemos juntos la importancia que tienen las experiencias malas, porque de no ser por ellas no sabríamos distinguir ni disfrutar la llegada de los buenos momentos, es por este motivo que me despido escribiendo nuevamente la línea con la que comencé…

"LA FORTUNA DE LO ADVERSO"...

Esta columna fue escritá por: José Luis Rodríguez agrdecemos a Meri el ceder su espacio para este artículo.

De todo corazón: meritxellsabate@hotmail.com

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