CRISTOMANIA
 
¦ artistas ¦ conciertos ¦ acordes ¦ catálogo ¦ café virtual ¦ archivo ¦ clip art ¦ escríbennos


Mayo del 2002 Segunda quincena

"LA ORACIÓN ALIENTO DE NUESTRA FE"

-Señor, tú eres nuestra esperanza. Sin ti nada podemos hacer por nuestra salvación y por la salvación del mundo. Enséñanos a orar verdaderamente en tu nombre, a albarte como esperanza. Libéranos de la estupida confianza en nosotros mismos, en nuestras obras.... Ayúdanos para nuestro bien. Ayúdanos a aceptar confiados esos sucesos y cosas que no habíamos pedido ni queríamos pedir. Infúndenos una confianza viva en que todo, aún el sufrimiento y la muerte, es para nosotros oportunidad de salvación y una ocasión de glorificar tu nombre y el nombre del Padre Celestial.

A tí,que eres la esperanza y la salvación, te pido Señor que nos libres de todo individualismo. Ayúdanos a buscar juntos la paz y la verdadera justícia, a respetarnos y considerarnos mutuamente y a buscar juntos el camino de la salvación.

Te doy gracias, por todas las personas que se han cruzado en mi vida y se han acercado a mi con bondad y cariño. Te doy gracias también por quienes aceptaron con tanta benevolencia mi propia disposición a estimarles, respetarles y ayudarles.

Padre, haz que toda mi vida sea expresión de la fe en ti. Tú te haces presente a mí y me hablas en la belleza del firmamento, en el canto de los pájaros, en el esplandor de las flores, pero sobre todo en el semblante de los hombres, que creaste a tu imagen y semejanza y que son espejo de tu bondad.

Señor, envíanos el Espíritu Santo para que nuestra oración sea sincera y para que nos dé fuerza en nuestra vida diaria, de tal modo que podamos transformar el mundo que nos rodea. Límpianos de nuestros pecados, de nuestro egoísmo y desorden. Ayúdanos a progresar en lo que es verdaderamente vida eterna: conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo.

Ayúdanos a reconocer en oración humilde el don que constituye nuestra existencia y el mayor de todos los dones, la venida del Esperítu Santo y alabarte y darte gracias por ellos. Si tu Espíritu Santo nos ilumina y fortalece, podemos entonces con alegría y con toda verdad llamarte nuestro Padre.

Con cuánta facilidad olvidamos lo que nos enseña tu Evangelio, a saber que tus abundantísimos dones no son compatibles con nuestra decidia.

Tú exiges de nosotros que colaboremos en tu oración creadora, tus dones nos obligan a manifestar activamente nuestra gratitud. Señor, haznos agradecidos. Señor, haz que permanezémos vigilantes, que cada uno de nosotros, nuestras famílias y comunidades se asocien en común esfuerzo para crear unas condiciones de vida que nos ayuden a superar la pérdida del centro y retomar a él por la síntesis de fe y de vida, de oración y servicio a nuestros hermanos.

Gracias Espíritu Santo, por ser esta luz para nuestra vida, fuente de alegría para todos nosotros.
Ven Espiritu, purifícanos de toda arrogancia y todo orgullo.

María, te doy gracias por la fuerza fascinadora de tu humildad y alegría.

Ruega por nosotros para que, dejándonos llevar por el Espíritu Santo, nos entreguemos enteramente a Jesús y podamos así no sólo cantar contigo tu gran himno de gloria, sino anunciar también por todas partes a Jesús.

Amén.-

Para cualquier comentario sobre está columna escribir a:

meritxellsabate@hotmail.com

cristomania10@hotmail.com



ARCHIVO