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Febrero
del 2002 Segunda semana
"Unidos
por un mismo Dios"
Varias
veces me había preguntado cómo sería una
cultura diferente a la mía, qué rasgos tendría,
cómo sería su forma de pensar... Ahora Dios me ha
regalado la gran oportunidad de viajar hasta México para
poder vivirlo de cerca.
He encontrado durante el tiempo de mi estancia, personas visiblemente
diferentes. Casas y más casas..., pisos y más pisos...,
aglomeraciones de gente con diferente poder adquisitivo, gran
cantidad de personas, personas que se miran, pero no se conocen.
Gente que llora porque no tiene nada y solo ella sabe que es andar
descalzo, niños que tienden la mano para recibir limosna,
hombres sin trabajo, desamparados... En cambio, gente que tiene
todo, que malgasta su dinero y retira las cosas antes de ser usadas,
personas que no dan importancia a la vida, personas que no saben
amar...
Tal vez buscamos la felicidad demasiado lejos, ¡la felicidad
se parece a las gafas ¡No las vemos y, sin embargo, estan
sobre nuestra nariz! ¡Tan cerca!
He podido ver con facilidad que somos muy diferentes. Dios se
ha manifestado de diversas formas en cada uno de nosotros, entre
el mundo, pero todos tenemos fe en un mismo padre, en un mismo
Dios y eso nos hace similares.
Si algo he aprendido en este viaje, en esta experiéncia,
es a valorar las cosas que Dios me ha dado y no quejarme de lo
que tengo y de lo que no tengo. Ahora pido al Señor que
me libere de las cosas que considero mías, porque son ellas
las que me poseen y me deprimen.
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meritxellsabate@hotmail.com
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