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Mayo
de 2003
"CAMBIOS
EN LA VIDA ESPIRITUAL"
Por
medio de los profetas, Dios anuncia que llegará el día
de una nueva alianza, que será distinta de la pactada con
los primeros israelitas que liberó de Egipto, quienes quebrantaron
ese pacto con su infidelidad. Se trataría de una ley insertada
en los corazones de la humanidad, un conocimiento de Dios en todos
los hombres (Jer 31,31-34)
En
efecto, el Espíritu Santo hace que el hombre asimile las
enseñanzas transmitidas por Jesús, durante su paso
por esta tierra, y que están inscritas en el Evangelio.
Permite que este Evangelio se haga real y practicable, como un
esclarecimiento personal y una guía colectiva que sea la
solución eficaz ante los cambios y dificultades espirituales,
que a menudo deben afrontar los seres humanos.
La
Nueva Alianza anunciada por los profetas significaba un cambio,
una nueva forma de relación entre el hombre y la voluntad
de Dios. Las leyes divinas no sólo quedarían labradas
sobre las tablas de piedra, sino que, a partir de entonces, se
inscribían en el corazón de la gente; pues bien
dijo Jesús en el Sermón de la Montaña que
Él no venía a suprimir la Ley, sino más bien
a llevarla a su perfección.
Esto
sólo sería posible por la acción del Espíritu
Santo sobre nuestros corazones, que actúa desarrollando
una moral interna, nueva y establecida "en lo profundo
del ser humano" y que bien puede resumirse en el amor
a Dios y al prójimo.
Antes
de que Jesucristo anunciara su partida para volver al Padre, reveló
algunos de los ministerios de Dios. Él se marchaba, pero
el Padre enviaría al Espíritu: "Si ustedes
me aman guardarán mis mandamientos, y yo rogaré
al Padre y les dará otro Protector que permanecerá
siempre con ustedes, el Espíritu de la Verdad, a quien
el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce"
(Jn 14, 15-17)
El
Espíritu santo es, desde su llegada, el intérprete
de Dios y quien recuerda las enseñanzas de Jesús,
para poder así permanecer en Él y Él en nosotros.
El
Espíritu santo como la Nueva Presencia de Dios entre los
hombres, nos habla claramente, y no en parábolas, de Dios.
De este modo, el Santo Espíritu es a la vez entendimiento
espiritual y arraigo moral, porque nos permite comprender las
verdades reveladas por el Señor y darles cumplimiento.
De igual forma, trae consigo el "poder" para
pedir todo al Padre en el nombre de Jesús, amando y a la
vez gozando del infinito amor de la Trinidad, que es Padre, Hijo
y Espíritu Santo.
Por:
Equipo Cristomania
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