|
artículos
marzo
de 2001
"Biblia
y arte"
Hay
muchísimos pasajes en la Bíblia que hacen referencia al arte y
a la música, muchos más de los que uno se imagina. Algún autor
menciona 839 referencias bíblicas sobre música, cantar, instrumentos...
o palabras afines. Todos estos textos no pueden servir como ayuda
y guía a la hora de plantearse algunas cuestiones... ¿cuál es
el lugar que ocupamos los músicos y los artistas dentro del Plan
que Dios tiene sobre el mundo?, y ¿cuál es nuestra función dentro
del Pueblo de Dios que es la Iglesia?
Es probable que el más citado de los textos bíblicos en ambientes
"musicales", tanto católicos como evangélicos, sea el pasaje de
2 Crónicas cap. 20. El rey Josafat, ante una inminente invasión
de pueblos enemigos se atemoriza y ordena ayuno y oración en todo
Judá. El Espíritu de Dios responde por boca de un profeta que
anuncia al rey y al pueblo que no tendrán que pelear, que Yavéh
ganará la batalla por ellos y ellos podrán observar la salvación
de Yavéh.
Y aquí viene el versículo 21: "después de haber conversado
con el pueblo, dispuso a los Cantores de Yave y a los Salmistas
(es decir, a los músicos del Templo) que marcharían al frente
de las tropas vestidos de ornamentos sagrados cantando "Alaben
a Dios porque es eterno Su Amor". Al comenzar las aclamaciones
y alabanzas de este grupo de músicos y del pueblo entero, Dios
les concede una victoria milagrosa e inesperada : los distintos
pueblos que pretendían invadirlos se pelean entre ellos y se mataban
unos a otros entre sí. Y aquel lugar se llamó desde ese día el
valle de Beraká que en hebreo quiere decir "bendición", pues allí
los bendijo Yavéh.
Pensando en nuestra realidad y en nuestras batallas cotidianas
no resulta difícil pensar en nuestros enemigos de hoy: el Secularismo,
es decir, la ilusión de querer construir el mundo a espaldas de
Dios y prescindiendo de Él; el Materialismo, es decir,
la negación de la dimensión espiritual de la vida, del hombre
y de la creación, que muchas veces nos lleva a las injusticias,
la explotación o la insatisfacción que reina en nuestra sociedad
de consumo... Y cómo olvidar el Sincretismo religioso y espiritualista
de esta sociedad posmoderna de final de siglo. Como en una ensalada,
muchos hoy obtienen una mezcla de respuestas inverosímiles a cuestionamientos
profundos y verdaderos sobre la dimensión transcendente de la
propia vida. Mencionar aquí el espiritismo, la creencia en horóscopos,
reencarnación, magia y hasta hechicería de traje y corbata...entre
tanta oferta y demanda...No creo que sea exagerado decir que muchas
veces los medios de comunicación se han transformado en portavoces
y "profetas" del secularismo, el materialismo y la New Age...
Esta batalla es de toda la Iglesia. No se pelea con reprimendas,
agresiones o nuevas inquisiciones... A esta batalla la Iglesia
de hoy la llama "Nueva Evangelización" y debe hacerse con las
armas de la fe y la metodología del amor que nos enseñó Jesús.
No necesitamos un nuevo Evangelio, pero sí una Nueva Evangelización.
Será por eso que a los músicos nos seduce este texto del segundo
libro de las crónicas: Los músicos al frente..., exponiéndose
y abriendo camino..., en un lugar de compromiso y protagonismo
en la batalla.
Los
frentes de batalla son múltiples en el terreno de la música y
el arte; por mencionar algunos entre otros:
*
Música de evangelización para jóvenes : con un lenguaje y ritmo
acorde a la realidad juvenil, se trata de reflejar por un lado
la vida y las experiencias de los propios jóvenes, con el fin
de iluminar esa realidad con la luz de Cristo a través de la
proclamación del Kerigma.
*
Música litúrgica para nuestras celebraciones y también música
de alabanza y adoración para la oración comunitaria y personal.
*
Música testimonial, la que a través de una crítica social, se
transforma en un canto por la dignidad del hombre, por la justicia
y la paz.
*
Música infantil para catequesis y evangelización de niños.
Y
un párrafo especial para los que tienen un llamado a ser presencia
de arte cristiano pero insertos en el ambiente secular; es decir,
el mundo de los medios de comunicación y la cultura. Tarea difícil
esa de lograr una "síntesis entre la fe y la cultura", que consistirá
en lograr el sutil equilibrio de "estar en el mundo sin ser del
mundo", rescatando valores y estando abierto a todo lo bueno,
pero también denunciando antivalores...Y con un especial cuidado
de no mimetizarse con el medio, es decir, no perder nunca la identidad
cristiana, no esconder la fe ni avergonzarse de Jesucristo por
"cuestiones de marketing". Esto se logra a través del tiempo y
de una experiencia de cristianismo encarnado en la realidad, pero,
a la vez, enraizado en el asiduo alimento de la oración y la Palabra
de Dios.
Por último pensemos en la imagen de aquellos músicos, saliendo
a la batalla unidos a todo el ejército, en común con su pueblo...Dios
no necesita "Rambos"...Él está formando un ejército... Por eso
todo artista debe tener una pertenencia real y concreta en una
comunidad eclesial. Si bien es cierto que este ministerio tiene
algo de "itinerante", es más cierto aún que no se puede estar
sin echar raíces en una comunidad que nos contenga, que nos aliente,
que nos ayude... El otro aspecto a tener en cuenta es el de fomentar
la unidad entre artistas. Estamos pescando por separado "con caña",
y nuestro trabajo va a ser más eficaz si nos unimos y "pescamos
en red".
Así Dios hará surgir una nueva corriente de artistas cristianos
protagonistas en la Nueva Evangelización. María, "cantautora"
del Magnificat, camine al frente de nuestro ejército y nos vuelva
a hacer decir : "Hagan todo lo que Él les mande" (Jn 2, 5).
Daniel
Poli
|