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artículos
julio
de 2001
"La
espiritualidad del músico católico"
El
pueblo de Israel ha encontrado en los Salmos una manera de entablar
con Dios un diálogo existencial profundo y rico en formas
y contenido.
Esencialmente
son himnos, cánticos, poesías y oraciones que en
forma de súplica y alabanza se elevan al Creador porque
se reconoce en él al que conduce la historia y la vida
de su pueblo.
Quién
mejor interpreta, en este sentido, la espiritualidad de los Salmos
es el Rey David. A él se le atribuyen la mayor parte de
los Salmos, o, es su vida y experiencia la que los ha inspirado.
Tal vez él es quién representa la verdadera espiritualidad
del músico.
El
Rey David es un hombre que ha sido llamado, elegido, ungido por
el Señor para ser Rey de Israel. Un hombre que ha conocido
la gratuidad de esta llamada. Es el hombre a quién Dios
ha colmado de todas sus bendiciones y bienes. Sin embargo este
hombre ha pecado profundamente. Ha cometido los pecados más
graves a los ojos de Dios. Ha sido adúltero y luego para
esconder su pecado ha mandado a asesinar a Urías, el marido
de Betsabé. Dios a través del profeta Natán
ilumina su realidad y David reconoce su pecado y se arrepiente.
Este
hombre conocerá la más profunda consecuencia de
romper con el amor de Dios: la tristeza, desolación y angustia
a la que conduce el pecado. Sin embargo esta experiencia es la
que le lleva a reconocer en Dios, el perdón.
El
Rey David comprenderá la profunda realidad de la existencia
humana y clamará desde el fondo de su corazón, elevando
un cántico de alabanza, de súplica y de perdón.
El
Rey David es el humilde que reconociendo su fragilidad puede reconocer
la grandeza de Dios. Por esta razón Dios le promete que
de su descendencia vendrá el Mesías. Es por eso
que David tiene motivos para cantar, ha visto la gratuidad, el
perdón. Sobre todo ha visto que Dios ama al pecador.
Entonces
en este hombre surge un canto:
Te
doy gracias, Yahvé de todo corazón,
Voy a proclamar todas tus maravillas... ( Sal. 9,2)
Cantad para Yahvé los que lo amais,
recordad su santidad con alabanzas ( Sal. 30,5)
¡
Dad gracias a Yahvé con la cítara,
tocad con el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañad la música con aclamaciones!
Pues recta es la palabra de Yahvé,
su obra toda fundada en la verdad. ( Sal. 33, 2s)
Bendeciré
en todo tiempo a Yahvé,
Sin cesar en mi boca su alabanza. (Sal. 34,2)
Puso en mi boca un cántico nuevo,
una alabanza a nuestro Dios ( Sal. 40,4)
¡
Pueblos todos, tocad palmas,
aclamad a Dios con gritos de alegría! (Sal. 47,2)
Aclama
a Dios tierra entera,
cantad a su nombre glorioso,
dadle honor con alabanzas,
Decid a Dios: ¡ Qué admirables tus obras!
(Sal. 66,2)
Cantaré
por siempre el amor de Yahvé,
anunciaré tu lealtad de edad en edad. (Sal, 89,2)
Es
bueno dar gracias a Yahvé,
cantar en tu honor, Altísimo,
publicar tu amor por la mañana
y tu fidelidad por las noches,
con el arpa de diez cuerdas y la lira
acompañadas del rasgueo de la cítara
(Sal. 92,2)
Venid,
cantemos gozosos a Yahvé,
aclamemos a la roca que nos salva ( Sal. 95,1)
¡Cantad
a Yahvé un nuevo canto,
Canta a Yahvé tierra entera,
Cantad a Yahvé, bendecid su nombre!
anunciad su salvación día a día
contad su gloria a las naciones,
sus maravillas a todos los pueblos (Sal. 96,1-3)
Cantaré
al amor y a la justicia
para ti tañeré, Yahvé;
Iré por el camino perfecto:
¿cuando vendrás a mí? (Sal. 101,
1-2)
¿Cuál
es la espiritualidad del músico?
La
espiritualidad de aquél que ha visto el amor gratuito,
de aquél que ha experimentado la victoria de la resurrección
en su vida... y esto despierta en él un canto de alegría.
Aquél
que conoce la profundidad del corazón del hombre, nuestra
pobreza, nuestra miseria y que desde la muerte puede reconocer
el amor de quién nos ha amado en su hijo Jesucristo, porque
sólo desde nuestra pequeñez podemos elevar un cántico
en espíritu y en verdad.
Nadie
puede cantar las maravillas del Señor si no ha visto, como
la virgen María, que el Señor ha mirado la humillación
de su esclava.
Un
músico cristiano está llamado a experimentar en
su vida el amor de Dios cuando hemos sido sus enemigos: la gratuidad,
para poder proclamar, como el salmista, que en mi roca no
existe la maldad.
Nuestra
misión, como músicos es la de bendecir y anunciar
en nuestro canto, la buena noticia del perdón, de la paz,
de la victoria sobre la muerte. Es
por ello que con sus salmos el Rey David nos muestra la verdadera
espiritualidad del cristiano que es cantor, músico y poeta,
ya que Jesús dice que todos los salmos hablan de él.
Busquemos
en los salmos una fuente de inspiración para nuestro canto:
Para ti es mi música Señor...
Oscar
Silva F.
Fecunda
Producciones - Chile
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