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Navidad
es navidad.
diciembre
2001
La
navidad se dice que es la celebración del nacimiento del
Niño Dios, que es tiempo de amor y de paz, donde hay que
olvidar rencores y perdonar. Pero navidad es navidad. Cada uno
lo celebra y vive a su manera y hoy en día más que
un acontecimiento espiritual, es un hecho comercial.
Para unos navidad es tiempo de reposo, descanso, vacaciones, en
cambio otros deben trabajar más de lo acostumbrado porque
algunos de sus compañeros se fueron de vacaciones a celebrar
la navidad. Algunos llenan sus casas de luces y las calles
y parques de la ciudad, se ven hermosos con
coloridos que anuncian gozo y alegría, mientras otros ni
siquiera tienen energía eléctrica. Muchos preparan
una gran cena en la noche de navidad, es un banquete especial,
mientras muchos otros ni siquieran tienen un pan. En navidad he
visto a muchos niños reir, abriendo sus regalos y gozando
de sus juguetes, pero también he visto a muchos niños
llorar, porque no tienen un juguete.
Si esto es la navidad, no quisiera que llegue diciembre, porque
muchos se olvidan del Niño Dios; se hace tanta bulla y
alboroto por las cosas que hay que comprar y por las que no se
pueden comprar; la alegría, la risa, el despilfarro de
los que tienen dinero se enfrentan a la rabia, la envidia y el
llanto de los que no lo tienen. Me podrán decir que esto
no sucede sólo en navidad, que todos los días se
vive en estas contrariedades. Sí, es verdad, porque todos
los días nace el Señor. Como le dijo Simeón
a María, refiriéndose al Niño: Este
está puesto para caída y elevación de muchos
en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y
a tí misma una espada te atravesará el alma!- a
fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones
(Lc 2,34-35).
Me decía un amigo: para mí todos los días
es navidad, pues todos los días nace el Señor; no
tengo que esperar que se llegue diciembre para darle un abrazo
a mi padre, a mi hermano o a mi amigo y desearle que la paz y
el amor de Dios habiten en sus corazones; estoy siempre dispuesto
a perdonar a quien me ha ofendido, sin esperar todo un año
para abrazarnos y perdonarnos; siempre que puedo hago una obra
de caridad y comparto lo que tengo con quien realmente sé
que lo necesita. Algunas veces he compartido con niños
y he visto en esas caritas tristes unos labios sonreir y unos
ojos con mirada de esperanza, por qué esperar diciembre
para mostrarles nuestro afecto, no necesito salir en las páginas
sociales de los periódicos, porque Dios sabe como vivo
y lo que hago y eso es lo único que me interesa. Sabes,
me encantan los poemas, los mensajes y las tarjetas; es una lástima
que solo me lleguen en diciembre, pero yo con mi vida hago el
esfuerzo para ser un mensaje viviente de amor, justicia, paz y
esperanza cada día. Viviendo así he llegado a la
conclusión de que todos los días es navidad, pues
cada día mi corazón experimenta el amor y la paz
de Dios. Cuando participo en la Eucaristía y recibo a Jesús
me pregunto si se sentirá cómodo en este pesebre
que es mi corazón. No te olvides, todos los días
nace el Señor y navidad es navidad.
Cuando mi amigo se fue, me dije si esto es la navidad, quisiera
que se llegue diciembre para darle gracias a Dios celebrando con
gozo y alegría el nacimiento de su Hijo, que durante el
año me ha ayudado a vivir en el amor y la paz que un día
nos trajo.
No olvidemos, que Simeón profetizó a Jesús
como signo de contradicción y que su presencia pondría
al descubierto las intenciones de muchos corazones; que Jesús
ha venido a salvar al pueblo de sus pecados y es el Emmanuel:
Dios con nosotros y que los ángeles cantan: Gloria
a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena
voluntad.
Navidad es navidad, año tras año cada uno lo seguirá
viviendo a su manera y tú ¿cómo la vivirás?
La puedes vivir un solo día al año o todos los días
del año. La decisión es tuya.
P.
Ronald La Barrera
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