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artículos
agosto
de 2001
"Cómo
mejorar la música católica"
"Cantad
al Señor con todo vuestro corazón, salmos, himnos,
y cantos espirituales, dándole gracias" Col.III-16
- Ef V19.
En
general creo que la música católica popular todavía
no ha encontrado su propia estética y los músicos
no han tomado conciencia que no basta la vocación y el
amor por lo que se hace, sino que también hay que estudiar
el arte musical y ser artistas con un grado de profesionalismo.
El legado de nuestra Iglesia en la música culta es la más
bella que pueda existir. El tesoro invaluable de nuestra música
con el canto gregoriano, Guillaume de Machaut, la polifonía
de Jhon Dunstable, Guillaume Dufai, Ockenghem, Perluigi da Palestrina,
Tomás Luis de Victoria, Cristobal Morales, entre otros,
demuestra que estos compositores, además de su gran misticismo,
proyectaron su genialidad creadora en la música. Música
que jamás será desechable o pasará de moda!!!
Desafortunadamente, mientras no haya un público educado
para percibir con agrado la música bien elaborada, culta
o popular, las casas discográficas tampoco se preocuparán
por elevar la calidad musical de los fieles y a su vez los artistas
solo pensarán en darle gusto a un público. Es como
un círculo vicioso, cuando alguien se sale de esa rueda,
lo califican de loco o lo rechazan por no seguir los criterios
comerciales impuestos por un mercado global.
El Maestro de Capilla Pablo Colino de la Basílica de San
Pedro decía en una entrevista que me concedió: "Aquí
han llegado músicos que dicen saber cantar o interpretar
algún instrumento y en realidad no pasan de hacer tres
notas, de aplaudir y de bailar", lo describía con
sus gestos y con un baile.
Observo que cada movimiento o grupo de laicos conformado no solo
tiene su propia espiritualidad, sino también su propio
modo de sentir y su propia música. Cada forma de expresión
debe ser respetada, no obstante la calidad musical puede diferir
bastante entre un grupo y otro.
Lo difícil es encontrar una unidad, una estética
que identifique la música católica, pues cada sentir
es tan variable como toda la arena del mar y muchas veces no se
tiene en cuenta la música buena, bien hecha, sino la que
le da gusto a la gente.
Música secular y música religiosa.
Actualmente, la música religiosa popular está permeada
por el mundo secular. Ritmos, instrumentos, sonidos, melodías,
letras se han infiltrado en las canciones populares católicas.
En realidad, las dos siempre se han retroalimentado a través
de la historia del mismo cristianismo. Por ejemplo, existen Misas
parodia que utilizaban letras o música de la música
profana y viceversa. Palestrina fue uno de los encargados de reformar
la música en el renacimiento, debido a este problema de
préstamos que había dañado la pureza de la
música litúrgica en su verdadero sentido. La polifonía
y el contrapunto habían vuelto las letras un juego de palabras
que la hacían inaccesible a la gente, en otras palabras,
poco digerible.
Actualmente, escuchamos también canciones religiosas con
melodías profanas. Esto quiere decir, que siempre se darán
estas prácticas incurriendo en una falta de originalidad.
Muchas veces por facilismo, por llegarle a la gente con una melodía
de su agrado, etc.
Lo más importante es que si empiezas copiando estilos profanos
y cantando obras de otros autores católicos con el fin
de aprender; el siguiente paso será crear tu propio repertorio
y hacer tu propia propuesta musical, así sea rechazada.
Un caso concreto es que la música de la renovación
carismática es inspirada en la música evangélica,
sus ritmos movidos, la repetición de las letras, son ingredientes
que no se pueden separar de su raiz de origen. No obstante, ya
existen muchos artistas con una propuesta espiritual y musical
profunda e innovadora. ..
Olga.
Familia Musical CONTACTO
Medellín
-Colombia.
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