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artículos
abril
de 2001
"El
silencio del músico"
Definitivamente
Dios sabe cómo trabajar con los jóvenes impacientes
por aprender música, sólo hace falta volver a la
fuente de comunicación y empezar todos en el mismo espíritu
que paradógicamente es el silencio.
El
silencio es tan importante porque nos ayuda a entender que una
canción cantada a destiempo, cuando no estamos en sincronización
con Dios, desafina.
Cuesta
trabajo. A los jóvenes no les gusta guardar silencio ni
por un segundo: absortos en el radio, los discos, la televisión,
computadora y los mismos estudios mantienen ocupada la atención
del joven... porque no les gustaría los que escucharían.
Hace
falta atreverse a escuchar el silencio, enfrentar la realidad.
La clave está en no apresurarse, en este caso a obtener
bellos sonidos y canciones a la par de una guitarra.
El
silencio es esencial, pero esto no quiere decir que sea lo único,
el Señor nos enseña con sabiduría cuándo
se debe callar y cuando se debe hablar (o cantar)
Si
quieres entregar tu música al servicio del pueblo de Dios,
de su comunidad; necesitas escuchar primero ¿cómo
vas a ayudar si no sabes percibir en qué se necesita de
tu ayuda?
Dios
quiere ser escuchado también, necesitamos aprender a distinguir
su voz de entre las múltiples voces que a menudo nos rodean
para poder transmitirla a los demás. Para esto no es necesario
tener la mejor o más educada voz ni los más cosotosos
equipos ni la mejor ubicación en la Iglesia.
No
luches contra el silencio de Dios, escúchalo, respétalo,
vive con él y tansmite lo que Él está ansioso
por cantar a través de ti.
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